Dale la Mano

“Encomienda al Señor tu camino; confía en Él; y Él hará.” Salmo 37:5

¿Cuántas veces has tomado decisiones que, en vez de ayudarte a avanzar, te han detenido? Luego, cuando enfrentas los resultados que en nada son los que esperabas, ¿no te detienes a realizar que han sido producto de tu propio juicio tomado a la ligera y sin buscar la dirección de quien sabe mejor que nosotros lo que nos conviene? Dice la Biblia que: “Es necio quien confía en su propio corazón; mas el que camina en sabiduría será librado.” (Proverbios 28:26)  De muchas aflicciones nos libra el Señor cuando permitimos que Él nos dirija.

Desde el principio el ser humano se ha considerado independiente y autosuficiente, sin sentir la necesidad de la guianza de su Creador para subsistir. Así es su naturaleza... Mueven su propio brazo, o buscan el apoyo de sus congéneres, mas a Dios ignoran.  Mejor es confiar en Dios que confiar en el hombre...

Yo he vivido la realidad de que, separados del Señor, nada podemos hacer... Mas, tal entendimiento no llegó a mi corazón por arte de magia ni por esfuerzo propio alguno ni de nadie... El amor de Dios se manifestó a mí en una experiencia personal y única de justificación por la fe en Jesucristo; sacándome el Señor de las tinieblas y plantándome en  su luz admirable, moviéndome del mundo natural al mundo de la fe. Mis ojos se abrieron y entonces comprendí que, “La justicia de Dios es revelada por fe y para fe, como está escrito: El justo por la Fe es que vivirá.” (Romanos 1:17) No es lo que vea, sino lo que crea... Y al igual que yo, todos aquellos que han sentido la necesidad imperiosa de que el Dios del cielo les dirija.

Por tanto, para poder confiar en Él, debemos dejar de confiar en nosotros mismos o en los demás... considerando al ser humano un ente inútil y desprovisto de poder para hacer la diferencia entre el vivir y el mero existir.

Es imposible, para el pámpano que brota del árbol, poder permanecer con vida si es separado del tronco y privado de la savia que lo sustenta. Así mismo, el ser creado por Dios no puede vivir separado de su Creador. Existe, pero no vive la vida victoriosa y abundante que Dios proveyó a través de su Hijo Jesucristo. “Confía en el Señor de todo tu corazón, y no dependas de tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6)

Cada decisión tomada es como una semilla sembrada; la calidad de cada una determinará los frutos que habrán de segarse en su tiempo; serán buenos o serán malos. Estos no se ven inmediatamente; tiene que pasar un tiempo considerable, a veces bastante largo, antes de ver los buenos resultados o... las consecuencias. Conforme a la semilla que se siembra, así son los frutos que se recogen, pues,  “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Gálatas 6:7) Si es el Príncipe de Paz quien te dirige, tus frutos serán dulces como la miel...

Lo interesante es que en Cristo no hay que esforzarse para producir buen fruto; se da naturalmente si  permanecemos en Él... Él es la simiente incorruptible; Cristo es la semilla. “El fruto: Cosas buenas, rectas y verdaderas (bondad, justicia y verdad).” (Efesios 5:9)

Al comienzo de un nuevo año, detente; haz un alto y enfréntate a una evaluación sincera de los frutos que hasta ahora has segado. ¿Hay anhelo de un cambio de semilla, o prefieres seguir como hasta ahora, valiéndote de ti mismo/a, aún viendo que los frutos recogidos, más que endulzar tu vida, la han amargado?

Dice el apóstol Pablo en su carta a los Romanos que “todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (8:14) Y, son hechos hijos de Dios, aquellos que creen de corazón en el nombre de Jesucristo y lo confiesan con su boca para salvación. (Juan 1:12) (Romanos 10:9-10)  

De manera que, si aún no te has rendido ante los pies del Admirable Príncipe de Paz, y deseas darle las riendas de tu vida... “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Corintios 6:2)

Enfréntate al nuevo año con un espíritu nuevo, una mente nueva y un nuevo corazón... lo que realmente vale: No un nuevo año sino, una nueva creación... mirando hacia un futuro lleno de gloria y esperanza. Son los valientes, osados y atrevidos quienes arrebatan el reino de los cielos...

 “... el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” (Gálatas 6:8)

Por: Zaida C. de Ramón

Enero 2015

 


 

  Novedad de Vida

El conmemorar el evento más hermoso en la historia de la humanidad: “El Amor de Dios personificado y convertido en el más humilde y manso ser humano que ha pisado tierra”, debe tocar las fibras más íntimas de nuestro ser llevándonos a reflexionar sobre el derrotero que hasta ahora hemos llevado en nuestro transitar por el mundo de los vivientes, empezando por dar a tal hecho histórico el valor que tiene para nuestro futuro eterno.

