Historias de personas que testifican cómo sus vidas han cambiado

5 años después del 9-11

Yo sé poner “todas las cosas en Cristo” y, créanme, yo nunca le diré a mi hija estas cosas, pero, yo sé que cada decisión que he tomado desde el 9-11 ha estado ensombrecida por la realidad de un futuro muy incierto que me sobrecogió en aquel terrible martes.

Este evento nos recuerda lo especial que son las personas para nosotros. Podemos reemplazar cosas materiales pero no podemos reemplazar la vida de persona alguna, una que ama y enseña a amar.

Mi corazón se re-abrió ese día. Cada vez que visito la Zona Cero, el orgullo que siento por los primeros rescatadores crece hasta hacerme llorar, la apreciación que tengo por las cosas pequeñas en la vida se agiganta y, sobre todo, el significado de la familia, las amistades y la bondad …se refuerza en mi interior.

Me he convertido en una persona más tratable y trato de no ser tropiezo a los que no piensan como yo. Considero estas muertes como un regalo a la humanidad, un alerta que nos avisa cómo debemos y no debemos ser.

Estaba esperando el nacimiento de mi hija. No quería que la hermosa ocasión de traer una vida al mundo se empañara por el odio y la devastación del ataque de ese día.

El 11 de septiembre de 2001 nació mi hija como un recordatorio de que, aún cuando cosas terribles estén sucediendo en el mundo, una nueva vida trae esperanza y una expectativa positiva del futuro.

En un hermoso y soleado día, la mañana del martes 11 de septiembre de 2001, perdí a mi hijo. Desde ese momento, lamento decir, que no confío en el gobierno.  He aprendido también lo difícil que suele ser el tratar con el sufrimiento a nivel público.

Mientras esperaba en la oficina de un médico, el anuncio por TV de la película “The World Trade Center” me tomó por sorpresa causando en mí una gran consternación. Me resentí bastante. Estos medios están comercializando e interfiriendo en mi vida por lo que económicamente se beneficiarán, mientras al mismo tiempo me están recordando constantemente de la pérdida irreparable.

NO, nunca seré la misma persona. Mi corazón ha sido quebrantado para siempre y sigue quebrantándose de día en día.

Pues, ¿cómo mi vida ha sido cambiada? He hecho amistades duraderas y hermosas entre las familias y y los que se han dedicado a dar apoyo, los rescatadores y voluntarios que se han identificado con nuestra causa.  He aprendido a usar una computadora y he fundado una organización sin fines lucrativos.

Me he hecho una activista, alcanzando a Trenton y Albany con fines de legislación, llamando y escribiendo a todos. Para alguien que prefería crear colchas, esto ha sido un despertar mas allá de lo que pude imaginar.

Unos meses atrás viajé al Líbano con un grupo y conocí otras mujeres que habían sufrido pérdidas de seres queridos en ataques terroristas. ¿Pensé yo alguna vez viajar al Líbano, la hija de un italiano y una alemana, nacida en Chile? ¿Pensé alguna vez que conocería gente de la ciudad de Oklahoma y comprender por qué estas personas aún no han podido olvidar después de 11 años? ¿Podría yo entender el dolor de haber perdido a un ser querido y volver a cometer los mismos errores, como si nadie aprendiera de sus muertes?

Espero usen mi historia ya que es la historia de muchas familias y amigos vinculados al 9-11.

Mi única hermana murió en septiembre 11, 2001. Solamente aquellas personas que están viviendo esto, pueden entender cómo hemos cambiado y cómo esta experiencia permanecerá en cada uno para siempre.

No importando cuán bueno uno/a pueda funcionar, hay tristeza en el corazón que se lleva adentro todos los días. Solamente por la bondad de los demás es que podemos enfrentar cada día.

Todavía yo no puedo entender el por qué esto ocurrió en la hermosa mañana de septiembre 11 y terminando el día con la muerte de tantos.

 

He vivido con sentimiento de culpa por esto desde aquel día. He vivido las emociones de ver los ataques una y otra vez, las constantes noticias de la prensa y los comentarios diarios sobre el particular. Creo que me he tornado en una persona mejor desde mi experiencia. No tomo las cosas por hecho como solía hacer.

Un cambio que se ha operado en mí es que ahora estoy más dispuesta a participar en los eventos escolares de mi hija. Siempre me ofrezco voluntariamente ya sea en una excursión o en una venta del día de las madres. Es una manera insignificante de reciprocar.

 

Mi vida fue transformada de manera muy sencilla … Cada año, “adopto” una Estación de Bomberos diferente y en cada aniversario del 9-11 yo, personalmente, le llevo flores al Capitán del grupo, les abrazo y les digo: “Gracias por lo que hacen cada día.”

Yo no les conozco ni ellos me conocen a mí, pero tosoa estamos conectados. Es mi manera de devolver a un mundo que necesita de ayuda tan desesperadamente. Es también mi tributo silencioso a todos los afectados por aquel horrendo día de la historia. No es nada grandioso lo que hago; es solo un acto sencillo de bondad … como eran las cosas antes … como deben ser.

