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TRAMA
A BORDO DEL VUELO 93

La
primera llamada, de la cual se tuvo
conocimiento, la hizo Tom Burnett de San Ramón, California;
un padre de 3 niñas y ejecutivo de Thoretec, una compañía de
cuidados de salud. Este, un
hombre alto
que jugaba futbol en el equipo de su escuela, estaba sentado en
la cabina de primera clase a lado de Mark Bingham, un publicista
de San Francisco y quien se dirigía hacia su hogar. Mark se
había quedado dormido esa mañana y tuvo que correr hasta la
salida A-17 cuando ya los asistentes de vuelo estaban cerrando
la puerta del avión. Si hubiera llegado unos minutos más tarde
hubiera perdido el vuelo, pero ... hubiera preservado su vida.
Tom
Burnett llamó a su esposa, Deenna, a su casa. Habiendo sido una
asistente de vuelo ella misma, Deena enseguida percibió que
algo andaba mal. "¿Estás bien?" le preguntó.
"No,"
contestó Tom. "Estoy en el avión, vuelo 93 de United, y
este ha sido secuestrado". Habló rápido y en tono bajo.
"Hirieron a un hombre con un cuchillo y hay una bomba a
bordo. Por favor, llama a las autoridades, Deena". Y
enganchó el teléfono.
Lisa
Jefferson estaba en su trabajo, en el Centro de ayuda al cliente
de "GTE Airfone" en Oakbrook, Illinois, cuando
escuchó por primera vez sobre los ataques terroristas en New
York y Washington, D.C. Siendo supervisora con más de 18 años
de experiencia en su trabajo, salió de su oficina para
conseguir más información. En ese momento, como a las 8:45 AM
(EDT), la operadora de la Estación 15 recibió una llamada
urgente. Esta hizo una señal para recibir asistencia de
Lisa.
"Me
informó que estaba teniendo una situación real de secuestro en
su línea", dice Lisa. "Le pregunté el nombre de la
línea aérea y el número del vuelo. Me dijo que era el vuelo
93 de United. Parecía traumatizada, por lo que le dije que yo
me haría cargo.
"Cuando
tomé la llamada, había un caballero en el teléfono. estaba
muy tranquilo y hablaba pausadamente. Me introduje como la
señora Jefferson y le dije, "Entiendo que este avión ha
sido secuestrado. ¿Me puede dar información detallada de lo
que está pasando?" Lisa comenzó a buscar en su Manual de
llamadas de conflictos, y comenzó a hacerle preguntas tales
como, "¿Cuántas personas hay a bordo? ¿Cuántos
asaltantes? ¿Están armados? ¿Hay niños a bordo?"
El
hombre le contestó a Lisa Jefferson en la misma manera calmada.
Él estaba sentado al lado de una asistente de vuelo quien le
estaba supliendo la información: 27 pasajeros en clase
económica, 10 en primera clase, 5 asistentes de vuelo, y no
había niños. Me dijo que 3 sujetos habían tomado el avión, 2
con cuchillos y uno con una bomba amarrada alrededor de su
cintura con un cinturón rojo. Los 2 con los cuchillos se
encerraron en la cabina. Les ordenaron a todos que se sentaran
mientras los asistentes permanecían de pie. Una de las
asistentes estaba sentada a lado de Todd en la parte trasera del
avión. El secuestrador con la bomba haló la cortina que
dividía primera clase de la económica de manera que los
pasajeros detrás de él no pudieran ver lo que estaba
pasando.
Pero
Todd vió a 2 personas tiradas en el piso. "No sabía si
estaban vivas o muertas," dijo Lisa. "La asistente le
dijo que estaba segura que eran el piloto y el co-piloto."
Le
pregunté a él su nombre y me dijo, "Todd
Beamer." Me dijo que era de Cranbury, New Jersey. De
primera intención pensé que Todd estaba hablando bajito para
evitar que lo advirtieran, de manera que le dije que si su vida
se exponía al peligro por estar en la línea telefónica
conmigo, que bajara el teléfono pero que no enganchara para
mantener la línea abierta y así yo pudiera escuchar lo que
estaba pasando.
