Bendice, alma mía, al Señor.

Salmo 103: 1-5

Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga
todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides
ninguna de sus beneficios.

El es quien perdona todas tus iniquidades,
el que sana todas tus dolencias; el que
rescata del hoyo tu vida, el que te corona
de favores y misericordias; el que sacia de
bien tu boca de modo que te rejuvenezcas
como el águila.

El Señor es el que hace justicia y derecho
a todos los que padecen violencia.

¡El Señor te bendiga!

 

Galerí@ 1