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Saludos a todos! Les felicito por este "site". He estado leyendo sus páginas ya que he estado haciendo una búsqueda acerca del tema de la infidelidad (específicamente de cómo afecta a la mujer en todo su contorno) Yo tuve una experiencia que ha marcado mi vida para siempre, muy dolorosa, con daños irreparables (no hablo de daños hacia terceras personas, sino para mí misma como mujer, individuo y ser humano) Mi experiencia es que este tema es frágil, no muy a menudo mencionado, pero sí necesario para alcanzar sanidad. 

Todos los textos bíblicos que aquí se citan son apropiados y verdaderos, sin embargo, quiero añadir que, aunque la palabra de Dios no necesita de amuletos, la consejería clínica es muy necesaria ya que la mujer que cae en infidelidad necesita sanar de las heridas que la llevan a ser "una tercera pieza." No siempre esa tercera pieza es el 'monstruo' del problema. Yo diría que el hombre es tan responsable como la mujer. (lamentablemente siempre se acusa a la tercera persona y se presenta al hombre como víctima) 

En una relación ilícita, una mujer busca satisfacer necesidades que no han sido suplidas por su cónyuge o, en el proceso de su formación como individuo. Cuando un hombre o una mujer, le presta atención a una persona que está necesitada, mas bien vulnerable, la persona en necesidad toma esa oportunidad y la convierte en objeto de su noción, inventándose en sí propiamente lo que el "yo" necesita. Es por eso que al final termina uno tan destrozada. Lo cierto es que nadie fuera de nosotros tiene la responsabilidad y el potencial de hacernos feliz. Necesitamos buscar la afinidad dentro de nosotros mismos. Para eso tenemos que utilizar la sabiduría que Dios nos ha dado.

Esta tarea no es fácil, pero con la ayuda de Dios y buscando ayuda espiritual se puede lograr. Yo, en un tiempo me sentí destrozada y menospreciada por mi experiencia y por lo que otros decían de mí, mas sin embargo, Dios me ha llevado a un nuevo lugar. Todavía estoy en el proceso de sanidad total, pero Dios ha sanado mi pensar y mi estima; es por eso que estoy en proceso de escribir literatura para la mujer que ha experimentado infidelidad, tanto en carne propia como a través de su esposo. 

Soy estudiante-Practicante del programa de Matrimonios y Familias, en la Universidad de Rochester, NY. Alli hago trabajo clínico bajo la supervisión de una Doctora con 20 años en experiencia clínica, y por cierto una mujer de Dios. Que Dios les bendiga. 

LJT 


 

Cometió el grave error de poner su mirada en un hombre que estaba próximo a casarse. Entonces no le importó; no vio nada malo en ello. Aún el hombre estaba soltero y ella se enamoró como loca; pensaba que ese amor era reciprocado, pero... poco tiempo después vivió la triste realidad de que no era así. El se casó y ella, decepcionada, humillada, y llena de rabia elaboró un plan para desquitarse. No sabía entonces lo que le esperaba .......

Se las ingeniaba y confabulaba con ciertas "amistades" para provocar encuentros con esta persona; tanto está la gota de agua cayendo en la roca hasta que se forma un hueco, ¿verdad? Pensó que si lo atrapaba y salía embarazada, su divorcio sería inminente. Tanto estuvo detrás hasta que logró que parte de su plan maquiavélico se hiciera realidad.

Tuvo un hijo, el cual pensó que sería lo que los acercaría... pero... desgraciadamente para ella y su hijo, pues, ocurrió todo lo contrario. El hijo adulto ya nunca se ha relacionado con su progenitor, pues este nunca lo ha procurado ni se ha interesado por él para nada; es como si no existiera. Toda la vida la ha pasado buscando tantas maneras de buscar un acercamiento, pero TODO ha sido inútil.

La mujer ha conocido otros hombres pero siempre termina sola. La soledad le persigue y nunca ha podido establecer una relación firme, duradera y estable. Se siente marcada y sin rumbo. Trata de fingir una vida de éxito personal ... pero lograrlo es completamente imposible.

Con esta experiencia quiero advertir a cualquiera que esté tratando de atrapar a un hombre, que no lo haga, DESISTE ... lo que te espera son sufrimientos, amargura y falsas esperanzas. "El ladrón vino a hurtar, a matar y a destruir". No permitas que te engañe. 