Pero
no pareció que esto a él le preocupara. Él dijo que estaba
muy bien. De primera intención dijo: "Quizás debiera
llamar a mi esposa." Entonces dijo, "No, yo solo
quiero hacer saber a alguien que esto está pasando." Él
pensaba que los terroristas iban a regresar al aeropuerto y el
avión iba a aterrizar con seguridad.
Lisa
Jefferson más tarde me dijo, "Él no quería llamarte para
darte malas noticias si no era necesario. Yo me ofrecí para
conectarlo contigo. Le dió vueltas al asunto varias veces antes
de decidir que no."
Estoy
tan feliz porque no lo hizo. Si hubiera estado al tanto de sus
circunstancias, al oir su voz desde el avión, lo hubiera echado
a perder todo. Siento gran admiración por los familiares y
amigos que recibieron llamadas desde aviones secuestrados ese
día y pudieron mantener su compostura. Pero, honestamente, no
creo que yo lo hubiera hecho tan bien, y Todd sabía eso; Todd
era muy inteligente. Él sabía que yo estaba sola con los
niños y podría estar incapacitada para ayudar; mas aún, pudo
haberse preocupado por el bebé que estaba esperando, podría
haberme afectado. Por lo tanto, no me sorprendió que Lisa
me dijera que él pensó llamarme pero decidió no hacerlo. No
me sentí ofendida ni herida. De la única forma que pudo,
trató de protegerme, aún en tan terribles circunstancias.
En
un principio, Todd pensó que ese secuestro terminaría como
otros ocurridos anteriormente, con los secuestradores haciendo
ciertas demandas, aterrizando en un lugar propicio a su causa, y
los negociadores tratando de llegar a una solución. Mientras no
reconoció el peligro, no parecía desesperado.
"Todd
estuvo calmado todo el tiempo que duró nuestra
conversación," me dijo Lisa. "Él me preguntó,
'¿Sabrá usted lo que ellos quieren? ¿Querrán dinero, o
rescate, o qué?' "Realmente no sé,' le dije. No tenía la
menor idea de lo que ellos querían. A ese punto, no le había
dicho sobre los otros secuestros, y creo que aún no estaba
enterado. No quería que se exaltara ni que perdiera su control,
y yo sentía que él aun tenía esperanza.
Para
ese momento el FBI estaba en otra línea, escuchando, ya que
parte del procedimiento es notificarle a ellos.
"De
momento, el tono de voz de Todd subió un poco y dijo, '
¡Estamos descendiendo! Vamos bajando. No, esperen, estamos
subiendo de nuevo. No, estamos girando, vamos hacia el norte ...
Realmente no sé hacia donde vamos. ¡Oh, Jesús, ayúdanos, por
favor! "
Como
10 minutos más tarde, a las 9:36 AM (EDT), los controladores
del tráfico aéreo en tierra habían observado las pantallas de
sus radares con horror según el avión hacía un viraje hacia
la izquierda sobre Cleveland, cambiando de ruta drásticamente y
virando hacia el sur, luego hacia el este. ¿Hacia dónde se
dirigía este avión?
Lo
que sucedió en los siguientes minutos no estaba claro.
Aparentemente el piloto automático y el transmisor - el equipo
que emite una señal para que el radar pueda dar seguimiento a
un avión - estaban desconectados y los secuestradores estaban
volando erráticamente. El aparato comenzó a precipitarse, a
balancearse y a agitarse de un lado al otro desde la altura que
había mantenido previamente. Quizás los sujetos estaban
simplemente tratando de mantener a los pasajeros fuera de
guardia.
Tom
Burnett volvió a llamar a Deena por segunda vez. " ¡Ahora
están en la cabina! " le dijo. Él le preguntó acerca del
World Center. "¿Eran los aviones que le impactaron de
líneas comerciales?" "No sé, le contestó Deena.
