Yo le Conozco...

Alex, junto a un grupo de alpinistas, veraneaba en cierto monte de Canada donde escalaban de día y acampaban de noche. Uno de los días, por causa de la lluvia, decidieron suspender la escalada y reunirse para tomar té mientras compartían sus experiencias. En medio de la tertulia alguien trajo el tema de Dios. Un científico, parte del grupo, se dirigió a Alex directamente y con cierta tolerancia, le dijo:

-Dime la verdad, Alex, ¿cómo un hombre tan inteligente como tú puede creer realmente que Jesús es el hijo de Dios? ¿Cómo puedes demostrarlo? Alex lo miró directamente a los ojos y con una tranquilidad envidiable hizo simplemente lo que hubiera hecho cualquier otro creyente convencido y convertido a Jesucristo. Le dijo:

-¿Sabes por qué estoy completamente seguro de que Jesús es el Hijo de Dios? Sencillamente porque le conozco personalmente. Se quedaron con la mirada fija el uno en el otro, entonces el científico sin tener palabras con qué reaccionar, volvió la cara hacia otro lado. El punto quedaba establecido...

Cuando Cristo es de verdad nuestra vida, le conocemos de una manera tan personal que no hay lugar a dudas ni temor a confundirse. (Historia tomada de: Enciclopedia de Anécdotas e Ilustraciones)

Escuchar lo que se dice de alguien es una cosa y conocerle personalmente es otra. Muchas cosas se dicen de muchos pero, entre los oidores y repetidores, son pocos los que se interesan lo suficiente como para buscar conocer a la persona de la cual se habla. El científico de la historia había escuchado sobre la fe de Alex y, sabe Dios, cuántas veces lo había ridiculizado en conversaciones tras sus espaldas por éste no compartir sus ideas. Mas, ¡qué poco le bastó para entender que nadie tiene un fundamento firme y veraz para opinar y comentar de alguien a menos que medie un encuentro personal y con ello el conocimiento pleno basado en la verdad!

Así también, es por medio de un encuentro de frente que podemos hablar con propiedad sobre Jesús, el Hijo de Dios. Desde nuestra niñez, la religión con su tradición se ha encargado de enseñarnos y hablarnos sobre Jesús. Se trata la historia de su nacimiento en la navidad y sobre su muerte y resurrección en la semana mayor o semana santa; y lo más triste es que los que hablan y enseñan lo hacen en base a lo que ellos también han escuchado. Si, como la mujer samaritana, pudieran compartir una experiencia de vida, por lo menos se estaría dando testimonio de su encuentro con Él, mas ese no es el caso en la mayoría. Se habla de un Jesús que no se conoce...

Es TAN importante, necesario, fundamental y vital conocer a Jesús de una manera personal que en ello nos va la vida... Y es que, no podemos entablar amistad con Dios si no lo conocemos y, ésto sólo se logra conociendo a Jesús primero. “Esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”  (Juan 17:3) Nadie puede creer en Dios si antes no cree en su Hijo Jesucristo... es Jesús el camino al Padre. Jesús dijo a sus discípulos: "Si ustedes me conocieran a Mí, también a mi Padre conocerían." Juan 14

-Si alguien me confrontara con relación a mi Fe en Jesucristo, y me preguntara, ¿cómo tú sabes que Jesús es el camino que lleva al Padre, y la verdad que muchos ponen en duda? ¿Por qué tú dices que Él  es la luz y la vida? ¿Realmente sacia el hambre y la sed del alma?  ¿Es Él la verdadera paz?

Como contestó Alex al científico, yo también contestaría:

-Porque lo conozco personalmente... ¡Antes era ciega y ahora veo! Cuando estaba extraviada, Él me encontró; en medio de la oscuridad, Él fue mi Luz; la religión me tenía sumida en la mentira y las verdades a medias y Él se manifestó a mí como la Verdad que anhelaba mi alma; el vacío que había en mi espíritu fue lleno hasta saciarme cuando conocí el Pan de Vida y la Fuente de agua que salta para vida eterna. Vagaba por un sendero incierto cual barco a la deriva, y Él fue el Camino que me llevó al Padre... En medio de la tormenta, Él es mi Paz.

Es Jesús el Amor de los amores y el Amigo fiel, el Admirable Príncipe de Paz! Quien se encuentra con Él de frente sabe con certeza y convicción que, en su vida, era Él lo que faltaba para llegar a la realización plena. JESÚS, JESÚS, JESÚS, Precioso JESÚS... No hay otro como Él. Pruébalo y verás lo Bueno que es... ¡Es más dulce que la miel! ¡Dichosos somos quienes nos hemos encontrado con Él! 

