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No hay forma de hacer la
voluntad de Dios sino no con la ayuda del Espíritu Santo.
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El poder de Dios jamás se manifestará en cristiano
alguno a menos que sea lleno del Espíritu Santo de Dios.
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Nadie podrá ganar una sola alma para el reino de los
cielos si no permite que el Espíritu Santo intervenga tocando y
redarguyendo de pecado a aquel que se intenta evangelizar.
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Podrán algunos tratar de imitar el poder de Dios, se
las ingeniarán para poner a funcionar sus propios talentos y
conocimientos, pero si no es el Espíritu Santo quien toma el control
para glorificar al Rey de Reyes, todo será espejismo y deseos de
reconocimiento personal ... vano será todo esfuerzo.
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Nos podemos cansar de decir el Padre Nuestro y de
tratar de decir la oración más larga y con las palabras más hermosas que
jamás se hayan escuchado, pero si no reconocemos nuestra debilidad para
que sea el Espíritu Santo el que nos dirija y ore a través de nosotros
conforme a la voluntad de Dios, nuestras oraciones no llegarán ni al
techo de la casa.
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Puedes estudiar en el mejor Seminario o Escuela
Bíblica, y podrás atesorar la mar de conocimientos, pero si no permites
que sea el Espíritu Santo quien te revele y te enseñe, saldrás con la
cabeza llena pero con el corazón vacío.
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Te puedes enclaustrar en el convento más
alejado del mundo y más solitario y tétrico jamás visto para tratar de
santificar tu vida, pero si no te refugias en la asistencia del Espíritu
Santo para que sea Él el que te santifique y te dé la salida siempre a
través de su Palabra, perderás tus años viviendo la decepción más cruel
jamás vivida.
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Etc, Etc, Etc...
Sin la guianza, asistencia y llenura del
Espíritu Santo en nuestras vidas, por mejor cristianos que nos
consideremos y por mucho que asistamos a la Iglesia, por mejor que
prediquemos o cantemos o visitemos, estaremos careciendo del mejor de los
regalos que Dios tiene para sus hijos, después de la salvación. Nos
tendremos que resignar a una vida mediocre que impedirá que disfrutemos de
la vida abundante que Jesús nos vino a dar. ¿Quieres vivir en Victoria
siempre, no importa las circunstancias? ¿Deseas gustar del verdadero gozo
y la verdadera paz siempre? ¿Quisieras permanecer en las alturas como las
águilas a pesar de las tormentas? ¡Sé lleno(a) del Espíritu Santo! |