La Era del Engaño

“No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. Encomienda al Señor tu camino, y confía en El y El hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.” Salmo 37:1-2, 5-6.

Escuchaba a alguien disertar sobre los esfuerzos de la nación americana con miras a fortalecer la seguridad, y cómo la sociedad se ha visto afectada por su afán de impedir que sus parámetros sean traspasados y estatutos burlados. Por unos pocos inescrupulosos se afecta una mayoría honesta y responsable. Esta persona llegó a la conclusión de que, definitivamente, el engaño es lo que más se mueve entre las gentes sin escrúpulos buscando salirse con la suya en aquello que intentan consumar. Para los tales, engañar es diversión. ¡Qué fácil se les hizo a una pareja llegar aún a estrechar las manos del presidente de EU en una actividad exclusiva para unos pocos! ¿Cómo lo lograron? Simplemente… a través del engaño.

¿Se llevan a cabo tales maquinaciones a nivel de nación solamente? Mucha sociedad ignora la maldad que se mueve en sus medios… como lobos vestidos de ovejas. ¿En cuántas ocasiones, ingenuamente, te has dejado usar como instrumento sin que buscaras discernir lo que está detrás del cuento? Con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. “Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.” Mateo 10:13

Es esta la era de la mentira, de la confabulación entre mafias sociales… del engaño sin precedentes; y, no es de extrañar, pues sabemos que en los postreros tiempos el engañador por excelencia cautivará muchas mentes buscando robar sus almas. Estos son los verdaderamente engañados, pues, ¡Dios no puede ser burlado!

¿Estás siendo tentado/a a participar en las obras infructuosas de las tinieblas? No lo hagas, mas bien repréndelas. Si eres hijo/a de Dios, eres luz en el Señor; andemos entonces como hijos de luz. Allá los que carecen del temor de Dios creyendo que jamás serán descubiertos. “Nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido, que no sea conocido y haya de salir a la luz.” Lucas 8:17.

 “Se diligente en tu caminar, no como necio sino como sabio, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:1-20.

Por: Zaida C. de Ramón

Septiembre 2010

 

Sabiduría ante todo

Alicia llegó muy temprano a la casa de su abuela, un lugar muy hermoso y algo distante del centro urbano.Había decidido pasar unos días fuera del bullicio de la ciudad y, ¿qué mejor lugar que ese? Además de descansar del ajetreo diario, anhelaba disfrutar de la paz que recibía al estar cerca de su abuela, quien con su sabiduría, lograba tocar las fibras más sensibles e íntimas de su corazón.

Ya doña Isabelita sabía que cuando su nieta decidía refugiarse en sus predios… alguna bulla estaba rondando por su entorno. Al verla, la abrazó y besó y,  como siempre solía hacer, la colmó de elogios. Amaba mucho a su nieta, la única mujer entre cinco bendiciones que le había obsequiado el Señor por medio de sus dos hijos.

No pasaron muchos días de su estadía en el campo, cuando Alicia se acercó a su abuela buscando compartir algo que le estaba robando el sueño.

-Ajá- se dijo para sí doña Isabelita. -Estaba esperando el momento…

-¡Cuán cierta y real es la disparidad entre las gentes! -comenzó a decir Alicia.       -¡Cuánta diversidad de caracteres, y qué difícil se hace en ocasiones permanecer en el amor que Dios nos demanda! Cuando interactúo con personalidades que se contradicen por no haber concordia entre sus palabras y sus actitudes, no puedo evitar el recordar a aquellos que tanto mortificaban a Jesús con sus frases rebuscadas llenas de retórica hueca y vacía, salidas de un corazón carente de pureza y honestidad… Los famosos fariseos, que se complacían en hacer oraciones llenas de palabras hermosas, pero con sus hechos negaban lo que salía de su boca.

Como entonces, también hoy… Se vive buscando la exaltación propia y menospreciando a los demás. Hay una palabra común y muy trillada entre los tales, -continuaba diciendo Alicia, -y esa es, AMOR… ¡Qué mucho se habla de Amor, pero, qué poco se Ama!  

