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Es el gozo del Señor en nuestros corazones lo que permite que, aún en las situaciones más difíciles, la fortaleza divina nos asista y nos mantenga mirando al Soberano y no a las circunstancias; por lo que debemos darle a la alabanza, al cántico y a la acción de gracias la importancia debida para permanecer en ese gozo que nos fortalece. Y, ¿sabes qué? Es el gozo el antídoto perfecto para combatir toda acechanza del enemigo. "Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de tí el Santo de Israel." Isaías 12:6 |

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