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Orar es hablar con Dios. Siendo el Señor nuestro mejor Amigo, con quien compartimos y a quien confiamos todos nuestros asuntos, es una necesidad, a la misma vez que un deleite, mantener esa buena relación de amistad con Aquél que nos oye, nos aconseja y dirige como nadie. La oración es el oxígeno del alma, por lo que no debemos dejar de respirar en el espíritu si queremos vivir una vida de fe saludable. No te desanimes si tu petición no es contestada en tu tiempo; en el tiempo del Señor, todo es mejor. Mantén la llama de la fe ardiendo y verás que podrás orar sin desmayar.
LUCAS 18:1,7-8 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus
escogidos, Os digo que pronto les hará justicia.
Pero cuando
SALMO 34:17
1 JUAN 5:14-15 Y si sabemos que El nos oye en cualquiera cosa
que le pidamos,
MARCOS 11:22-24 Porque de cierto os digo que cualquiera que
dijere a este monte: Por tanto os digo, que todo lo que pidiereis
orando,
JUAN 15:7
1 JUAN 3:21-22 y cualquiera cosa que pidiéremos, la
recibiremos de El,
SANTIAGO 5:16-18 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes
a las nuestras, Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
COLOSENSES 4:2
ROMANOS 4 :18-21 Y no se debilitó en la fe al considerar su
cuerpo, que estaba ya como Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa
de Dios, plenamente convencido de que era también
poderoso
EFESIOS 6:18
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