ANÓNIMO


 

Acepto al Señor Jesús como mi Salvador. Sé que Él ordenará mi vida y me ayudará a reconciliarme con mi esposa y mis hijos, ya que los abandoné por otra mujer; la humillé y maltraté por siete años, pero Dios tocó mi corazón. Estamos separados aún y ella no quiere saber nada de mí, pero yo tengo FE de que el Señor  cambiará mi vida y seré testimonio del amor de Jesús para con ella y mis hijos.  Recibo al Señor Jesús de corazón porque ÉL es el único que sana.

Oren por mí y mi familia; con sus oraciones tendré más fuerza para soportar este castigo y bendecir más al Señor ya que por medio de Jesús obtendré victoria y mi hogar será bendito y guiado bajo la mano de Dios. Su Espíritu estará con nosotros y seremos felices. Amén...

Debido a mi pecado abandoné a mis hijos y me fui con otra mujer por la que sentía una atracción, pero lo peor fue dejarlos abandonados. A mi esposa siempre le decía que no la amaba y que quería separarme; fui egoísta. Ahora ella se fue de la casa donde vivíamos, y vive con sus padres. Yo llego a verla a ella y a mis hijos, pero ella no quiere saber nada de mí. He puesto mi corazón ante Dios para que ordene mi vida, mis sentimientos y mi relación de esposo, padre y familia. Yo sé que Jesús va a obrar en mí para dar testimonio de su poder y gloria, porque para El no hay imposibles; todo lo podemos por medio de la Fe en el Señor Jesús. 

Yo les pido que oren por mí y mi familia, sobretodo por ella, ya que por despecho ha estado haciendo cosas que antes no hacía. Quiero que con nuestras oraciones Dios toque su corazón y le haga arrpentirse también de sus pecados, y que la haga una mujer nueva en Cristo. A veces le hablo de lo que Jesús está haciendo en mí pero ella no me cree, y dice que me burlo de ella. Yo sé que Dios, que está en los cielos, sabe lo que realmente siento por ella y mis hijos.

El estar separado de mi familia me ha hecho meditar y valorar realmente lo que uno tiene.  Cuando lo pierde, realmente uno sabe lo tan importante que es.

Gregory


NOTA: 

La primera parte de este caso nos fue enviada por medio de la Página: Confesando a JESUS. El resto de la información fue añadida luego de solicitar a la persona su autorización para incluirla en esta Página, a lo cual accedió sin reparo alguno. Unámonos a la petición de este hombre arrepentido y oremos por este hogar para que Dios intervenga y haga nuevas todas las cosas. 


 

Después de haber leído esta Página y sus testimonios comprendo que mi responsabilidad como cristiana y fiel seguidora de Cristo es compartir la realidad de las Iglesias en Cuba y que así oren por ellas, pues el enemigo piensa que con sus armas vencerá dentro del cuerpo de Cristo, pero yo también repito lo que está escrito, El Rey de Reyes venció la muerte y toda corrupción entre los hombres. Mi posición ahora es luchar contra las fuerzas del mal, no solo orando, sino compartiendo mi testimonio personal y la realidad de una iglesia en Cuba. 

Analizando mi vida de adulterio cuando era joven y estudiaba en aquel entonces mi primera carrera universitaria, ésta estuvo llena de ignorancias y engaños, nada de ilusiones pero sí de mucha falta de amor hacia mi persona, de afectarme mi sistema de valores, por supuesto, mi autoestima, mi decisión muy personal de decir valientemente y con criterio propio la palabra NO a lo que no deseo o creo que no es correcto. 

Gracias al Dios personal que conozco y transformó mi vida he superado todo eso y en resumen, para no resaltar los errores y pecados en mi vida sin Cristo, que es como decir vida sin sentido y sin rumbo, yo adulteré tres veces, dos de ellas cuando estudiaba mi primera carrera y de todo eso me arrepentí.

De mis tres adulterios borrados por la sangre de Cristo, no tuve experiencias positivas, solo insatisfacción y verme obligada a hacer cosas que ni deseaba ni agradaba. 

