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Yo
sé poner “todas las cosas en Cristo”
y, créanme, yo nunca le
diré a mi hija estas cosas, pero, yo sé que cada
decisión que he tomado desde el
9-11 ha estado ensombrecida por la realidad de un
futuro muy incierto que me sobrecogió en aquel
terrible martes.

Este
evento nos recuerda lo especial que son las
personas para nosotros. Podemos reemplazar cosas
materiales pero no podemos reemplazar la vida de
persona alguna, una que ama y enseña a amar.
Mi corazón se re-abrió ese día. Cada vez que
visito la Zona Cero, el orgullo que siento por los
primeros rescatadores crece hasta hacerme llorar,
la apreciación que tengo por las cosas pequeñas en
la vida se agiganta y, sobre todo, el significado
de la familia, las amistades y la bondad …se
refuerza en mi interior.
Me he convertido en una persona más tratable y
trato de no ser tropiezo a los que no piensan como
yo. Considero estas muertes como un regalo a la
humanidad, un alerta que nos avisa cómo debemos y
no debemos ser.

Estaba esperando el nacimiento de mi hija. No
quería que la hermosa ocasión de traer una vida al
mundo se empañara por el odio y la devastación del
ataque de ese día.
El 11 de septiembre de 2001 nació mi hija como un
recordatorio de que, aún cuando cosas terribles
estén sucediendo en el mundo, una nueva vida trae
esperanza y una expectativa positiva del futuro.

En un hermoso y soleado día, la mañana del martes
11 de septiembre de 2001, perdí a mi hijo.
Desde ese momento, lamento decir, que no confío en
el gobierno. He aprendido también lo difícil que
suele ser el tratar con el sufrimiento a nivel
público.
Mientras esperaba en la oficina de un médico, el
anuncio por TV de la película “The World Trade
Center” me tomó por sorpresa causando en mí una
gran consternación. Me resentí bastante. Estos
medios están comercializando e interfiriendo en mi
vida por lo que económicamente se beneficiarán,
mientras al mismo tiempo me están recordando
constantemente de la pérdida irreparable.
NO, nunca seré la misma persona. Mi corazón ha
sido quebrantado para siempre y
sigue quebrantándose de
día en día.

Pues, ¿cómo mi vida ha sido cambiada? He hecho
amistades duraderas y hermosas entre las familias
y y los que se han dedicado a dar apoyo, los
rescatadores y voluntarios que se han identificado
con nuestra causa. He aprendido a usar una
computadora y he fundado una organización sin
fines lucrativos.
Me he hecho una activista, alcanzando a Trenton y
Albany con fines de legislación, llamando y
escribiendo a todos. Para alguien que prefería
crear colchas, esto ha sido un despertar mas allá
de lo que pude imaginar.
Unos meses atrás viajé al Líbano con un grupo y
conocí otras mujeres que habían sufrido pérdidas
de seres queridos en ataques terroristas. ¿Pensé
yo alguna vez viajar al Líbano, la hija de un
italiano y una alemana, nacida en Chile? ¿Pensé
alguna vez que conocería gente de la ciudad de
Oklahoma y comprender por qué estas personas aún
no han podido olvidar después de 11 años? ¿Podría
yo entender el dolor de haber perdido a un ser
querido y volver a cometer los mismos errores,
como si nadie aprendiera de sus muertes?
Espero usen mi historia ya que es la historia de
muchas familias y amigos vinculados al 9-11.

Mi única hermana murió en septiembre 11, 2001.
Solamente aquellas personas que están viviendo
esto, pueden entender cómo hemos cambiado y cómo
esta experiencia permanecerá en cada uno para
siempre.
No importando cuán bueno uno/a pueda funcionar,
hay tristeza en el corazón que se lleva adentro
todos los días. Solamente por la bondad de los
demás es que podemos enfrentar cada día.
Todavía yo no puedo entender el por qué esto
ocurrió en la hermosa mañana de septiembre 11 y
terminando el día con la muerte de tantos.