"Estamos virando hacia New York", le dijo él.
"No, vamos hacia el sur" Tom dijo que tenía que irse
y enganchó de nuevo.
Tres
minutos más tarde el Pentágono fue impactado. La FAA le
ordenó a todos los aeropuertos de la nación que cerrarán
inmediatamente y a todos los aviones en el aire, que
aterrizaran, pero el vuelo 93 mantenía su curso, moviéndose
hacia el sureste ... derecho hacia Washington, D.C.
Sentado
en algún lugar cerca de Todd estaba Jeremy Glick, un nuevo
papá de Hewitt, New Jersey, hora y media de donde Todd y
yo vivimos. Un hombre fuerte con apariencia de atleta de 6 pies
y una pulgada, y 220 libras de peso. Jeremy había sido un
campeón de judo de la NCAA y le apasionaba esquiar en el agua;
la clase de persona con la que Todd hubiera comenzado una
amistad instantánea bajo circunstancias diferentes. Aún así,
los 2 hombres encontraron algo en común. Todd específicamente
le mencionó el nombre de Jeremy a Lisa Jefferson.
Jeremy
había planificado volar hacia San Francisco para una reunión
de negocios el día anterior, pero por causa de un incendio en
el aeropuerto, la ruta de su vuelo había sido cambiada para el
aeropuerto Intercional Kennedy. Entonces Jeremy optó por
regresar a su casa y tomar el vuelo al otro día por la mañana
temprano saliendo de Newark - Vuelo 93 de United.
Como
Jeremy había planificado irse, su esposa, Lyz, se había ido
con su bebé de 3 meses, Emmy, a visitar a sus padres en
Windham, New York. Jeremy la había llamado como a las 7:30
esa mañana antes de abordar, solo para saludarla. El papá de
Lyz contestó el teléfono y le dijo a Jeremy que Emmy había
estado inquieta durante la noche, por lo que Lyz estaba aún
durmiendo. Ellos habían decidido dejarla dormir. "Que
tengas buen viaje," le dijo a Jeremy el papá de Lyz .
Ahora
Jeremy estaba llamando de nuevo, esta vez en algún punto sobre
Cleveland. "Tres hombres con apariencia de Iraníes, con
bandas rojas en la cabeza, uno con una caja amarrada a su
cintura, dicen que tienen una bomba y han tomado control del
avión," le dijo a Lyz.
Cuando
Lyz oyó a Jeremy mencionar lo de la bomba, entró en pánico.
Jeremy la calmó, y la pareja permaneció en el teléfono por
casi 20 minutos. Se decían una y otra vez, "Te amo" .
Jeremy debe haber presentido que la situación no iba a salir
bien. Le dijo a Lyz que quería que ella y Emmy fueran
felices, y que él respetaría cualquier decisión que
ella tomara en el futuro.
Entonces
Jeremy dijo, "Lyz necesito saber algo. Uno de los otros
pasajeros le habló a su esposa y le dijo que unos aviones
habían impactado el World Trade Center. ¿Es verdad?"
Lyz
temía decirle a Jeremy lo que ella estaba viendo con sus
propios ojos. Parada en la sala viendo la televisión, ella
podía ver el humo que se había levantado del world Trade
Center que acababa de colapsar. Ella dudó un momento y luego
dijo, "Por favor, se fuerte, pero sí, están haciendo
eso."
"¿Es
hacia eso que nosotros vamos también?" preguntó Jeremy.
Lyz le dijo que creía que no había quedado nada del World
trade Center. Cuando Tom Burnett llamó a Deena por tercera
ocasión, ella le dijo, "Tom, acaban de impactar el
pentágono. Parece que han tomado aviones llevándolos a sitios
ya escogidos en toda la costa este. "
Tom
le dijo a Deena que estaba suspicaz sobre la bomba de uno de los
secuestradores. "Creo que ellos están muy seguros de sí
mismos," le dijo a su esposa. "Vamos a hacer algo. Me
tengo que ir." En ese mismo momento, Jeremy Glick le dijo a
Lyz que algunos de los muchachos de la parte de atrás del
avión estaban hablando de abalanzarse sobre los secuestradores.