Doña Isabelita se levantó de su butaca, tomó la mano de Alicia y, sacándola de la terraza donde platicaban, la llevó a su bello jardín el cual mantenía y cuidaba con esmero.

–Mira cuántas flores hermosas hay en este lugar, -le dijo -pero si observas bien, entre las plantas de las bellas flores se han colado ciertos hierbajos que pretenden opacar la belleza del jardín. Asimismo sucede entre las gentes…

-No hay mejor jardinero que Dios… -continuaba diciendo -¡mira que alimenta, riega y poda cada planta con el más profundo celo! y aún así, se le cuelan las malas hierbas. ¡Qué podemos esperar de una sociedad que vive para enaltecerse buscando su propia gloria!

-Admira la hermosura de las flores e inhala su fragancia mientras te deleitas en el Creador y verás que  los hierbajos pasarán inadvertidos. La hierba que hoy se ve verde se secará y las flores se marchitarán, pero el Dios Fiel y Verdadero permanecerá a tu lado adonde quiera que vayas

Por: Zaida C. de Ramón

Agosto 2010

 

Los Tikismikis

 

¿Has escuchado el término, tikismikis?  “Dícese de aquellas personas que por cualquier cosa se molestan, se enojan y se sienten ofendidas.” Es como si al tocarlas, se rompieran… Si le hablas alto se ofenden y si no le hablas, también; si le saludas, analizan el saludo y ponen en duda tu sinceridad, y si no lo haces, no te hablan más. ¡Cuánta compasión nos merecen tales seres!

Cuando el amor de Dios es derramado en el corazón, la historia es otra… Si te saludan, te sonríes y si no te saludan, también. Al igual que los niños, si te molestas por algo o alguien en un momento dado, no pasa mucho tiempo en que ya se te olvidó,  porque el que ama no es quisquilloso ni guarda rencor.

En cierta ocasión una persona le trajo a colación a otra el tema de una discordia  ocurrida entre ellas el día anterior como buscando echar leña al fuego. “-No sé de qué me hablas, le dijo la segunda, -lo que pasó ayer no lo recuerdo… se me olvidó.” Como tal reacción fue tan espontánea e inesperada, la primera quedó desarmada y en la certeza de que el malestar ocasionado por la disputa había pasado y la ofensa recibida había sido perdonada. ¡Gloria a Dios! 

Al Tikismikis se le hace difícil perdonar porque prefiere atesorar las ofensas. ¿Hay medicina para tal enfermedad??? Sí………

Debemos ser sinceros/as con Dios; Él conoce lo que guardamos en nuestro interior. No seamos indiferentes a los pensamientos que cruzan por nuestra mente y a las intenciones de nuestro corazón. Si sientes malestar hacia alguien, díselo asimismo al Señor, añadiendo que no es eso lo que quieres, sino amarle… Te sorprenderás del cambio que habrás de experimentar.

 "Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y Tú perdonaste mi pecado." Salmo 32:5

-Dios te AMA y te quiere bendecir. Sólo creyendo que el AMOR de Dios es real y está disponible para todos en la persona de Jesucristo, se obtiene sanidad y liberación. Confiesa cada día, en medio de cualquier circunstancia que: Dios te AMA y quiere lo mejor para ti. Recibiendo el Amor de Dios es que podemos pasar por alto todo lo que pudiéramos considerar una ofensa…para Perdonar, Olvidar y permanecer en la Paz de Dios, que es vital.

 

No seas Necio, sino Sabio

Estaba escuchando un día

conversación muy amena;

alguien con su entrevistado

hablaban de varios temas.

Cierto punto se tocó

que oirlo valía la pena

pues es una gran verdad

aunque lo hablara una piedra.

Decía que el odio embrutece

al que así lo manifiesta

es necio y es ignorante;

odiar no vale la pena.

En mi mente elaboré

y completé el pensamiento,

"Lo que da sabiduría

es el amor del Dios nuestro."