He vivido con sentimiento de culpa por esto desde
aquel día. He vivido las emociones de ver los
ataques una y otra vez, las constantes noticias de
la prensa y los comentarios diarios sobre el
particular. Creo que me he tornado en una persona
mejor desde mi experiencia. No tomo las cosas por
hecho como solía hacer.
Un cambio que se ha operado en mí es que ahora
estoy más dispuesta a participar en los eventos
escolares de mi hija. Siempre me ofrezco
voluntariamente ya sea en una excursión o en una
venta del día de las madres. Es una manera
insignificante de reciprocar.

Mi vida fue transformada de manera muy sencilla …
Cada año, “adopto” una Estación de Bomberos
diferente y en cada aniversario del 9-11 yo,
personalmente, le llevo flores al Capitán del
grupo, les abrazo y les digo: “Gracias por lo que
hacen cada día.”
Yo no les conozco ni ellos me conocen a mí, pero
tosoa estamos conectados. Es mi manera de devolver
a un mundo que necesita de ayuda tan
desesperadamente. Es también mi tributo silencioso
a todos los afectados por aquel horrendo día de la
historia. No es nada grandioso lo que hago; es
solo un acto sencillo de bondad … como eran las
cosas antes … como deben ser.

Mi vida cambió a raíz de los sucesos del 9-11.
Primero, perdí a uno de mis mejores amigos. Luego,
me dí cuenta de que no podía seguir trabajando en
la ciudad de New York. Estaba constantemente
nervioso. Los sonidos de los aviones en el
firmamento me congelaban. Los ruidos altos me
sobresaltaban. Me molestaba todo el que trataba de
investigar quien era terrorista y quien no lo era.
No era una manera saludable de vivir.
Nueve meses después del 9-11 renuncié a mi trabajo
y tomé la decisión de trabajar más cerca de mi
residencia y lejos de la ciudad. Estuve sin
trabajo casi 4 meses, con ofertas de regresar a NY
… No podía ni quería.
Ultimamente, he visitado la ciudad de NY alrededor
de 6 ocasiones. No tengo ningún interés en estar
ahí. Para mí, ahora, es como un lugar extraño y
ninguna reconstrucción o memorial hará que sea
igual a como era antes para mi.

Para mí, ha sido,
convertirme en una persona adulta. El edificio que
suponía para mí una protección, ya no está, al
igual que se ha ido aquella joven atemorizada que
en una ocasión se mudó a vivir a New York. El 9-11
me hizo realizar que puedo enfrentar
cualquier situación
y salir airosa. Puedo
observar cómo gente que trabajaba ahí, sobrevivió,
cómo niños que perdieron a sus padres,
sobrevivieron … Creo que ahora vivo la vida
sabiendo que todo es superable y es poco a lo que
se debe temer.
Las vidas de muchos fueron hechas pedazos, pero
todos siguieron viviendo, riendo y amando. Si
ellos pueden encontrar esperanza, todos podemos.
Yo tuve el privilegio de experimentar esa
fortaleza de primera mano, y ésta
siempre estará en mi.

Cinco (5) años después aún me agito por ruidos
inesperados y aviones volando bajo. Aún cuando mis
hijos son jóvenes adultos de 22 y 20 años,
necesito saber de ellos
casi a diario. Cuando le dejo mensaje a cualquiera
de ellos y no me contestan en un tiempo razonable,
pasan por mi mente los peores pensamientos.
El compartir esto con ellos los
ha hecho más comprensibles y me devuelven la
llamada enseguida.
Desde ese día no dejo de poner en mi solapa un
alfiler de la bandera americana como tributo
silencioso a los que perecieron y a as familias
que les sobreviven. Es también mi manera de
asegurarme de que nadie pueda olvidar.