¿Qué motivó al Dios alto y soberano a dejar su trono de gloria para venir a morar entre los mortales haciéndose como uno de ellos? No fue la exaltación propia, ni la manifestación de poder, ni vanagloria alguna... fue su amor por ti y por mí lo que lo llevó al desprendimiento total de su esencia; fue el anhelo de convertirse en tu Amigo y el mío; fue la necesidad de llegar hasta el sacrificio para librarnos de la condenación eterna, fue el deseo de que gozáramos de su santa y bendita presencia desde la eternidad y hasta la eternidad. ¡Su Amor es único e incomparable!

¿Realmente comprendemos la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del Amor de Dios? En medio de las vicisitudes con que tropiezas de tiempo en tiempo, ¿sigues creyendo que Dios te ama? ¿Puedes permanecer en los brazos del Amado aún cuando tu mundo se tambalea? Ese Amor que excede a todo conocimiento difiere tanto de lo que el ser humano concibe, que resulta incomprensible y en misterio hasta que, a través de una experiencia personalísima somos impactados, quebrantados y marcados, revelando el Espíritu Santo a nuestro espíritu, intelecto y corazón la claridad de la verdadera historia... ¡Desde el pesebre hasta la cruz! 

A los discípulos los sorprendió Jesús, después de resucitado, abriéndole el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras; al religioso  Saulo, lo sacudió camino a Damasco; a otros los confronta a través de una enfermedad, crisis o angustia; a mí me salió al paso en mi propio hogar llenando con su presencia el vacío espiritual que me agobiaba. Le abrí mi corazón sin reservas y me rendí en sus brazos aceptando el amor verdadero, grande e incondicional. Se hizo la Luz y, con ella, llegó el Gozo, la Paz y la Victoria. 

El Admirable Príncipe de Paz plantaba su bandera de amor estableciendo el lindero del antes y el después, porque... “En Cristo somos nuevas criaturas; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17) El pasado se recuerda como aguas que pasaron, pues el poder de afectar nuestra relación con nuestro Salvador y Libertador es nulo, no tiene garras; jamás podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien y en quien somos más que vencedores.   

Es esa novedad de vida la que celebramos de día en día, vida nueva en Cristo Jesús, el encuentro entre la Misericordia y la Verdad, la unión de la Justicia y la Paz. ¡Esa es la verdadera Navidad! ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Lucas 2:10,14

La tradición volverá a recompensarte con presentes, esos que en la próxima Navidad ya no existirán o habrán perdido todo interés y valor material y que en nada habrán cambiado tu vida para bien, mas ante ti está el Regalo más preciado, el que sobrepasa en valor a todos los que el mundo pueda ofrecer por alto sea su precio, el que no desmerece ni envejece, sino que permanece para siempre; el que vino a establecer un presente de victoria y un futuro de gloria: “Un traje blanco, limpio y reluciente... el vestido de Jesucristo”. ¿Tomas el Regalo de la Bendición o... lo rechazas? 

Si aún estás vagando en un mundo sin fe y sin esperanza lleno de confusiones, te exhorto a que cambies de rumbo y puedas disfrutar, no frívolamente, una época del año, sino, fervientemente, toda una eternidad. La decisión está en tus manos y también tu futuro eterno... Tira tus armas, declárate vencido/a y ábrele la puerta de tu corazón a quien bajó a la tierra a buscarte para que no te pierdas sino que tengas vida eterna. Recuerda... JESÚS es la diferencia entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición, y ésto, por toda la eternidad. Escapa por tu vida; huye del sendero escabroso y tenebroso y haz tu entrada triunfal al verdadero Camino de Luz resplandeciente y admirable...

“Olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere será como la mañana. Tendrás confianza porque hay esperanza.” Job 11:16-18

“De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.” Job 42:5

 

Por: Zaida C. de Ramón

Diciembre 2014

 


 

La Miel del Creyente

"La alabanza es la miel de la vida que el corazón creyente sabe extraer de cada flor celestial, ya sea de la providencia o de la gracia.” C. H. Spurgeon

Cuando permanecemos bajo el abrigo del Altísimo, las experiencias que vivimos aún en medio de la tristeza o dificultad alguna,  se convierten en tal bendición, que si fuéramos a expresarlo con palabras se nos haría sumamente difícil. Y es que... cuando hacemos del Admirable nuestro refugio y fortaleza en medio de la circunstancia que sea, el Señor se agrada y bendice mucho más de lo que pedimos o entendemos. “Todo obra para bien en aquellos que a Dios aman.” Romanos 8:28

Desde una enfermedad hasta la partida de un ser querido, todo está en tal control divino, que aunque la fuente de nuestros ojos no puedan contenerse, nuestro espíritu se goza dando gracias y alabando al Dios soberano, Aquél cuya suprema voluntad se luce en derramar bendiciones hasta que la copa rebosa.