Yo puedo hablar de Jesús porque le conozco personalmente; por eso vivo como a Él le agrada ...
 

Por: Zaida C. de Ramón

Abril 2014

 


 

Espejismo

La ilusión de Daniel de llegar a ser un importante artista musical se había convertido en casi una obsesión. Se visualizaba a sí mismo cual virtuoso experimentado deleitando a multitudes con su talento imaginario. Escogió un instrumento y decidió tomar clases, las cuales comenzó con mucho entusiasmo, mas al ver que el aprendizaje era un proceso lento el cual requería bastante tiempo de práctica, se fue frustrando. No estaba dispuesto a pagar el precio, pues la paciencia no era una de sus virtudes. Aunque no elaborara tal pensamiento en su mente, en su corazón deseaba llegar a la cima volando, no escalando. ¡Desilusión cruel!

Toda meta supone un reto el cual conlleva un camino a recorrerse, trazado para los osados y dispuestos a seguir paso por paso todo el trayecto con tal de alcanzarla. Mas están los que prefieren vivir de sueños e ilusiones, cual espejismo lleno de hermosos colores, el cual, mientras más real parece ante su afectada vista, más se distorsiona y más se aleja.

Asimismo pasa con quienes quieren llegar al cielo…

Saben que es a través de Jesús, mas quieren llegar a Él sin pasar por el río Jordán; quieren aceptar a Jesús sin arrepentirse de sus pecados primero; intentan vivir en las alturas con el Cristo resucitado, sin humillarse ante el Cristo crucificado.

Hay quienes viven en la ilusión de que llegaron, pero lo que tienen ante sí es un espejismo; no quieren seguir la ruta trazada por Dios, sino la suya propia. “Arrepiéntanse, gritaba Juan el Bautista, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mateo 3:2. Eso mismo predicaba Jesús al comenzar su ministerio en la tierra, y eso dejó dicho: "Que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados…" Lucas 24:47. Y aún viendo los frutos que cosechan de día en día, muchos continúan divagando en sus ilusos sueños sin esperanza.

El amor de Dios lleva al arrepentimiento, no fingido, sino de corazón, revelando el Espíritu Santo a Jesús; y por la fe en el poder de su sangre, ocurre el nuevo nacimiento… El que está en Cristo es nueva criatura y vive en novedad de vida; los estilos viejos quedaron atrás, ahora TODO es hecho nuevo. ¡Fuera el espejismo con sus falsas ilusiones… puestos los ojos en el Verdadero!

Una noche se acercó a Jesús un fariseo muy versado en la ley intrigado por la señales que había visto y oído. Jesús, conociendo su condición espiritual, le dijo: “De cierto, de cierto te digo, Nicodemo, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Juan 3:3. “Hay que nacer de agua y del Espíritu…” Para llegar al cielo, no hay otra forma ni otro camino; ya el diseño está hecho… Hay que nacer de nuevo.

¿Cómo se puede hacer esto? –preguntó Nicodemo. La contestación de Jesús confrontó al hombre con su condición: No es nacer físicamente, Nicodemo; es nacer espiritualmente; no es de  la carne; es del Espíritu; no seas necio, sino sabio. Pero, si a Nicodemo le costaba entender las cosas terrenales, ¡cuánto más las espirituales! Y esto siendo maestro de la ley…

Y es que no es por la cabeza llena de conocimientos que se llega a Dios, es por el corazón sensible y dispuesto, contrito y humillado… con hambre y sed de la justicia divina. “Bienventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.” Mateo 5:3,8

No es por la puerta ancha, ni por el camino espacioso… éste lleva a la perdición; es la puerta estrecha y el camino angosto que lleva a la vida, y… ¡Qué pocos son los que la hallan! Mateo 7:13-14

No es haciendo; es siendo. No es querer hacer, es querer ser…

Si te sientes atrapado/a en el espejismo de la falsedad, en la imaginación más que en la realidad, en la fe fingida y no en esa que obra por el amor… Hoy es el día de salir del árido desierto y conocer la fuente de vida que salta para vida eterna… “El que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás.” –dijo Jesús. Juan 6:35

"El Señor no retarda su promesa, según algunos piensan, sino que es paciente, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento." 2 Pedro 3:9

¡Cuántos desengaños hay en esta vida!
¡Cuánta fe mentida se suele encontrar…!
Muchos que, queriendo ser buenas personas,
ante los problemas vimos desertar.

Estuvieron cerca, siguiendo al Maestro;
Copiaron su ejemplo de Amor y Virtud.
Y por conseguirlo, ¡Cuánto se esforzaron!
Pero no aceptaron a Cristo en la cruz.