 Es sabio aquel que se guarda

para Dios en su camino;

aquel que aborrece el mal

y se goza en lo divino.

Es el temor del Señor,

de los sabios el principio;

es mantener con tesón

el corazón puro y limpio.

Deja hoy la necedad;

busca la sabiduría.

Teme a Dios y a su Palabra;

y serás feliz cada día.

Por: Zaida C. de Ramón

Julio 2010

El Verdadero Deleite

Los humanos necesitamos sentir unas satisfacciones que nos ayuden a establecer un balance con las presiones, cargas y situaciones que se presentan a todos en el ajetreo del diario vivir. Como seres egocéntricos por naturaleza, algunos, buscando llenar el vacío que produce esa necesidad, se obsesionan a tal grado que no se detienen a evaluar con sensatez y prudencia para optar por aquello que pudiera garantizarles los mayores beneficios. A éstos sólo los mueve su propio bienestar aunque éste sea pasajero, no considerando las posibles consecuencias que su mala decisión les podría acarrear. Se recurre a escoger entre tantas alternativas que el mundo ofrece, la mayoría de las cuales, dejan una estela de sinsabores y efectos secundarios, dependiendo de cual haya sido su naturaleza y el móvil para alcanzarlo. O sea, que el deleite cuesta un precio y a veces es bastante alto, no solamente en términos financieros, sino emocional, moral, físico y espiritual, y esto, a nivel personal, familiar y social.

Nuestro Creador, en su infinita sabiduría, nos hizo con tal necesidad por un propósito: Que la criatura hiciera de su Creador la fuente de su bienestar, la plenitud de sus satisfacciones, la provisión para todas sus necesidades. Es la única manera en que podemos disfrutar y sentirnos real y completamente satisfechos.

En este tiempo más que en ningún otro, hay urgencia de encontrar un refugio que sirva de protección permanente contra tantos sucesos imprevistos que arropa a la humanidad en todo lugar. El temor por la inseguridad está azotando sin piedad la estabilidad emocional de aquellos que se sienten desprovistos de una fortaleza.

Dialogábamos con cierta persona, y al despedirnos para volver a vernos cierto día, esta persona dijo: -Si llego allá, porque con tantos temblores… Se refería a que por causa de los terremotos en diferentes lugares, dudaba si estaría vivo dos días después. Sentí compasión y pude ver el contraste entre su sentir y el nuestro. Definitivamente… ¡Cristo en el corazón hace la diferencia!

“Deléitate en el Señor y Él te concederá las peticiones de tu corazón” Salmo 37:4

Es ese el deleite que en vez de cobrar, paga; no cuesta un centavo y produce dividendos. Es el único que es permanente y satisface hasta saciar lo más profundo de tu ser. No te produce tristeza, ni deja huellas negativas que empañen la experiencia. Es el deleite sublime que experimentamos cuando nos acercamos a la fuente del verdadero gozo, Jesús de Nazaret, el dador de la vida, quien vino a amistarnos con Dios para que nos gocemos en Él eternamente.

"Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
y tú les darás de beber del torrente de tus delicias.
Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz."
Salmo 36:8-9

Por: Zaida C. de Ramón

Junio 2010

Único y Especial

Ser natural en nuestra manera de ser es gratificante; es ese el resultado de reconocer que somos únicos/as y que nos gozamos en serlo. “Y como nuevas criaturas, conforme a la imagen de Dios, nuestro Creador, nos vamos renovando hasta alcanzar el conocimiento pleno." Colosenses 3:10

La sencillez es una cualidad interior que estuvo en la mente de Dios al crear al hombre y a la mujer. En el principio, después de terminar toda su obra, vio Dios que todo lo que había hecho era bueno en gran manera.

No hay mejor arquitecto que nuestro Creador, pero… la humanidad se ha empeñado en cambiar el curso natural de las cosas empezando por deformarse a sí mismos. En vez de disfrutar lo auténtico y original de su propio ser, algunos/as prefieren vivir imitando, copiando y pareciéndose a los demás, alterando y opacando así su  personalidad. Así las cosas...