Mientras
tanto, otras personas en el vuelo estaban llamando a sus amigos
y seres queridos. Temprano esa mañana, Lauren Grandcolas estaba
encantada de saber que podía conseguir asiento a bordo del
vuelo 93; llegaría a su casa más temprano de lo que esperaba.
Ella llamó a su esposo para hacérselo saber. Luego
volvió a llamar y dejó otro mensaje. "Estamos teniendo un
pequeño problema en el avión, pero yo estoy bien y tranquila
... hasta ahora."
Joseph
DeLuca llamó a su papá. Su novia, Linda Gronlund, llamó a su
hermana, diciéndole la combinación de una caja de seguridad de
depósitos y cuánto la amaba. Marion Britton tomó un teléfono
prestado para llamar a un amigo, diciéndole que estaba segura
de que iba a morir. Ella le dijo,"Ellos ya le cortaron el
cuello a dos personas."
Mark
Bingham, de 6 pies, 5 pulgadas, había sido un jugador de un
equipo en un campeonato nacional. En una ocasión él había
desarmado a un hombre en las calles de San Francisco. Un tipo
arriesgado ... había corrido con los toros en Pamplona unos
meses antes. Pero cuando Mark llamó a su mamá, Alice Hoglan,
desde el avión, parecía distraído y temblando. "Mamá,
es Mark Bingham," él dijo "Solo quiero decirte que te
amo en caso de que no te vuelva a ver." La mamá de Mark
escuchó voces melancólicas en el fondo durante la llamada,
posiblemente estaban elaborando los planes iniciales para un
contraataque.
La
asistente de vuelo, Sandy Bradshaw, llamó a su esposo, un
piloto de US Airways, desde el pasillo de la clase económica.
"Nos han secuestrado," le dijo. También le dijo que
ella y otras asistentes estaban llenando vasos de café con agua
caliente para tirársela a los secuestradores.
Más
de 2 docenas de llamadas telefónicas fueron hechas del lugar
esa mañana. ¿Por qué permitieron los secuestradores tal
fácil acceso con el mundo exterior? Algunas personas han
especulado que los terroristas querían que los pasajeros
llamaran, para aumentar el temor que ellos estaban infligiendo y
para crear un mayor pánico. Posiblemente ellos sobreestimaron
su control de la situación, o quizás subestimaron a los
americanos que estaban a bordo, considerándolos muy débiles y
atemorizados para pelear contra ellos. Por la razón que fuera,
ellos no impidieron las llamadas que estaban saliendo. Ninguna
de las personas que se conectaron con sus familiares o amistades
en tierra dieron indicación que tenían temor de ser
sorprendidos, castigados, o asesinados si los veían tratando de
comunicarse con el exterior.
No
se sabe si los pasajeros a bordo del vuelo 93 realmente sabían
de la fuerza formidable que ellos representaban esa mañana y
cuántas hubieran sido las probabilidades de aterrizar el avión
sin problemas, si - hubieran podido retomar el control de la
cabina.
Además
de sortear los colegas atléticos como Jeremy Glick, Tom
Burnett, y Mark Bingham, algunos pasajeros podían muy bien
cuidarse a sí mismos. CeeCee Ross-Lyles, uno de los asistentes
de vuelo, había sido oficial de la Policía. Lou Nacke, era un
hombre de 5 pies, 3 pulgadas, y 200 libras. Un gerente de K-B
Toys y levantador de pesas, Lou, tenía un tatuaje de Superman
en su hombro. Cuando era niño, en una ocasión intentó
traspasar una ventana de cristal mientras usaba su capa de
Superman.