He aprendido a ser menos egoista y a tener
compasión por los demás. Ese suceso cambió toda mi
manera de pensar y me ayudó a ser la persona que
soy hoy. Aunque fue una tragedia horrible, creo
que todo el que estaba vivo en ese momento ha
aprendido una lección y jamás olvidarán donde se
encontraban, cómo se sintieron y cómo esa
experiencia les afectó hasta el día de hoy.

Para
mí, esto significa enseñar sobre
la paz.
Los realmente valientes deben bajar sus armas y
abogar por la paz, hablar paz y enseñar paz.
Exhorto a aquellos que han considerado unirse al
ejército militar como respuesta al 9-11, que lo
reconsideren. La misma vieja manera de pensar
lleva a los mismos fracasos. Para alcanzar la paz
debemos cambiar la manera de pensar. Piensa paz y
enseña.

Mi vida ha cambiado dramáticamente desde el 9-11,
pero probablemente de una forma diferente a los
demás. Yo me sentía miserable en el trabajo que
tenía. Realicé que tenía que hacer un cambio en
ese mismo momento. Las personas en las Torres no
tenían una alternativa, pero yo sí.
A la mañana siguiente, renuncié a mi trabajo, y
ahora paso el tiempo vendiendo piezas de colección
en la internet y trabajando en una biblioteca
local. No gano tanto
como entonces, pero puedo pagar todas mis cuentas
y soy mucho más feliz. No me concibo haciendo otra
cosa y me veo a mi misma
como
una retirada a la edad de 39.
Siempre recordaré el 9-11
del 2001 como un día horrible para el país, pero
también,
como
el año de mi transformación. La ira y tristeza que
sentí ese día me llevó a liberarme de mis temores
al considerar dejar la seguridad de mi antiguo
trabajo.

Es imposible que el 9-11 no haya cambiado tu
vida. Yo trabajaba cerca del Pentágono cuando se
dieron los ataques. Algunos de nosotros fuimos
evacuados de los edificios en medio de una densa
humareda y sin saber qué sucedería después. El no
poder contactar a mi familia era angustioso. Perdí
algunos amigos y vecinos durante los ataques.
Nunca olvidaré la tristeza en los niños al tener
que lidiar con la pérdida de un padre.
Una niña en particular cambió
mi vida para siempre. Su
madre fue murió cuando ella
empezaba su primer
año escolar.
La mirada en los ojos de aquella niña era
como si un fantasma estuviera mirando para atrás. Yo me
prometí a mí misma que
mis
niños no tendrían jamás esa mirada hasta donde
fuera posible. Dejé mi trabajo con un salario
de 6 cifras y decidí que era el tiempo de
dedicarme a mis hijos, de los cuales mi hija
también estaba por comenzar su primer año en la escuela.
Para mí, ese día y los eventos que siguieron me
hicieron poner en perspectiva las cosas
verdaderamente importantes en mi vida.
Hay un solo lugar donde soy verdaderamente
indispensable; ante los ojos de mis propios hijos.