28 de junio de 2002

Continúo el tema de este pecado el cual ha llegado a colarse y manifestarse en las iglesias como propósito macabro y destructivo para ellas y las familias, instituciones sagradas para Dios y para mí también. Pues en Cuba, la cual vive un momento de degradación y pérdida de valores morales y espirituales así como la educación formal y elemental en la relación de los ciudadanos cubanos, esto ha pasado en algunas iglesias.  Por 8 años asistí a una donde hasta la fecha el enemigo logró en su primera etapa disolver mas de 4 familias que Dios unió para su Gloria, y digo en su primera etapa, pues el enemigo está derrotado y para Dios nada es imposible y creo en la restauración y salvación de estas familias pues lo viví con mis propios ojos. Pude ver en la misma Iglesia cómo una mujer cristiana de avanzada edad y líder de la Iglesia aceptó por segunda vez y sin rencor a su único esposo después de 35 años de vida separados; estos habían procreado una familia de dos hijas. Para ser mas explícita, estos matrimonios todos tenían hijos, pero familias muy jóvenes que tuvieron a sus hijos temprano, sin llegar algunos a la primera crisis del matrimonio según psicólogos expertos en la materia. 

Estos habían pasado cursos de matrimonios, y dos de ellos fueron líderes de alabanza. No hablo del pecado de adulterio para resaltarlo sino para aprovechar esta oportunidad y anunciar el peligro a que estamos sometidos hasta en la Iglesia y aprender a cuidar y cultivar lo más valioso que hemos creado en la Tierra. Si, ese Jardín del Edén que nos llena de satisfacciones, alegrías y amor: la familia. Esto sin negar los conflictos y contradicciones como parte del crecimiento y cambio de etapas. El que no lo ha experimentado así es porque no se lo ha propuesto porque la verdadera esencia del amor es decisión. 

Que este testimonio tanto personal, como familiar y de una Iglesia de Cuba sirva como evidencia de las consecuencias catastróficas del pecado del adulterio. Que esto sirva de lección para aquellos que anteponen la emoción y las tentaciones de este mundo a su vida espiritual y la razón. Resistir al enemigo es vencerlo. Bendito aquel que obedece a la palabra de Dios.

ANÓNIMO (cristiana cubana residente en Canada) 
32 años


 

Gracias le doy a Dios por permitirme compartir esta experiencia que, a pesar de todo, le agradezco por todo lo que aprendí a través de ella. 

Cuando tenía 19 años empecé a salir con un hombre que me llevaba 15 de diferencia. Yo estaba casada y con un hijo pero eso no impidió que saliera con él. Me divorcié de mi esposo y empecé a vivir mi cuento de hadas; por supuesto, él también era casado. Para mí era el hombre más maravilloso del mundo, y admito que realmente me enamoré de él. Con él viví experiencias buenas y malas. Después de algún tiempo salí embarazada y tuvimos una hija. Yo sentía que él me amaba y empecé a pedirle que nos casáramos, pero, como todo hombre casado siempre me ponía pretextos. Mi madre conocía a Cristo y, como toda madre que ama a sus hijos, me aconsejaba y me decía que lo que yo estaba haciendo no era correcto ante Dios. Yo siempre le decía que eso era algo normal, que todo el mundo lo hacía, y además tenía la esperanza de que algún día él pudiera estar conmigo los 365 días del año, las 24 horas de cada día y estar a mi lado en la salud y en la enfermedad ya que, a pesar de tener una casa, no compartía conmigo toda su vida.  

Al cabo de unos años Dios me empezó a llamar.  El tuvo un accidente muy terrible en la autopista y aunque me llamó por teléfono cuando lo trasladaban en la ambulancia, no pude estar con él. Para mí fue algo muy triste porque yo quería estar a su lado y cuidarlo, pero eso no era posible porque su familia ya lo estaba haciendo. Mi autoestima se vino abajo. Un día mi mamá me invitó a la Iglesia y Cristo tocó mi corazón. Lo acepté como mi Salvador, pero yo seguía con mi vida al lado de mi amor imposible, siempre albergando una esperanza y pensando que tal vez Dios me dejaría estar al lado del gran amor de mi vida. Pero pasaban los días y todo seguía igual con la hermosa diferencia de que Cristo estaba conmigo, aunque yo no permanecía en El por causa de estar viviendo todavía en pecado. "Aunque nosotros seamos infieles, El permanece Fiel". 