Luego se marcharon… Su ilusión fue vana.
La vida cristiana no es imitación.
Mal puede un creyente imitar a Cristo,
si éste no ha nacido en su corazón.

Sólo Él puede darnos vida verdadera.
Sin Él no hay manera de obrar con poder.
Por eso sucede que muchos fracasan,
porque todo basan en quererlo hacer.

Cuando Cristo cambia nuestros corazones,
cambian las razones de nuestro existir.
Pone en nuestra mente una visión nueva….
Entonces sus huellas podemos seguir.

Versos del Poema de Daniel Nuño: SIN CRISTO, NO

 

Por: Zaida C. de Ramón

Marzo 2014

 


 

En Amores con el Rey

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” Zacarías 9:9

“¿Quién es este Rey de gloria? El Señor fuerte y valiente, poderoso en batalla. El Señor de los Ejércitos; Él es el Rey de la gloria.” Salmo 24:8,10

¡Imponente, Majestuoso, Único, Maravilloso! Es el Rey de Reyes y Señor de Señores. ¡Y pensar que ese Rey de Gloria es mi Padre Celestial, mi Hermano Mayor, mi Amigo Fiel, mi Buen Pastor, mi Consejero, mi Luz, mi Salvación, mi Fortaleza, mi Gozo, mi Paz! ¡Bienaventurados los que le buscan de corazón! ¡Bienaventurados los que confían en Él!

¿Anhelamos al Rey, o su esplendor? ¿Qué es lo que más nos atrae, el deseo de una relación personal e íntima, o sus riquezas y la majestuosidad de su reinado? ¿Buscamos al Rey para contemplar la hermosura de su rostro y adorarle, o sólo nos mueve lo que Él nos puede dar y hacer por nosotros? ¿Sabemos realmente qué es lo que a Él le agrada?

El Rey de Reyes anhela tener una relación contigo, conmigo y con cada una de sus criaturas. Él busca gente que, como Esther, no están detrás de sus riquezas, sino del deseo de agradarlo, conocerlo y deleitarse en Él. Busquemos su rostro, no sus manos… “Mi corazón ha dicho de Ti: Busca mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Señor, mi Dios, mi Rey.” (Salmo 27:8)

Cualquier relación cuyo fundamento es el interés personal está destinada al fracaso. No busquemos a Dios para que nos resuelva los problemas del mundo; sea Él mismo nuestra motivación, nuestro mayor interés, nuestro más alto anhelo. Mantengamos nuestros ojos y nuestro corazón en Aquel que espera que nos acerquemos a Él, no por lo que nos puede dar, sino por lo que Él es. Ningún deleite en el mundo, ninguno, es más valioso y placentero que el que recibimos en la presencia de JESÚS, el Admirable y Amado Rey de Reyes. El gozo del espíritu no se puede comparar a ningún otro. “En su presencia hay plenitud de gozo...” (Salmo 16:11)

Olvídate de ti y de tus asuntos y alaba y adora al Rey; deléitate en Él y tus cargas serán levantadas. No es el egoísmo lo que garantiza una relación estable y duradera, sino el Amor desprendido y desinteresado; el que no busca lo suyo, ni se goza en la injusticia, sino que se goza en la verdad.  “Porque… fuerte es como la muerte el Amor. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos…” (Cantares 8:6-7)

Los que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien; nada les faltará… Nos deleitamos en el Señor y nuestras necesidades son suplidas; las peticiones del corazón son concedidas. Porque Él sacia al alma menesterosa y llena de bien al alma hambrienta. Dios galardona a los que le buscan de todo  corazón. [Salmo 37:4, Salmo 34:10, Salmo 23:1, Salmo 107:9, Hebreos 11:6]

Jamás olvidaré aquel maravilloso día en que le abrí las puertas de mi corazón al Rey de Reyes, al Admirable Salvador que anhelaba mi alma; no buscaba sus dádivas, sino a Él mismo, el Dador de todo bien. Mi espíritu ansiaba fundirse con el Espíritu de Dios, gustar de su Amor y contemplar su hermosura. El vacío que había en mi alma desapareció al llegar el Amor de los Amores. “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por Ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela…” (Salmo 42:1) Jesús dijo: "Yo soy el Pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35)

Entré en amores con el Amado y empecé a gustar de su presencia y amistad. Quien viene a Él, Él no le echa fuera. “Bienaventurados, felices, y dichosos son los que confían en Él.” No cambio al Admirable Rey de Gloria por lo más valioso que el mundo pueda ofrecer. ¡Cuán grande y maravilloso su Amor! Cada día en Él es una aventura de vida no imaginada, no soñada, no fabricada; es algo real... Tan real como el aire que respiro. Nada, absolutamente nada en este mundo se puede comparar al Amor indescriptible que recibimos del Amado. Como dice el cántico, es maravilloso pensar ¡cuánto Dios nos ama!

