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Es la Paz ese bienestar y esa tranquilidad interior que todo ser anhela y que tantos tratan, por todos los medios, de alcanzar. ¡A cuántas fuentes, formas y maneras se recurre, obteniendo resultados a medias y lejos de ser permanentes! No es la falta de guerra, ni la ausencia de contrariedades, tampoco es la escasez de problemas, lo que trae la paz; no es asunto de ánimo ni de condiciones favorables, no son las circunstancias llenas de bonanza y carentes de molestias, no es el sosiego que respiras cuando todo marcha bien, tampoco la armonía y concordia que puedas disfrutar con tus congéneres de tiempo en tiempo cuando no existen los desacuerdos y diferencias ... tampoco es un estado que alcanza el que se aleja del mundanal ruido buscando refugiarse en el silencio y la soledad. La verdadera PAZ viene del cielo y la recibe todo aquel que se amista con Dios por medio del Único que le puede acercar a Él ... Jesucristo, el Príncipe de Paz. No importa la circunstancia o medioambiente en el que te encuentres, si Cristo llegó a tu corazón y le permites guiar y dirigir tu vida, puedes disfrutar de la Paz que solo Él puede dar, la paz real y verdadera, la que el mundo, por mucho que se esfuerce, jamás te podrá dar. |

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