¡Tan bien que nos sentimos al concienciar que como tú y como yo no hay dos, que cada ser es diferente, único/a y especial, incomparable al resto de los humanos! Pero la ingratitud y la inconformidad han hecho de lo sencillo y natural, una complejidad, anhelando unos/as lo que tienen otros/as y menospreciando lo propio. Se valora a sí mismo/a quien se acepta y se ama tal como es y aprecia lo que tiene; es la única vía para poder aceptar y amar a los demás.

No nos esforcemos en impresionar mediante una copia pobre y artificial; mas bien vivamos para agradar y exaltar a quien le plació darnos forma original, única, sencilla y natural… y seamos agradecidos/as.

·         Sólo porque existes eres valioso/a. No por lo que hagas, sino por lo que eres. Max Lucado

·         Se valora justamente quien se ve asimismo/a como Dios le ve… ni más ni menos. Josh McDowell

·         No eres más porque alguien te elogie, ni menos porque te critiquen; eres… lo que Dios dice que eres. Tomás de Kempis

“¿Quién es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que le visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra." Salmo 8:4-5

 

Todos somos Diferentes

En el sabio plan de Dios

es tal la diversidad

que aún cuando dos o más

nacieran del mismo vientre,

tenemos que concluir:

“Todos somos diferentes.”

 

Aunque el físico delate

la similitud en varios

y en hábitos y costumbres

no haya mucho de contrario,

Cierto es que su interior …

jamás podrán igualarlo.

 

¡Cuánto se olvida ese acierto

en su soberbia, el humano!

En vez de complementarse

en sus claras diferencias

se desviven por hacer

de otros … sus marionetas.

 

Se ignora y pasa por alto

el plan de Dios concebido:

El crear en cada cual

un ser único, exclusivo …

en que el amor y el respeto

sean el vínculo…el principio.

¡Cuánta la sabiduría

de ese Dios Omnipotente!

¡Qué maravilloso ver

que nos hizo diferentes!

Impares, incomparables …

distintos entre las gentes.

 

Si todos en humildad

tal verdad reconocieran,

menos serían las discordias,

se acabarían las peleas,

pues aún en desacuerdos

debe haber paz y no guerra.

 

Aprendamos del Señor

Quien su ejemplo nos dejó

pues siendo Dios, se hizo siervo…

Hasta la cruz se humilló.

 

Se hizo igual a ti y a mí

Tengámoslo bien presente.
¡Cuánto amor nos demostró
aún siendo … Diferente!

Por: Zaida C. de Ramón

Mayo 2010

No, a la Religión... Sí, a la Vida

La semana mayor o semana santa, como se le llama tradicionalmente a la conmemoración de la muerte y resurrección de Cristo, vuelve a hacer su aparición en el calendario de la humanidad. De nuevo los templos son atestados de religiosos y de aquellos que esperan que el reloj marque las 12:01 AM del sábado para retomar sus armas de vida liviana y dejar en el olvido la historia de la pasión hasta el próximo año.

Escuché a alguien decir entre otras cosas lo siguiente: “Cristo, Eje central de la semana santa.” -¿Es Cristo la figura principal durante sólo una semana? No… Cristo, sí, es el centro, pero no sólo de esa semana que la tradición llama santa, sino, de todas las semanas, todos los días, todas las horas y minutos de todos los años…. cada instante de toda la vida.

Es esa realidad la que hace diferencia entre la Religión y la Relación… una diferencia abismal que nos confronta con el día a día, para muchos incomprensible. Me explico:

Los sucesos a veces trágicos y sumamente tristes que nos llegan a través de la prensa, radio, TV, internet, etc. no dejan de causar interrogantes en la mente de muchos cuando el  protagonista de la noticia es conocido por la sociedad como un ciudadano ejemplar, buen empleado destacado en su profesión u oficio y de súbito se ve envuelto en una situación que le impulsa a acabar con la vida de su esposa y la suya propia…

Como que no cuadran las buenas cualidades del tal personaje con el desenlace que decidió dar a su vida en un abrir y cerrar de ojos. Se dan entonces los cuestionamientos, viene la confusión y surge el famoso por qué entre aquellos que no logran entender que no es Religión lo que la sociedad necesita, sino, una Relación personal y de amistad con el Padre a través del Único que nos puede acercar a Él: Jesucristo el Señor.

