Hay, en algunas personas, cierta confusión sobre lo que la conversión supone en términos prácticos. Tal es la ignorancia que existe, que muchos viven tratando de convertirse a ellos mismos y/o de convertir a los demás. Esto es una obra que le corresponde a Dios y la lleva a cabo en aquella persona, que en un momento dado realiza, que tiene que cambiar. No un cambio de circunstancias, sino, de ... corazón. Y ... no hay excepción; TODOS tenemos que pasar por las manos del Alfarero si queremos vivir a su lado eternamente.

La conversión no surge de la tradición, no es una doctrina que se enseña, tampoco es algo que se hereda, ni se logra con el esfuerzo propio. Esto no se refiere a ir al templo, ni hacer buenas obras, ni siquiera leer la Biblia ni orar ni ayunar, etc., aunque toda la vida te la hayas pasado haciendo eso. La conversión es una EXPERIENCIA que TODOS tenemos que vivir en un momento específico si queremos vivir en paz y en victoria, ir al cielo y librarnos de la condenación eterna. No hay nadie que haya nacido sin el germen del pecado y cada cual, en algún momento, tiene que arrepentirse de los propios, no para confesarlos a un hombre que es tan pecador como los demás y seguir viviendo la vida igual, sino para acercarse a Dios buscando su perdón, por medio del ÚNICO que nos puede acercar a Él: JESUCRISTO... y comenzar a vivir una vida nueva. 

"De modo que el que está en Cristo nueva criatura es;
las cosas viejas pasaron, he aquí, todas son hechas nuevas" 2 Cor. 5:17

Esto supone una transformación, un cambio en la manera de vivir, dejar atrás lo pasado, cambiar el rumbo, darle un giro a tu vida; dejar de pecar y vivir para Aquél que te salvó; es una regeneración, una renovación total; es cambiar de dueño... de la potestad de Satanás a hijo de Dios. Es hacer lo contrario de lo que hacías antes... si antes mentías, ahora hablas siempre con la verdad; si antes guardabas rencor, ahora perdonas; si acostumbrabas pensar y hablar mal de los demás, ahora no lo haces; antes maldecías, ahora bendices. ¡Es Cristo viviendo, no a tu lado solamente, sino dentro de ti!

Cada persona en esta tierra, sin dejar una, tiene que ser transformada, tiene que nacer de nuevo. Lo dijo Jesús a Nicodemo, un principal entre los judíos que pensaba que sabía mucho y que era bueno: 

"De cierto, de cierto te digo,
que el que no nazca de nuevo NO puede ver el reino de Dios" Juan 3:3

Nadie nació convertido, ni lo logró por medio de doctrina alguna. No nos convertimos a una religión, sino a una persona, JESUCRISTO. El que se ha encontrado con Él, cuenta con una interesante página en el libro de su historia, la cual marcó con carácter indeleble, año, mes, día y hora. Posiblemente no tomó en cuenta la fecha exacta en que tuvo lugar, pero jamás se borrará de su corazón tan bella y única experiencia vivida.

Cuánto gozo produce el hacer memoria de tan hermoso capítulo de nuestra vida en que,  como le aconteció a Job, nos aconteció a nosotros, no en el mismo ambiente ni en las mismas circunstancias, sino en el ambiente propicio y necesario conforme a nuestra condición y en las circunstancias personales, particulares y únicas de cada cual, pero, obteniendo los mismos maravillosos resultados: Encontrarnos con Aquél que había estado anhelando nuestra alma y nuestro espíritu, el Único que sacia nuestro ser interior y ante Quien se rinde nuestro corazón en completa adoración. JESÚS, el Admirable, Rey de Reyes y Señor de Señores, el Príncipe de Paz; el que nos sacó de la mentira y nos trajo a la verdad; nos movió de las tinieblas a su luz admirable y nos arrebató de las garras de Satanás y nos hizo hijos y propiedad de Dios.

"... Yo hablaba lo que no entendía;
cosas demasiado maravillosas para mí,
que yo no comprendía.  
Oye, te ruego, y hablaré;
te preguntaré, y Tú me enseñarás.

De oídas te había oído;
mas ahora mis ojos te ven.

Por tanto me aborrezco,
y me arrepiento en polvo y ceniza."

Job 42:5

Son muchos los que, desde niños, han oído hablar de Jesús; le mencionan y dicen que creen en Él, pero NUNCA le han visto; no saben quién es porque NO le conocen personalmente. En ocasiones oyes hablar tanto sobre una persona, la ves en fotos y posiblemente la ves accionar en videos; se menciona tanto en tu círculo, que ya te es bien familiar, pero no la has conocido personalmente, porque nunca se ha cruzado en tu camino, por lo que no puedes establecer amistad alguna con ella, y mucho menos ésta contigo. Así pasa con Jesús en muchos casos; celebras su nacimiento en la Navidad, haces memoria de su muerte en la semana que el mundo llama santa, posiblemente ves alguna película que te recuerda que pertenece a la historia, puede que oigas sobre Él en la Iglesia donde sueles visitar, pero... NO LE CONOCES, porque no te has encontrado con Él en el camino.

Hay quien se considera TAN bueno, TAN religioso, y TAN sin mancha, que piensa que esto de conversión no le atañe en lo más mínimo; eso es para los que matan, los que maltratan, los que roban, pero no para sí mismo(a). Ni siquiera considera a los idólatras y a los hipócritas religiosos; tampoco a los murmuradores ni a los que maquinan contra los demás.  Se cree tan bueno o tan buena que no tiene que cambiar; se encuentra muy bien como está. Si sólo se detuviera a analizar sus pensamientos y sus sentimientos hacia los demás, probablemente su conciencia podría delatarle y arrestarle sin mucho esfuerzo. Con su boca dice: "todos somos pecadores", pero, en su corazón, nunca se ha arrepentido. Dice que cree en Jesucristo, pero tiene un altar en su corazón donde rinde culto a los ídolos, especialmente el dios: "YO". Se llama cristiano(a) pero le huye a la luz y a la verdad para que no se manifieste lo que lleva dentro; aún permanece en las tinieblas.

  "Pero Él da mayor gracia. Por esto dice:
Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes." Stgo. 4:6 

Cuando Jesús comenzó su ministerio en la tierra predicaba diciendo a todos: "Arrepentíos, porque el reino de Dios se ha acercado." Mateo 4:17  Él no vino a buscar a los que se consideran justos sino a los pecadores. No hay un solo hombre ni una sola mujer en la tierra que no tenga de qué arrepentirse. "No hay justo, ni aún uno; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Por cuanto todos pecaron, todos están destituidos de la gloria de Dios" Romanos 3:10,12,23

Sólo creyendo en Jesucristo, no con el intelecto sino de corazón, es que podemos ser justificados de todos nuestros pecados, produciendo esto en nosotros un cambio de corazón, de mente y de espíritu... Nuevo nacimiento, Nueva Vida, Conversión. Debes de tener Fe en el poder de la sangre de Jesús, a quien Dios puso como propiciación, para manifestar Su justicia. No te justifiques a ti mismo(a); permite que Dios lo haga a través del único que tiene tal potestad: Jesucristo. "Porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos"Hch.4:12

Es por medio de la FE, no en una iglesia o secta o concilio alguno, sino FE en JESÚS... la única FE que nos justifica delante del Padre y nos amista con Él, llenándonos de paz y del gozo inefable de la salvación.

"Conocerás la verdad, y la verdad te hará libre" Juan 8:32

"El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les
resplandezca la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios" 

"Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz,
es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación
del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo" 2 Cor. 4:4,6

Por: Zaida C. de Ramón

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