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Oración
de Jabes por bendición
Invocó Jabes al Dios de
Israel diciendo:
¡Oh, si me
dieras bendición, y ensancharas mi territorio,
y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!
Y le otorgó Dios lo que
pidió.
1
Crónicas 4:10

Oración de Ana por un hijo
Con amargura de alma oró a
Jehová, y lloró abundantemente. e hizo voto diciendo:
Jehová de los
Ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva,
y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que
dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días
de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
Elcana se llegó a Ana su
mujer, y Jehová se acordó de ella.
... Dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo:
Por cuanto lo pedí a Jehová.
1 Samuel
1:11,19-20

Oración de Ezequías por sanidad
En aquellos días Ezequías
enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías y le dijo:
Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás.
Entonces volvió Ezequías su
rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo:
Oh, Jehová, te
ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de tí
en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable
delante de tus ojos.
Y lloró Ezequías con gran
lloro.
Le dijo Jehová a través del
profeta Isaías:
He oido tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus
días 15 años.
Isaías
38:1-5

Oración de Salomón por
sabiduría
Se le apareció Jehová a
Salomón en sueños, y le dijo Dios:
Pide lo que quieras que yo te dé. Y
Salomón dijo:
Ahora pues,
Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí, tu siervo, por rey
en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir.
Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste;
un pueblo grande que no se puede contar ni numerar por su multitud.
Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo,
y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque
¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
Y agradó delante del Señor
que Salomón pidiese esto.
Y dijo Dios a Salomón: Por
cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas,
bienes y gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni
pediste muchos días, sino
que has pedido para tí sabiduría y ciencia para gobernar a mi
pueblo, sobre el cual
te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también
te daré
riquezas,
bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de tí, ni
tendrán
los que vengan después de tí.
1 Reyes
3:5-10, 2 Crónicas 1:11-12

Oración de Elías por
resurrección del hijo de la viuda
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Aconteció que cayó enfermo
el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en
él aliento. Elías le dijo: Dame acá a tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y
lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama. Y
clamando a Jehová, dijo: |
Jehová, Dios
mío, ¿aún a la viuda en cuya casa estoy hospedado
has afligido, haciéndole morir su hijo?
Y se tendió sobre el niño
tres veces, y clamó a Jehová y dijo:
Jehová, Dios
mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
Y Jehová oyó la voz de
Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.
1 Reyes
17:17-22

Oración de Elías por el triunfo
sobre Baal
Cuando
llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y
dijo:
Jehová Dios de
Abraham, de Isaac y de Israel,
sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel,
y que yo soy tu siervo, y por mandato tuyo he hecho
todas estas cosas.
Respóndeme, Jehová, respóndeme,
para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová,
eres el Dios, y que tú vuelves a tí el corazón de ellos.
Entonces
cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y
el polvo,
y aún lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se
postraron y dijeron:
Jehová es el Dios, ¡Jehová es el Dios!
2 Reyes 18:36-38

Oración de Eliseo por vista para
su siervo
Le dijo Eliseo a su siervo: No
tengas miedo, porque más son los que están con nosotros
que los que están con ellos. Y oró Eliseo y dijo:
Te ruego, oh
Jehová, que abras sus ojos para que vea.
Entonces Jehová abrió los
ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte
estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
2 Reyes
6:16-17

Oración de Josafat por
protección
Entonces
Josafat se puso en pie en al asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa
de
Jehová delante del atrio nuevo; y dijo:
Jehová
Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en
los cielos
y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones?
¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?
Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante
de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham
tu amigo para siempre?
Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella
santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros,
o espada de castigo, o pestilencia, o hambre,
nos presentaremos delante de esta casa, y delante de tí
(porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras
tribulaciones clamaremos a tí, y tú nos oirás y salvarás.
Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del
monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando
venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos
y no los destruyese; he aquí ellos nos dan el pago
viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión.
¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú?
Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud
que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a tí
volvemos nuestros ojos.
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Vino el
Espíritu de Jehová sobre Jahaziel en medio de la reunión y dijo:
Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat.
Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud
tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. No habrá para
qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la
salvación de Jehová con vosotros ...
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2
Crónicas 20:5-12,14-15,17

Oración de Daniel por
revelación
A Tí, oh Dios
de mis padres, te doy gracias y te alabo,
porque me has dado sabiduría y fuerza,
y ahora me has revelado lo que te pedimos;
pues nos has dado a conocer el asunto del rey.
Daniel
2:23

Oración de David por justicia
Levántate, oh Jehová; no se
fortalezca el hombre;
sean juzgadas las naciones delante de tí.
Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones
que no son sino hombres.
Salmo
9:19-20

Oración de Jonás por
liberación
Entonces
oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez y dijo:
Invoqué en mi angustia a
Jehová, y él me oyó;
desde el seno del Seol clamé, y mi voz oiste.
Me echaste a lo profundo, en medio de los mares,
y me rodeó la corriente;
todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
Entonces dije: desechado soy de delante de tus ojos;
mas veré aún tu santo templo.
Las aguas me rodearon hasta el alma,
me rodeó el abismo; el alga se enredó a mi cabeza.
Descendí a los cimientos de los montes;
la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre;
mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová,
y mi oración llegó hasta tí en tu santo templo.
Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan.
Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios;
pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.
Y
mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.
Jonás
2:1-10

Oración de Jesús: alabanza por
revelarse a los niños
En
aquel tiempo, respondiendo Jesús dijo:
Te
alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos,
y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.
Mateo
11:25-26