El gigante que es parte de la naturaleza humana y que se manifiesta cuando lo agitan las pasiones, sólo puede ser vencido por medio de la fe en el poder de la sangre derramada en el calvarioese evento que la sociedad conmemora por una semana, y que produce resultados no solo en la mente, sino en el espíritu y en el corazón. Cristo no es religión…Cristo es Vida.

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25

Por: Zaida C. de Ramón

* * * * * * *

Todavía hay Esperanza

Una mujer, desde su asiento en una librería, observaba a tres jóvenes todas muy concentradas en su tarea. Conversaban a la vez que escribían muy inspiradas sobre sus planes futuros para luego comparar entre ellas cuál sería la meta más alta y hasta dónde cada cual se proponía llegar. Con gran curiosidad, se levantó la mujer de su silla y se acercó a una de las jóvenes. Le inquirió sobre sus planes para el futuro. Esta, muy orgullosa le dijo: Quiero ser una escritora famosa. Escribiré novelas que puedan ser usadas en cine, teatro y TV para que mi nombre sea conocido por todos alrededor del mundo. Quiero ser alguien importante a quien todos distingan y elogien.

La mujer se acercó a la segunda joven y ésta le expuso sus planes los cuales consistían en prepararse en el campo empresarial. Establecería su negocio propio en el cual implantaría todos los conocimientos adquiridos hasta alcanzar la prosperidad financiera anhelada. No concebía un futuro que no le garantizara todas las comodidades con las cuales había soñado. El dinero sería su seguridad para siempre.

La tercera joven, aún ensimismada en su escrito, se sobresaltó cuando la mujer se le acercó para preguntarle a qué dedicaría su vida. Esta no vaciló en exponer su anhelo más preciado. –Me dedicaré a ser ejemplo de honestidad, honradez, transparencia, confiabilidad, lealtad, sinceridad, integridad… en todo lo que haga, en todo tiempo y en todo lugar. Quiero exponer al mundo los verdaderos valores, aquellos que nunca se extinguen porque son eternos. Aún después de mi partida de este mundo, éstos permanecerán… Será el legado que seguirá dando fruto a tiempo y fuera de tiempo.

La mujer, por fin pudo dibujar en su rostro una sonrisa, y despidiéndose de las jóvenes, decía para sí: No todo está perdido, aún hay esperanza…

"Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón." Mateo 6:21

Por: Zaida C. de Ramón

Abril 2010

¿Preparados para un Avivamiento?

Cuando Dios inspiró los escritos de la Biblia por medio de su Espíritu Santo sabía que estos serían acogidos con gran beneplácito por muchos y con gran malestar por otros tantos. Tan es así que al enviar a su Hijo, que es el Verbo, la Palabra… unos lo recibieron, otros lo rechazaron; a tal grado lo rechazaron que se confabularon para llevarlo a la cruz. Y es que, siendo Él la luz, no podía evitar que lo que había oculto saliera a relucir. Los que se consideraban aludidos por sus palabras no podían resistir lo que escuchaban y salían huyendo de aquel resplandor que les mortificaba.  Pues triste decirlo, pero la humanidad no cambia, sigue siendo la misma…

Y como Dios tampoco cambia, sino que sigue siendo el mismo, pues continúa inspirando mientras haya quien se preste a ser canal en los diferentes medios para bendición de los que en humildad se dispongan a recibir.  Una cosa sé, y es que Dios, desde el principio hasta el fin, sigue y seguirá manifestando su misercicordia a todo aquel que reconozca que su necesidad, sólo Él la puede suplir.