 

Mi vida cambió a raíz de los sucesos del 9-11. Primero, perdí a uno de mis mejores amigos. Luego, me dí cuenta de que no podía seguir trabajando en la ciudad de New York. Estaba constantemente nervioso. Los sonidos de los aviones en el firmamento me congelaban. Los ruidos altos me sobresaltaban. Me molestaba todo el que trataba de investigar quien era terrorista y quien no lo era. No era una manera saludable de vivir.

Nueve meses después del 9-11 renuncié a mi trabajo y tomé la decisión de trabajar más cerca de mi residencia y lejos de la ciudad. Estuve sin trabajo casi 4 meses, con ofertas de regresar a NY … No podía ni quería.

Ultimamente, he visitado la ciudad de NY alrededor de 6 ocasiones. No tengo ningún interés en estar ahí. Para mí, ahora,  es como un lugar extraño y ninguna reconstrucción o memorial hará que sea igual a como era antes para mi.

 

Para mí, ha sido, convertirme en una persona adulta. El edificio que suponía para mí una protección, ya no está, al igual que se ha ido aquella joven atemorizada que en una ocasión se mudó a vivir a New York. El 9-11 me hizo realizar que puedo enfrentar cualquier situación y salir airosa. Puedo observar cómo gente que trabajaba ahí, sobrevivió, cómo niños que perdieron a sus padres, sobrevivieron … Creo que ahora vivo la vida sabiendo que todo es superable y es poco a lo que se debe temer.

Las vidas de muchos fueron hechas pedazos, pero todos siguieron viviendo, riendo y amando. Si ellos pueden encontrar esperanza, todos podemos. Yo tuve el privilegio de experimentar esa fortaleza de primera mano, y ésta siempre estará en mi.

 

Cinco (5) años después aún me agito por ruidos inesperados y aviones volando bajo. Aún cuando mis hijos son jóvenes adultos de 22 y 20 años, necesito saber de ellos casi a diario. Cuando le dejo mensaje a cualquiera de ellos y no me contestan en un tiempo razonable, pasan por mi mente los peores pensamientos. El compartir esto con ellos los ha hecho más comprensibles y me devuelven la llamada enseguida.

Desde ese día no dejo de poner en mi solapa un alfiler de la bandera americana como tributo silencioso a los que perecieron y a as familias que les sobreviven. Es también mi manera de asegurarme de que nadie pueda olvidar.

He aprendido a ser menos egoista y a tener compasión por los demás. Ese suceso cambió toda mi manera de pensar y me ayudó a ser la persona que soy hoy. Aunque fue una tragedia horrible, creo que todo el que estaba vivo en ese momento ha aprendido una lección y jamás olvidarán donde se encontraban, cómo se sintieron y cómo esa experiencia les afectó hasta el día de hoy.

 

Para mí, esto significa enseñar sobre la paz. Los realmente valientes deben bajar sus armas y abogar por la paz, hablar paz y enseñar paz. Exhorto a aquellos que han considerado unirse al ejército militar como respuesta al 9-11, que lo reconsideren. La misma vieja manera de pensar lleva a los mismos fracasos. Para alcanzar la paz debemos cambiar la manera de pensar.  Piensa paz y enseña.

 

Mi vida ha cambiado dramáticamente desde el 9-11, pero probablemente de una forma diferente a los demás. Yo me sentía miserable en el trabajo que tenía. Realicé que tenía que hacer un cambio en ese mismo momento. Las personas en las Torres no tenían una alternativa, pero yo sí.

A la mañana siguiente, renuncié a mi trabajo, y ahora paso el tiempo vendiendo piezas de colección en la internet y trabajando en una biblioteca local. No gano tanto como entonces, pero puedo pagar todas mis cuentas y soy mucho más feliz. No me concibo haciendo otra cosa y me veo a mi misma como una retirada a la edad de 39.

Siempre recordaré el 9-11 del 2001 como un día horrible para el país, pero también, como el año de mi transformación. La ira y tristeza que sentí ese día me llevó a liberarme de mis temores al considerar dejar la seguridad de mi antiguo trabajo.

 

Es imposible que el 9-11 no haya cambiado tu vida. Yo trabajaba cerca del Pentágono cuando se dieron los ataques. Algunos de nosotros fuimos evacuados de los edificios en medio de una densa humareda y sin saber qué sucedería después. El no poder contactar a mi familia era angustioso. Perdí algunos amigos y vecinos durante los ataques. Nunca olvidaré la tristeza en los niños al tener que lidiar con la pérdida de un padre.

Una niña en particular cambió mi vida para siempre. Su madre fue murió cuando ella empezaba su primer año escolar. La mirada en los ojos de aquella niña era como si un fantasma estuviera mirando para atrás. Yo me prometí a mí misma que mis niños no tendrían jamás esa mirada hasta donde fuera posible. Dejé mi trabajo con un salario de 6 cifras y decidí que era el tiempo de dedicarme a mis hijos, de los cuales mi hija también estaba por comenzar su primer año en la escuela. Para mí, ese día y los eventos que siguieron me hicieron poner en perspectiva las cosas verdaderamente importantes en mi vida.

