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Examíname y Guárdame, Oh Dios
Desde las primeras criaturas en el huerto del Edén, tan pronto cayeron de la gracia de Dios, se hizo parte de la naturaleza humana buscar justificar todos sus errores. Mientras más se justifica asimismo el hombre, más grande se hace la brecha que le aparta de Dios. Por tal condición, y siendo el corazón del hombre, engañoso más que todas las cosas, es necesario acudir al que todo lo ve y todo lo sabe, para que nos muestre en el momento, lo que tratamos de pasar por alto. ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame, Señor, de los que me son ocultos.
LAMENTACIONES 3:40-41
SALMO
139:23-24
SALMO 19:12-13
SALMO 51:17
SALMO 26:2
JUAN 3:20-21 Mas el que practica la
verdad viene a la luz,
SALMO 17:5
SALMO 25:20-21 Integridad y rectitud me guarden, porque en tí he esperado.
SALMO 141:8
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