Me maravilla ver que, en medio de tanta turbulencia en todas las áreas y en todo lugar, todavía haya quien se niega a elevar su mirada al cielo y entender que sólo Dios puede hacer la diferencia en las vidas para bien. Se predica a Jesucristo por los cuatro costados de cada nación, de norte a sur y de este a oeste; diferentes medios han sido invadidos con el Evangelio de la verdad… ¡Y son tantos los que todavía se resisten! Muchos estamos anhelando un gran avivamiento, pero, ésto no se da así porque sí… Son las crisis bien severas las que sensibilizan el espíritu y hacen que cada cual reconozca que un cambio en sus vidas es inminente, no un cambio de circunstancias, sino cambio de corazón. Ese es el principio del avivamiento…

Hay muchos confundidos, por no decir, aterrorizados ante la furia de la naturaleza en diferentes lugares del planeta… terremotos, tsunamis, nevadas, tornados, inundaciones, volcanes, etc. Ante la ola de abusos y crímenes a niveles nunca antes vistos… Ante la decadencia moral por la falta de valores y principios en una sociedad que está espiritualmente enferma. Ante tal cuadro de situación, ¿Estaremos viviendo el momento ideal para que se desate un avivamiento?

Después del terremoto devastador ocurrido en Haití en el mes de enero, gran cantidad de  haitianos han estado experimentando un renacer espiritual. El Espíritu Santo se ha estado moviendo en aquellos, que en medio de la angustia, escasez, enfermedad y sufrimiento se han refugiado en el Único que les puede levantar, Jesús, el Hijo del Dios Viviente.

Nos ayude al Señor a creer y confiar en Él antes de que seamos empujados por circunstancias mayores.

"Jesús es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.
Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que me ha  tocado.

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo…
Delicias a tu diestra para siempre." Salmo 16:5-6,11

Por: Zaida C. de Ramón

Marzo 2010

Luz en la Oscuridad

Comenzando el año, la naturaleza ha sorprendido a la humanidad desatando toda su furia contra uno de los países más pobres en el planeta, lo que ha consternado al mundo entero y movido a muchos a hacer lo que esté a su alcance buscando aliviar el dolor, la angustia, el hambre, el temor, la inseguridad, desesperación, etc.

Haití, un país olvidado por casi todos, se enfrenta una vez más a una de las crisis más cruentas de su historia. Cuando observo en los medios noticiosos  las diferentes escenas de un pueblo azotado sin piedad, no puedo menos que compungirme ante el sufrimiento que toca lo más profundo de cualquier corazón. Ver tanto niño huérfano cuyo futuro es más que incierto, le parte el corazón a cualquiera. Todo eso lo observamos desde nuestra comodidad a la que estamos acostumbrados…¡Y todavía nos quejamos!!!  

Cuando transito por las carreteras llenas de hoyos, cuando algo no sale como esperaba, al sentarme a la mesa a comer los alimentos, cuando me retiro a descansar en la noche y medito en todo lo que Dios me ha dado, empezando por mis familiares, en los buenos momentos y los no tan buenos... viene a mi mente y corazón los sufrientes haitianos… y me resisto a quejarme; más bien me desbordo en acción de gracias por tantas bondades y tantos beneficios de los que hemos sido objeto por parte del Dios de amor.

¿Por qué unos sí y otros no? Piensan los ilusos. ¿Por qué bendición para unos y para otros desgracia y maldición? Algunos han especulado sobre la razón de tal evento en dicho país, algo que sólo compete a a Dios y a ellos. Pero yo puedo ver, detrás del panorama oscuro, triste y adverso, la mano amorosa del Todopoderoso Dios moviéndose a favor de unas criaturas que son importantes para Él y que les ama como a cualquiera de los mortales. Los habrá de levantar, no por lo que son ellos, sino, por lo que Él es. Hay en la densa oscuridad una Luz brillando con gran intensidad… ¡El Amor de Dios que no hace acepción de personas!