Y si por agradar al Amado Rey, dueño de nuestras almas, encontramos piedras en el camino... depende de lo que hagamos con cada una de ellas. ¿Las devolvemos, erigimos una Pared, o construímos un Puente? Recuerda... Cada cual es el arquitecto de su vida; la fortaleza de tu casa depende del fundamento que la sostiene. "Seguimos corriendo con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en JESÚS..."

“¿Quién nos separará del Amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó. Por lo cual estoy seguro/a de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 8:35-39

Gloríense en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y su poder; busquen su rostro contínuamente. Salmo 105:1-4

Rebosa mi corazón palabra buena;
dirijo al Rey mi canto;
Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
la gracia se derramó en tus labios;
por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente,
con tu gloria y con tu majestad.

Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;
cetro de justicia es el cetro de tu reino.

Salmo 45:1-3,6

Por: Zaida C. de Ramón

Febrero 2014

 


 

La Mejor Resolución

Cuenta un hombre que cuando era muy joven trabajaba con su padre durante los meses de verano, y cada mañana se detenían a recoger el periódico matutino para leerlo durante el descanso del desayuno. En cierta ocasión, cuando llegaron al trabajo, su papá descubrió que había tomado dos ejemplares aquel día porque eran delgados y uno estaba dentro del otro.

Lo primero que pensó fue pagarlo al día siguiente, pero sintió el deber de hacerlo el mismo día ya que alguien podía quedarse sin su ejemplar; así que cogió su auto y corriendo varias millas, fue a devolver el periódico que había tomado por equivocación.

La honradez de mi padre -cuenta el hombre-  había dado fruto. No solamente causó una honda impresión en el comerciante, sino que su acto dejó un marca indeleble en mi joven y sensible mente.

“Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo?
¿Quién morará en tu monte santo?
El que anda en integridad y hace justicia,
y habla verdad en su corazón.”
Salmo 15:1-2

¿Habrás pasado tú por semejante experiencia? En cierta ocasión, al salir de comprar unas piezas de ropa, nos dimos cuenta al revisar el ticket de compra, que una de las piezas no había sido cobrada. Inmediatamente dimos vuelta atrás y se lo hicimos saber a la empleada que nos atendió, quien maravillada, no podía salir de su asombro al ver que en un tiempo como el que nos ha tocado vivir todavía hay personas honestas. Es íntegra la persona que hace lo que es correcto aunque nadie la esté mirando…

El Espíritu Santo de Dios mora en sus hijos e hijas para glorificar al Señor en todo tiempo y en todo lugar. Cada vivencia en esta tierra es una oportunidad para enaltecer el nombre que es sobre todo nombre: JESÚS. ¡Cuánta satisfacción produce el hacer las cosas como a Dios le agrada! ¡Qué bien nos sentimos cuando aprovechamos cada oportunidad para mostrarle al mundo que los cristianos somos diferentes!

Son muchas las resoluciones que se hacen y metas que se trazan al comenzar un año, y casi todas tienen que ver con el éxito, la prosperidad y cosas que garanticen una vida más cómoda y placentera en este mundo. Mas, la meta más importante y valiosa, se sub-estima, se ignora, no es parte de la agenda de muchos, no se toma en cuenta… esa que tiene que ver con la vida eterna. Todo el tiempo en esta tierra, por largo que sea para algunos, no es ni una millonésima parte del tiempo que hemos de pasar en la eternidad.

Cambiar de rumbo, dejar atrás el amor al dinero y los viejos estilos donde la mentira y la deshonestidad es lo que impera, poner la mirada en las cosas de arriba y no en las terrenales, reconocer la necesidad de un cambio de mente y de corazón…. esa debe ser la resolución para todo el que aún se encuentra viviendo cual náufrago en un barco a la deriva.

JESÚS, el más sabio y diestro Capitán, anhela tomar el timón de tu barca y llevarla a puerto seguro para que, en el tiempo que te resta en esta tierra, puedas disfrutar de la Paz, el Amor y la Libertad que sólo en Él hallarás.  "Conocerás la verdad y la verdad te hará libre." Juan 8:32. JESÚS es la Verdad...

Ilumine el Señor a aquellos cuyos corazones no están aún dispuestos por carecer de la sensibilidad espiritual necesaria que los lleve a reconocer que sin Dios no hay esperanza. "El Señor te bendiga y te guarde; haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; El Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti Paz." Números 6:24 -26

“Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso
para el hombre y la mujer de paz.” Salmo 37:37.

Por: Zaida C. de Ramón

Enero 2014

 


 

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