Hay un solo lugar donde soy verdaderamente indispensable; ante los ojos de mis propios hijos.

Vivía en Manhattan y trabajaba en el centro de la ciudad en 9-11. Cuando ocurrió el impacto del primer avión enseguida llamé a mi anciana madre enferma en Massachusetts para hacerle saber que yo estaba bien y lejos del accidente. Cuando el segundo impactó la otra torre, y se hizo obvio que estábamos ante un ataque terrorista, no pude contactarla de nuevo porque todos los circuitos de conexión telefónica estaban congestionados.

Siempre que ha habido una emergencia con mi mamá, he podido llegar hasta la casa enseguida para atenderla, pero ahora nadie podía moverse para salir. No había forma de saber si mi madre estaba bien, hasta el próximo día en que me pude comunicar por teléfono; ella estaba frenética.

Realicé entonces lo lejos que me encontraba de ella y lo mucho que me necesitaba. Como resultado de esto, dejé mi trabajo a principios del 2002 y me volví a Massachusetts para poder cuidarla.

Estaba asombrada de lo fácil que pude tomar una decisión después de 33 años en la ciudad de NY, pero ese ha sido el mejor regalo que me he hecho a mí misma en toda la vida. A medida que su salud empeoraba y el poder estar yo con ella hasta sus últimos días, me preguntaba si hubiera podido tomar la decisión que tomé a no ser por aquel día 9-11.

Quisiera que todos pudieran tener esa llamada de alerta en las prioridades de su vida, pero oro porque no sea  otro día como ese lo que provoque el ímpetu necesario.

Como resultado del 9-11, la Compañía con la cual trabajaba fue bajando cual espiral y comencé a evaluar lo que yo podría hacer que fuera significante, interesante y divertido a la vez y que me permitiera pasar más tiempo con mis hijos. Siempre quise tener mi propio negocio y a esos efectos me asocié con una amiga y elaboramos una idea para comenzar.

El 9-11 me sobrecogió con mucho temor y comencé a sentir inseguridad en todo lo que hacía, desde lo personal hasta seguridad relacionado al trabajo. Pero, en cierta manera, el vivir en ese momento tan atemorizada me hizo comprender que se puede manejar el temor. Puedo manejarlo a través de esta nueva aventura debido a una fuerza interior con la cual, ahora entiendo, que puedo contar en momentos de crisis.

Desde mi último año en la universidad yo sabía que lo que realmente me gustaba era la educación, pero, cuando terminé mis estudios comencé en un negocio; matrimonio, niños, casas y otras cosas …. Eso me dejaba cero tiempo para realizar mi sueño de enseñar.

Cuando ocurrió lo del 9-11, y encontrándome frente a mi computadora con lágrimas bajando por mis mejillas, me pregunté, cuántas de las personas en las torres esa mañana estarían llevando la misma vida que yo, anhelando algo diferente pero pensando que siempre habría tiempo, otro día, otro año. Fue entonces cuando entendí que no podía ni debía esperar.

Me fui a casa y compartí con mi esposo mi idea loca de dejar el trabajo, regresar a la escuela y realizar mi sueño. Cuando mi esposo me dijo que me apoyaría en todo, entendí que debía y tenía que ser así.

Comencé mi aventura como un año después de la tragedia del 9-11. Mi consejo a todos es que no esperen para llevar a cabo sus anhelos, no lo pospongan ni un día más. Este verano estaré felicitando mis estudiantes de 4to grado. El lograr mi sueño ha cambiado mi vida de la forma más impresionante y por esto … le doy crédito a los sucesos ocurridos el 9-11.

El 9-11 me llevó a vivir ese día por casi un año y no podía dejar de pensar en ello. El próximo año lo pasé tratando de reconstruir mi vida y mi hogar. Era como si me sintiera impotente para dejarlo pasar, aún cuando ya no pensaba en eso constantemente. Sin darme cuenta me ví atrapada en ese patrón y no podía seguir el curso normal de la vida. Recientemente es que he podido advertir mi condición y lo he compartido con vecinos quienes han estado pasando por lo mismo.  Seguir hacia adelante es ahora mi interés y preocupación principal.

A raíz del 9-11 mi esposa dejó su trabajo y comenzó a ofrecerse de voluntaria en los asuntos de la escuela elemental donde asiste nuestro hijo.  Los eventos nos ayudaron a evaluar las prioridades en nuestras vidas y cuán rápido todo puede cambiar. Desde entonces mi esposa se ha interesado en la política y los asuntos a nivel mundial, algo en lo cual ella nunca estuvo interesada, por el contrario, yo sí.

Aunque no estamos de acuerdo en cuanto a la dirección que lleva el país bajo el liderato actual, puedo hacer memoria de las semanas después del 9-11 y reconocer que todos podemos estar de acuerdo cuando es necesario, sin que haya una tragedia envuelta.

 Esta información fue tomada de: msnbc.msn.com

 

 

 

 

 

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