Oración del Leproso por sanidad
He
aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo:
Señor,
si qiueres, puedes limpiarme.
Jesús
extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero, sé limpio.
Y al instante su lepra dessapareció.
Mateo
8:2-3

Oración de Jesús en la
tumba de Lázaro
Entonces quitaron la piedra de
donde había sido puesto el muerto. Y Jesús,
alzando los ojos a lo alto, dijo:
Padre, gracias te
doy por haberme oido. Yo sabía que siempre me oyes;
pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que
crean
que tú me has enviado.
Y habiendo dicho esto, clamó
a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió ...
Juan
11:41-44

Oración de Jesús por sus
discípulos
Estas
cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo:
Padre,
la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que
también tu Hijo te glorifique a tí;
Como le has dado potestad sobre toda carne,
para que dé vida eterna a todos los que le diste.
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único
Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Yo
te he glorificado en la tierra; he acabado la obra
que me diste que hiciese. Ahora, pues, Padre,
glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria
que tuve contigo antes que el mundo fuese.
He
manifestado tu nombre a los hombres que
del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste,
y han guardado tu palabra.
Ahora
han conocido que todas las cosas que me has dado,
proceden de tí; porque las palabras que me diste, les he
dado; y ellos las recibieron, y han conocido
verdaderamente que salí de tí, y han creído que tú me enviaste.
Yo
ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los
que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo,
y lo tuyo, mío; y he sido glorificado en ellos.
Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo;
y yo voy a tí. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos
en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.
Cuando
estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba
en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y
ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición,
para que la Escritura se cumpliese.
Pero
ahora voy a tí; y hablo esto en el mundo, para
que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció,
porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No
ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
Como
tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado
al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo,
para que también ellos sean santificados en la verdad.
Mas
no ruego solamente por éstos, sino también por
los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí,
y yo en tí, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste.
La
gloria que me diste, yo les he dado, para que sean
uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y
tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para
que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los
has amado a ellos como también a mí me has amado.
Padre,
aquellos que me has dado, quiero que donde
yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean
mi gloria que me has dado; porque me has amado
desde antes de la fundacion del mundo.
Padre
justo, el mundo no te ha conocido, pero yo
te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste.
y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer
aún, para que el amor con que me has amado,
esté en ellos, y yo en ellos.
Juan
17:1-26

Oración de Jesús
para hacer la voluntad de su Padre
Yendo hacia adelante, se
postró sobre su rostro, orando y diciendo:
Padre mío, si es
posible, pase de mí esta copa;
pero no sea como yo quiero sino como tú.
Otra vez fue y oró por
segunda vez, diciendo:
Padre mío, si no
puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba,
hagase tu voluntad.
Mateo
26:39, 42

Oración de Jesús por perdón
Y
Jesús decía:
Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Lucas 23:34

Oración de los Discípulos por
valor
Puestos en libertad,
Pedro y Juan, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los
principales
sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndolo oído,
alzaron unánimes la voz,
y dijeron:
Soberano
Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar
y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu
siervo dijiste:
¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?
Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno
contra el Señor y contra su Cristo.
Porque
verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo
Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles
y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían
antes determinado que sucediera.
Y ahora,
Senor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con
todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes
tu mano para
que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de
tu santo Hijo Jesús.
Cuando hubieron orado el lugar
tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo
y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
Hechos
4:23-31

Oración de Jesús
Vosotros, pues Oraréis así:
Padre nuestro que estás en
los cielos,
santificado sea tu nombre. Venga tu reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo,
así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos
a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación,
mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, y el poder
y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Mateo
6:9-13
 
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El Padre Nuestro no
lo enseñó Jesús para que lo recitemos como enseña la tradición;
esto es más bien un modelo a seguir, tomando en cuenta cada una de
la partes que comprende la misma, en el momento en que vayamos a
llevar nuestras peticiones al Padre.
Esta enseñanza la
dio Jesús a sus discípulos cuando éstos reconocieron que no
sabían orar. Al igual que ellos, tampoco nadie sabe hacerlo, por lo que
terminó Jesús diciendo: "si ustedes siendo malos
saben darle buenas cosas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre
celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" [Lucas11:13]
Solo con la ayuda del Espíritu Santo
podemos orar al Padre, pues nosotros no sabemos orar como conviene.
El Espíritu Santo mismo intercede por nosotros conforme a la
voluntad de Dios. Ro.8:26-27
Si la oración es
dirigida al Padre, se entiende claramente que son los hijos
los que tienen tal privilegio. Todos los humanos somos criaturas de
Dios, pero, aunque muchos no lo entiendan o no quieran aceptarlo, no
todos son hijos. Solamente aquellos que hemos recibido a Jesús, los
que creemos en su nombre, hemos sido hechos hijos de Dios. [Juan
1:12] Como resultado, al recibir a Jesús y convertirnos en hijos,
somos sellados con el Espíritu Santo, quien está para ayudarnos en
todo, especialmente, intercediendo por nosotros en la oración. Es el
Espíritu Santo quien da testimonio a nuestro espíritu de que somos
hijos de Dios. Romanos 8:16
Por lo tanto,
ayudados por el Espíritu Santo, oramos al Padre en el nombre de
Jesús. Es Jesús el ÚNICO que puede darnos acceso para llegar al
Padre. Ningún otro nombre tiene tal potestad. Dijo Jesús:
"De cierto, de cierto os digo, que todo
cuanto pidiéreis al Padre en mi nombre,
Él os lo dará" Juan 16:23 |
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