Recientemente celebramos la vida de una persona muy querida que salió del dolor físico para disfrutar eternamente de la presencia del Amado. Hoy se está gozando como nunca, y nosotros con ella... porque hay esperanza. ¡Cristo en nosotros, la esperanza de Gloria! ¡Qué diferente hubiera sido si hubiéramos estado desprovistos de la gracia divina!

Hay situaciones en la vida para lo cual no tenemos explicación, pero nos basta con saber, ciertamente y con convicción, que el Dios y dueño de nuestras almas está en control pleno y absoluto. ¡Cuánto reposo nos da el creer que el Dios Omnipotente, el Creador de todo lo creado, el Salvador de nuestras almas es por nosotros! Sus pensamientos no son como los nuestros; son mucho más altos... Y nosotros, como las águilas, hemos aprendido a permanecer con Él en las alturas.

La vida con Cristo es la aventura más interesante, hermosa e indescriptible que ser humano alguno pueda experimentar. En ella, lo grande y lo pequeño, lo importante y lo insignificante, lo especial y lo común, adquiere el más sublime significado y alto valor jamás comprendido por quienes aún permanecen alejados de sus amorosos brazos. Es indescriptible, pues no consiste en palabras, por hermosas y exactas que sean las que escojamos para tratar de hacernos entender. Nuestro caminar con Jesús es vida, y porque es vida, es imposible que aquel o aquella que aún no se ha encontrado con el Admirable pueda siquiera tener la mas remota idea de lo que la relación personal con nuestro Padre Celestial a través de su amado Hijo, Jesús, supone. Esto ni se enseña ni se aprende; ésto se vive... para poder ver y comprender lo que con palabras se nos hace imposible expresar. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” 1 Corintios 2:9

Cuando comenzamos a gustar de nuestro Amigo Fiel en esa relación de amistad tan única, personal y especial, jamás damos vuelta atrás a aquella vida desabrida,  sin sazón y sin razón en la que la ignorancia y la falta de fe genuina nos tenía enlazados/as.  ¡Jesús es más dulce que la miel! No lo cambio por nada ni por nadie. Y es que la verdad ni se compra ni se vende...

Al realizar la grandeza de su misericordia, su fidelidad, sus bondades y  beneficios que de día en día recibimos, no podemos dejar de adorarle, alabarle y bendecir su nombre. Si en la bonanza y en la paz, la alabanza agrada a Dios, ¡cuánto más se agrada cuando le alabamos en medio de la tormenta! Con Cristo somos más que Vencedores... En todo y por todo le adoramos y damos gracias...

“Alaben al Señor, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. Se complace el Señor en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.” Salmo 147:1,11

"Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará de contínuo en mi boca. Gusten y vean lo bueno que es el Señor; dichosa la persona que confía en Él." Salmo 34:1,8

 

Dios Habita en la Alabanza

Cuando dijiste que sí al Salvador de tu alma
entraste a un camino nuevo... la senda de la esperanza.

Senda hermosa que marcó nuevo rumbo a tus andanzas,
Camino lleno de luz que tus pasos afirmaba.

Continuaste la carrera con valentía y audacia
ya no caminabas solo; el Señor te acompañaba.

Comenzaste a comprender en la lucha y la batalla
que hay una arma poderosa que nunca debes obviarla.

No es la fuerza ni la astucia, pues no son tus propias armas.
Cierto es que en la adversidad, el poder es... la Alabanza.

En la lección que aprendiste, descanso sintió tu alma
testificando de la paz a los que a ti se allegaban.

Pronto todos conocieron mientras juntos batallaban...
"Por cruenta sea la guerra, por fuerte sea la asechanza,
nada tienen que temer, pues la victoria es de aquél
que abre su boca y le alaba."

Cantar su misericodia, dar en todo acción de gracias,
adorarle y alabarle... ¡Dios habita en la Alabanza!