Tuvimos otro hijo y fue cuando, después de 6 meses del nacimiento de mi hijo, sufrí una depresión muy fuerte al extremo de querer dejar de vivir. Ya mis hijos no me importaban; fue algo muy doloroso para mí pero Dios me estaba diciendo: "Tienes que dejar a tu gran amor si quieres seguirme. Si te acuerdas, un día me dejaste entrar en tu vida  para ser tu Señor y ser tu gran amor". Para mí fue algo muy tremendo; yo no podía dejar esa relación, ¿Cómo? si tenía todos mis sueños al lado de él. Y ¿qué de mi economía y de mis hijos? Dios sabe que me resistía. Pero El obró con un gran amor y decidí dejarlo, y se lo dije y le pedí perdón.

Hoy día sigo luchando para borrar ese pasado que me dio alegrías pero también soledad, lágrimas y tristezas. Dios dice en su palabra que si confesamos nuestros pecados El es fiel y justo para perdonarnos y la verdad, que le agradezco con todo mi corazón el haberme rescatado de las tinieblas. Satanás sabe elevarte hasta las nubes... pero luego te deja caer. Gracias a Dios porque Cristo ya me estaba esperando abajo con sus brazos llenos de amor.  

 Ahora vivo con mis tres hijos y le he pedido a Dios que me dé sabiduría y amor para salir adelante con ellos y ser una buena madre.  Yo no trabajo pero Dios le ha tocado el corazón al padre de mis hijos y él nos ayuda económicamente. Quedamos como amigos. Doy gracias a Dios porque, a pesar de tanta batalla, él ha respetado mi decisión. Espero que Dios tenga misericordia de él. 

Muchas gracias por permitirme compartir todo esto. Espero que pueda ser de bendición para aquellas mujeres que aun están en las garras del  adulterio. Somos algo maravilloso para Dios y El quiere lo mejor para nosotras. Dios bendiga su ministerio.

Damaris
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Esta no es mi propia experiencia, ¡gracias a Dios! pero es un caso que se dió muy  cerca de mí, en la Agencia en la cual laboraba. Comencé a trabajar en ese lugar y escuché que de esta pareja, un jefe con su secretaria, a la cual él le doblaba la edad (podía ser su padre) se hablaba sobre una supuesta relación ilícita, pues él era casado. 

Para congraciarse con los empleados nuevos y usarlos de excusa para poder estar juntos, al mediodía les invitaban a comer a uno u otro. Me tocó el turno a la acostumbrada invitación (aun estaba ajena a lo que pasaba) y lo más que me preocupó cuando me enteré de todo esto, fue que en dicha salida casi siempre estaba una mujer también empleada del lugar, la cual ocupaba un cargo de jefatura y era amiga de la joven envuelta en este asunto. 

Esta supuesta amiga era casada y mayor que la otra; pudo muy bien aconsejarla y disuadirla de esta relación que en ningún bien le iba a resultar. Pero, todo lo contrario, la apoyaba y la servía de aliada en su affair. Siendo ella casada debió haber pensado que la fidelidad que debe de prevalecer en la unión de una pareja es de mucho valor.

Al cabo de un tiempo, este hombre murió a causa de una condición cardíaca, y la mujer, deshonrada y avergonzada ni siquiera pudo asistir a su entierro, por razones obvias. Nunca se casó. Malgastó su juventud y quedó sola y amargada para siempre.

Su "amiga" también tuvo sus consecuencias. Siempre estuvo muy segura de su esposo, pero, llegó un día en que, en su propio matrimonio, sucedió lo que ella permitió a la otra. Su marido le solicitó el divorcio para casarse con otra mujer. Cuando más necesitaba de su compañía, pues sus hijos ya estaban crecidos, se quedó sola. Y ¿saben quién propició y alentó esa relación de su esposo con su amante?... Su propio hijo. ¡Una triste lección!... "Todo lo que el hombre siembra, temprano o tarde, eso es lo que segará." No le hagas a nadie lo que a ti no te gustaría que te hicieran.

Espero que esta experiencia le abra los ojos a las que puedan estar atadas a esta clase de relación y juego diabólico y entiendan que como Dios es justo no puede pasar por alto las injusticias. ¡El Señor te bendiga!

ANÓNIMO


 

Hola. Que Dios les siga bendiciendo y usando. Quiero contarles mi testimonio ya que pudiera ser una respuesta que muchas mujeres están esperando.

Tengo 35 años y soy soltera; comencé a conocer a Mi Señor en Noviembre de 1996. Desde el año 1991 hasta esa fecha mantuve una relación ilícita con un hombre casado, "Mi Jefe"; por supuesto, yo pensaba que estaba perdidamente enamorada, y por ese motivo jamás vi pecado en mi conducta, sí estaba consciente de que él no actuaba correctamente ya que tenía a su esposa y cuatro hijos. 