Me gozaba viendo a tanto haitiano, que en medio del dolor y la angustia, aprovecharon el momento de crisis para elevar sus ojos al cielo, humillarse ante el Todopoderoso Dios y refugiarse en su misericordia. Y es que, en las buenas o en las malas, en la escasez o en la abundancia, en la salud o en la enfermedad, en la calma o en la ansiedad… No hay otro Refugio más seguro y eficaz que los brazos amorosos de nuestro Padre Celestial.

¿Podríamos nosotros en cada uno de nuestros países lidiar con un reto de tal naturaleza? ¿Emocional, física y hasta espiritualmente estaríamos preparados para un embate como ese? Nos guarde el Señor por siempre de tal catástrofe lo cual pocos podrían enfrentar con la valentía y fortaleza con que lo han hecho los haitianos. Son dignos de admiración y respeto por la fuerza, el coraje y valor que han manifestado. Acostumbrados a la escasez en todas las áreas, un golpe como ese, más que debilitarlos los hará más fuertes y osados y tengo la convicción que saldrán adelante con la ayuda de Dios.

Los que estamos observando de lejos como meros expectadores y comparamos tal condición con la que permea en nuestro entorno, seamos agradecidos y mantengamos nuestra mirada en el Dios del cielo.

“De la misericordia del Señor está llena la tierra.” Salmo 33:5

Por: Zaida C. de Ramón

Febrero 2010

 Y ahora, ¿qué?

Cada nuevo año se presenta con nuevas expectativas, nuevas resoluciones y una esperanza renovada en la ilusión de ver un cambio que revolucione para bien la vida cotidiana… un cambio de lo ordinario a lo extraordinario. Se despide el año en esa euforia esperando ver a las doce y un minuto un cambio radical que, cual acto de magia, cambie en un segundo el panorama existencial de cada cual.

Pasa un minuto, pasan dos y siguen pasando las horas, las semanas y los meses y la esperanza de ver el deseo cumplido se va esfumando, cual neblina que aparece por un tiempo y luego se desvanece… Las mismas circunstancias, los mismos problemas sin resolver, los mismos anhelos sin materializarse, el mismo estilo de vida… todo y todos en las mismas condiciones. Y, ¿ahora qué?

Si cambiáramos la esperanza por la Fe, esa cuyo fundamento es el Amor… Si llamáramos las cosas que no son, como si fuesen… Si desviáramos la mirada de nosotros mismos y nuestros asuntos y la mantuviéramos en Jesús, el Autor y consumador de la Fe… Si nos hiciéramos a un lado y le permitiéramos al Señor dirigir nuestras vidas… Si echáramos sobre Él nuestras cargas creyendo que Él tiene cuidado de nosotros… Si en vez de tratar de cambiar a los demás, nos dispusiéramos a cambiar nosotros mismos… ¡Entonces sí, podríamos disfrutar del cambio que nuestra alma anhela! ¡Cristo en nosotros, la esperanza de gloria!

Más que el año viejo que por naturaleza desaparece, es la criatura vieja la que necesita ser despedida y esto sólo sucede en aquel o aquella que reconoce que el cambio más trascendental es el que ocurre en el interior de cada ser… el que se opera en aquellos que en un momento de reflexión anhelan un cambio de su propio corazón. Una nueva criatura nace entonces de la crisis del arrepentimiento sincero y la Fe en Jesucristo para comenzar a caminar en novedad de vida en la Paz que sólo Dios puede dar. ¿Deseas ver un cambio en tu vida? Pídele a Dios que te cambie a ti. “De modo que el que está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, y he aquí que TODAS son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17

¡Les deseo un Nuevo Año lleno de las más ricas y hermosas Bendiciones… el Amor que echa fuera todo temor, la Fe que mueve la mano de Dios, el Gozo que es nuestra fortaleza y la Paz que sobrepasa todo entendimiento! Proclamemos la Victoria que supone vivir una vida abundante con Jesús, el Rey de Reyes y Señor de Señores… “Deléitate en el Señor y Él concederá las peticiones de tu corazón.” Salmo 37:4.

Por: Zaida C. de Ramón

Enero 2010

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