Poema de: Zaida C. de Ramón

Por: Zaida C. de Ramón

Noviembre 2014

 


 

Sólo Él es mi Esperanza

"No pongas tu confianza en gente poderosa, en simples mortales que no pueden salvar. Dichoso aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios.” Salmo 146:3,5

¿Sabías tú, o en algún momento te has puesto a pensar, que por más rodeado/a de gente que te encuentres, por más amistades con las que te relaciones, por numerosa sea tu familia y por mucho que te amen... vas transitando por la vida completamente solo o sola? Ningún mortal puede identificarse con tus penas o alegrías a tal grado de sentir lo que tú sientes, pensar lo que tú piensas, o sufrir lo que tú sufres. Cada vivencia, aunque sea compartida, es única, diferente, completamente individual, y los efectos que pueda dejar son distintos para cada una de las partes involucradas. Aunque hayas entrado al mundo con un hermano gemelo, cada nacimiento fue en tiempo diferente y una experiencia única para cada cual. Asimismo la hora de partir de este mundo... aunque en medio de una circunstancia que abarque a muchos, la experiencia de cada uno es personalísima. Solo, cada quien, con su conciencia...

Posiblemente has escuchado a alguien decir: “’En medio del gentío, en el centro del más estruendoso bullicio, me siento como si estuviera en una isla desierta; por más gente que me rodea y por más que me relaciono... me siento solo. Es la almohada, durante la noche, el testigo más evidente de mi ansiedad.” Y es que la soledad del espíritu no la puede satisfacer otro ser humano, sólo Dios que es Espíritu, puede.

Se hacen muchas alianzas de diferentes naturalezas, se firman pactos, se llega a acuerdos, se forman clubes, organizaciones, congregaciones, con una misma meta y unos mismos intereses... mas la experiencia que se vive en cada actividad, aunque se disfrute en la más perfecta armonía, es para cada persona... individual, aparte y única. Solo viniste al mundo y solo te habrás de ir y... solo deberás tomar la decisión más crucial de toda tu existencia: Decir sí a Jesús para hacer de Él tu más agradable y especial compañía... ahora en la tierra y por toda la eternidad. “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin.” Mateo 28:20

Al ver a un paciente de hospital batallando con su enfermedad... a un deambulante ingeniándoselas cada día para subsistir... a un adicto buscando mil maneras de liberarse de su adicción... a quien lucha con el insomnio cada noche anhelando el descanso físico y emocional... a un religioso tratando de llegar a Dios con sus propias fuerzas... a un convicto frente a la más terrible de las sentencias... me percato y llego a la conclusión que, mientras más se confía en otros para salir del túnel de la aflicción, más densas se tornan las tinieblas y más lejos se ve la salida. Y es que... No caben dos en una misma senda, es demasiado angosto el camino, y estrecha por demás la puerta por donde cada vida debe pasar. Se tendrá que enfrentar a la crisis que sea, completamente solo o sola. Mas...

...Aquel que fue a la cruz solo, que desde allí gritó: Padre, ¿por qué me has desamparado?, que conoce lo que es enfrentarse a la muerte en el más solitario abandono... es el único que puede acompañar y asistir a quien reconozca que solo, no puede atravesar el valle de sombra o de muerte; que necesita de Alguien... a Jesús, el Salvador, el Buen Pastor, el Admirable Príncipe de Paz, quien no se cansa de llamar al cautivo, al afligido, al cargado y cansado: “Ven a Mí; Yo te daré descanso; En Mí tendrás la Paz que tu alma anhela; En el mundo hallarás aflicción, pero confía, Yo he vencido al mundo; No temas; Yo estoy contigo...”

Cuando reconocemos que ningún ser humano tiene el poder de llevar la carga de otro y que solamente Dios puede salvarnos, guiarnos, ayudarnos y librarnos de cuanta adversidad se presenta en esta tierra, es que descansamos, aún en la más crítica situación, y entonces podemos decir de corazón: “Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de Él es mi esperanza. Él solamente es mi Roca y mi salvación. Él es mi refugio...” (Salmo 62:1-2)  

Es dichoso, feliz, bienaventurado, aquel cuyo Ayudador es el Dios del cielo, cuyo refugio y fortaleza es la Roca: el Cristo resucitado que está a la diestra del Padre abogando por tu causa y por la mía. ¡Es bendita la persona que confía en Dios y cuya confianza es el Señor! Jeremías 17:7

-Me basta Tu gracia, Señor; es en mi debilidad que se perfecciona Tu poder. 

Señor... ¡Qué solo quedaste!
Todos te han abandonado...
Nadie pudo acompañarte
en este trance apurado.

Pero es que así estaba escrito
y había de suceder.
Tú solo, como un proscrito,
tenías que padecer.

Hasta el Padre, Justiciero,
te tuvo que abandonar,
cuando quisiste cargar
la maldad del mundo entero.

Sólo cargaste la cruz...
Solo cruzaste la senda
que es el sendero de Luz
que nos has dejado en prenda.

Versos del poema: Solo
de Daniel Nuño

 

Por: Zaida C. de Ramón

Octubre 2014

 


 

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