Vivía en
Manhattan y trabajaba en el centro de la ciudad en
9-11. Cuando ocurrió el impacto
del
primer avión enseguida llamé a mi anciana madre
enferma en Massachusetts para hacerle
saber que yo estaba bien y
lejos del accidente. Cuando el segundo
impactó la otra torre, y se
hizo obvio que estábamos ante un ataque
terrorista, no pude contactarla de nuevo porque
todos los circuitos de conexión telefónica estaban
congestionados.
Siempre que ha habido una emergencia con mi mamá,
he podido llegar hasta la casa enseguida para
atenderla, pero ahora nadie podía moverse para
salir. No había forma de saber si mi madre estaba
bien, hasta el próximo día en que me pude
comunicar por teléfono; ella estaba frenética.
Realicé entonces lo lejos que me encontraba de
ella y lo mucho que me necesitaba.
Como resultado de esto, dejé mi trabajo
a principios del 2002
y me volví a
Massachusetts para poder
cuidarla.
Estaba asombrada de lo fácil que pude tomar una
decisión después de 33 años en la ciudad de NY,
pero ese ha sido el mejor regalo que me he hecho a
mí misma en toda la vida.
A medida que su salud empeoraba y el poder
estar yo con ella hasta sus últimos días, me
preguntaba si hubiera podido tomar la decisión que
tomé a no ser por aquel día 9-11.
Quisiera que todos pudieran tener esa llamada de
alerta en las prioridades de su vida, pero oro
porque no sea otro día
como ese lo que provoque el ímpetu necesario.
 Como
resultado del 9-11, la Compañía con la cual
trabajaba fue bajando cual espiral y comencé a
evaluar lo que yo podría hacer que fuera
significante, interesante y divertido a la vez y
que me permitiera pasar más tiempo con mis hijos.
Siempre quise tener mi propio negocio y a esos
efectos me asocié con una amiga y elaboramos una
idea para comenzar.
El 9-11 me sobrecogió con mucho temor y comencé a
sentir inseguridad en todo lo que hacía, desde lo
personal hasta seguridad relacionado al trabajo.
Pero, en cierta manera, el vivir en ese momento
tan atemorizada me hizo comprender que se puede
manejar el temor. Puedo manejarlo a través de esta
nueva aventura debido a una fuerza interior con la
cual, ahora entiendo, que puedo contar en momentos
de crisis.

 Desde mi último año en la universidad yo sabía
que lo que realmente me gustaba era la educación,
pero, cuando terminé mis estudios comencé en un
negocio; matrimonio, niños, casas y otras cosas ….
Eso me dejaba cero tiempo para realizar mi sueño
de enseñar.
Cuando ocurrió lo
del 9-11, y encontrándome frente a mi computadora
con lágrimas bajando por mis mejillas, me
pregunté, cuántas de las personas en las torres
esa mañana estarían llevando la misma vida que yo,
anhelando algo diferente pero pensando que siempre
habría tiempo, otro día, otro año. Fue entonces
cuando entendí que no podía ni debía esperar.
Me fui a casa y compartí con mi esposo mi idea
loca de dejar el trabajo, regresar a la escuela y
realizar mi sueño. Cuando mi esposo me dijo que me
apoyaría en todo, entendí que debía y tenía que
ser así.
Comencé mi aventura
como un año después de la tragedia
del 9-11. Mi consejo a todos es que no
esperen para llevar a cabo sus anhelos, no lo
pospongan ni un día más. Este verano estaré
felicitando mis estudiantes de 4to grado. El
lograr mi sueño ha cambiado mi vida de la forma
más impresionante y por esto … le doy crédito a
los sucesos ocurridos el 9-11.

 El 9-11 me llevó a vivir ese día por casi un año
y no podía dejar de pensar en ello. El próximo año
lo pasé tratando de reconstruir mi vida y mi
hogar. Era
como si me sintiera impotente para dejarlo pasar,
aún cuando ya no pensaba en eso constantemente.
Sin darme cuenta me ví atrapada en ese patrón y no
podía seguir el curso normal de la vida.
Recientemente es que he podido advertir mi
condición y lo he compartido con vecinos quienes
han estado pasando por lo mismo. Seguir hacia
adelante es ahora mi interés y preocupación
principal.

 A raíz
del 9-11 mi esposa dejó su trabajo y comenzó a
ofrecerse de voluntaria en los asuntos de la
escuela elemental donde asiste nuestro hijo. Los
eventos nos ayudaron a evaluar las prioridades en
nuestras vidas y cuán rápido todo puede cambiar.
Desde entonces mi esposa se ha interesado en la
política y los asuntos a nivel mundial, algo en lo
cual ella nunca estuvo interesada, por el
contrario, yo sí.
Aunque no estamos de acuerdo en cuanto a la
dirección que lleva el país bajo el liderato
actual, puedo hacer memoria de las semanas después
del 9-11 y reconocer que todos podemos estar de
acuerdo cuando es necesario, sin que haya una
tragedia envuelta. |