Al entrar a esta Página y ver los temas de la mentira y la infidelidad, Dios me hizo recordar todo lo que viví en ese tiempo y como Él y solo Él me liberó de esa atadura que había provocado esa unión. Por causa de esa relación prácticamente perdí a mi familia; estuve separada de ellos por más de un año. Mi vida se tornó monótona, pobre, triste, sin valor y sin vida y con mucha culpa en mi corazón, pero todo eso no era capaz de verlo con mis ojos, ya que la mentira del enemigo había cegado mi visión. 

En resumen, Cristo llegó a mi vida y comenzó a llenar mi espíritu y mi corazón, poco a poco fue mostrándome lo equivocada que yo estaba y comenzó a construir mi nueva vida al amparo de sus alas, pero ahora cimentada sobre la Roca. Dios me ha hecho totalmente libre de esa atadura y de sus consecuencias. 

Hoy soy feliz, sirvo al Señor de corazón, le amo, y entiendo y siento que no hay nada ni nadie que pueda traer lo que Él y solo Él me ha traido: Libertad, Amor, Misericordia, Gracia, Felicidad y Amistad con Dios; me devolvió a mi familia y la restauró y sé que seguirá haciendo su obra en mí hasta terminarla porque así me lo prometió, y El no miente ni se arrepiente de lo que dice. Para la gloria de mi Amado, Patricia

Patricia


1-

Leí el tema de "La Tercera Pieza", y en realidad sentí mucho dolor al analizarlo, pues yo pasé por una situación similar en la cual creí que era realmente amada. Al final me di cuenta que había sido una mentira, pero en mi mente siempre existió la idea de que Dios entendía mi situación y que no lo consideraba como pecado. 

De esa relación surgió una niña la cual adoro, pero que desgraciadamente está sufriendo las consecuencias de esta mentira. Actualmente quise bautizarla y me fue negado pues nació de una relación donde el padre, aun estando separado de su mujer, continuaba casado. 

Al final de un año de relación y en la creencia de que él era sincero conmigo, se regresó con su familia, negando y olvidándose de todo lo que yo, realmente de corazón le había ofrecido, y lo peor de todo desligándose de la responsabilidad para con su hija y hasta negándola. 

En este caso yo considero que, no solo la mano dura de Dios debe recaer en las personas que amamos de verdad, sino en aquellos que se burlan del amor que otros le ofrecemos, son los que deberían ser juzgados.

ANONIMO
11 de septiembre de 2001


NOTA:

Esta persona visitó nuestra Página "Confesando a JESÚS" y entregó su vida al Señor. ¡Damos la gloria a Dios!


¡Cuán grande es el amor y la misericordia de Dios! Nadie está exento de caer de una forma o de otra, pero lo importante es levantarse y reconocer y creer que hay perdón de Dios para todo aquel que se arrepiente. Jesús no vino al mundo a buscar a los justos, sino a los pecadores. No hay ni uno justo; no hay ni una sola persona que no haya pecado, así que, cada cual tiene de qué arrepentirse. Procura a tiempo el perdón que solo Dios puede dar. 

Como no hay ni una persona que no haya pecado, nadie tiene autoridad para juzgar a los demás, porque cuando tú miras la paja en el ojo de tu prójimo, la viga del tuyo te está condenando. ¿Quién se atreve a tirar la primera piedra ? Jesús mismo no vino a condenar a nadie sino a salvar y a dar vida nueva y abundante a todo aquel que reconoce su condición y anhela cambiar de dueño... de la potestad de Satanás a hijo e Dios. 

Cuando los fariseos le llevaron a Jesús a una mujer adúltera, Éste confrontó a los tales con su propia condición, quienes tuvieron que salir de su presencia avergonzados por su propia pecaminosidad, y a la mujer le dijo: "Vete y no peques más". 

Es la voluntad de Dios que cualquiera que viva una vida de pecado, reconozca que está mal, se arrepienta, y tome la decisión de recibir a Jesucristo en su corazón, quien le espera con los brazos abiertos dispuesto a perdonarle y llenarle de su amor.  "De modo que el que está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí, todas son hechas nuevas"  2Cor.5:17

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Exhortación a las Esposas

 

 

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