Rich
Guadagno era un oficial de fuerza en "California Fish and
Wildlife" y había sido entrenado en combate cuerpo a
cuerpo. Linda Gronlund, una abogada, poseía cinta marrón en
Karate. Aunque William Cashman tenía 60 años de edad, había
sido patrullero con 101st Airborne, y todavía estaba en buena
forma. Alan Beaven, sobre 6 pies, era enjuiciador con Scotland
Yard, y él disfrutaba escalar rocas como pasatiempo. Él tenía
un rótulo en su escritorio que decía: "Miedo - ¿quién
se preocupa?"
Y
entonces estaba Todd, fuerte y atlético, un jugador.
En
adición a la fuerza, el número tan pequeño de pasajeros
tenía una cantidad sorpresiva de ingenio aeronáutico. Don
Greene había volado aviones de un motor antes de que fuera lo
suficiente mayor para votar. Él era el vice-presidente de
"Safe Flight Instrument Group", una compañía que
fabricaba equipos de seguridad para las líneas aéreas, y con
cierta dirección de los controladores de tráfico aéreo en
tierra, probablemente hubiera podido aterrizar el jet de United.
Andrew García era un controlador de tráfico aéreo para la
Guardia Nacional. Trabajando juntos pudieron haber bajado el
avión seguro ... si ...
Escrito por Lisa
Beamer
Tomado de: http://www.beamerfoundation.org

Monumento
a la Memoria del Vuelo 93
cercano al lugar del suceso en Shanksville,
Pennsylvania

Humo
producido al caer el avión a tierra

Lugar
del siniestro
Cinco
de los héroes americanos que llamaron por teléfono narrando lo
que estaba aconteciendo
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Tom Burnett |
Linda Gronlund |
Jeremy
Glick |
Sandra
Bradshaw |
Todd
M. Beamer |

A
bordo de esta nave, algunos pasajeros, después de escuchar lo que
estaba ocurriendo, tuvieron la oportunidad de llamar a sus seres
queridos a través de sus teléfonos celulares y descubrir los otros horribles
sucesos del día. Ellos se enteraron de que otros terroristas
estaban estrellando aviones llenos de pasajeros contra el World Trade
Center y el Pentágono.
Debido
a los esfuerzos heróicos de estos valientes americanos, y quizás a
otras causas, este cuarto avión no logró su cometido de llegar al
destino que habían intentado los terroristas. Cientos de vidas más y
quizás miles, se hubieran perdido. En todo caso, porque ellos
resistieron y tomaron acción positiva para enfrentar a los terroristas,
esos pasajeros son héroes, y representan el verdadero espíritu de
América cuando se enfrenta a tales pruebas.
Investigadores,
revisando toda la evidencia, incluyendo la grabación de la
cabina, están operando bajo la premisa de que los pasajeros se
hicieron paso 110 pies desde la parte trasera del avión hasta
la cabina, sacando al secuestrador que clamaba para
mantener la bomba en el lugar. Entonces ellos asaltaron la
cabina. Las últimas transmisiones en la grabación de la cabina
recogieron los sonidos de una lucha, platos rotos, y la voz de
un hombre gritando fuertemente. Se escuchan a los secuestradores
llamándose unos a otros para aguantar la puerta. Uno de los
pasajeros grita: "¡Vamos a cogerlos!" y luego, más
ruido de cosas rotas y gritería. Uno de los secuestradores le
dice a otro que el final está cerca. Los secuestradores
hablaban rápido sobre terminar con el avión a medida que la lucha
se intensificaba; en este punto el avión comenzó a
descender en picada. Uno de los secuestradores gritó,
"Allah Akbar". La grabadora de la cabina recogió más
gritos de uno de los pasajeros varones. Los secuestradores
aparentemente comenzaron a pelear entre ellos para tomar el
control, demandando, "Dámelo a mí." Después ...
silencio. El avión del vuelo 93 cayó de punta en una finca como a 80
millas al sur de Pittsburgh, PA, cerca de Shanksville, dejando
un hoyo
de casi 50 pies de profundidad. Nada quedó, excepto los miles
de pedacitos de chatarra del avión.
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