Hay Alguien que vela por mí

Años atrás salí con una amiga de escuela superior a ver una película un viernes en la noche. Al salir del cine nos fuimos caminando un tramo de 20 calles hacia mi casa.

De pronto, en una calle oscura, aparecieron dos sujetos con una apariencia que atemorizaban. Comenzaron a acecharnos y, asustadas, comenzamos a correr tan rápido como pudimos. Cruzamos patios y hasta tocamos a la puerta de una de las casas, mientras veíamos que éstos avanzaban. Había gente en la casa donde tocamos pero no nos abrieron.

Comenzamos a orar: “Señor, ayúdanos.” Seguimos corriendo temiendo por nuestras vidas. De pronto, vimos un carro estacionado en la calle con dos hombres de caras bondadosas, uno en el interior y el otro afuera. Como si nos hubieran estado esperando, el que estaba afuera nos dijo: “Suban, sabemos que están en peligro; las llevaremos a su casa.”

Siendo dos jovencitas en un tiempo en que no era común el aceptar salir con extraños, pero no teniendo otra alternativa en ese momento, subimos al auto. Los hombres, sin preguntarnos por dirección alguna nos llevaron directamente a mi casa. Al salir del auto, les dimos las gracias por habernos auxiliado en lo que para nosotras fue una horrible experiencia.Su respuesta fue tan sólo: “No teman.”

Nos dirigimos hacia la puerta, sintiéndonos increíblemente agradecidas de estar de vuelta en casa y vivas. Mientras sacaba la llave para entrar, Lucy y yo nos viramos para decirle adiós a los hombres. ¡No estaban, ni ellos ni el carro! Se desvanecieron como por arte de magia. No escucha-mos el sonido del carro cuando salieron ni vimos el carro a la distancia.

Esa misma noche había salido mi mamá en transportación pública como acostumbraba, y al bajar de la guagua, alguien intentó atacarla. Cuando todos sus esfuerzos por defenderse resultaron inútiles, apareció un carro a su lado que hizo que el asaltante saliera huyendo. El conductor no se bajó pero no se fue hasta ver que ella estaba bien. ¿Serían ángeles enviados por Dios para cuidarnos? ¡Cuanto nos ama el Señor!

Tomado del Libro de Lynn Valentine: Miracles

 

Confía en Mí

Se estaba incendiando un edificio de 9 pisos en el centro de una ciudad muy importante. Las personas, al enterarse de que el edificio estaba en llamas, rápidamente salieron de sus apartamentos a excepción de un niño de ocho años de edad que dormía solo en el octavo piso, pues su papá había salido a comprar y su mamá estaba de viaje.

El fuego se intensificaba; las llamas iban subiendo piso por piso. Los bomberos intentaban apagarlo pero sus esfuerzos eran inútiles. El edificio estaba totalmente en llamas teniendo los bomberos que pedir refuerzos a otras unidades de la ciudad.

El drama aumentó cuando supieron que había un niño en el octavo piso y el fuego iba ya por el quinto. De repente aparece el padre del niño preocupado al ver ese cuadro. Los bomberos hacen un último intento, pero las escaleras no podían llegar hasta las paredes del edificio por haber fuego en todas ellas, entonces se escucha los llantos del niño, gritando:  -¡Papi! ¡Tengo miedo!

El padre lo escucha y llorando le dice: -¡Hijo! No tengas miedo; yo estoy aquí, no tengas miedo. Pero el niño no lograba verlo: - Papi no te veo, sólo veo humo y fuego.

Pero el padre sabe que está ahí en la ventana porque el fuego lo ilumina y le dice: -Yo sí te veo, hijo. Haz lo que te voy a decir. Tírate, que aquí te agarramos todos los que estamos abajo. ¡TÍRATE!

El hijo le dice: -Pero yo a ti no te veo.

El Padre le contesta. - ¿Sabes cómo lo vas a hacer? Cierra los ojos y lánzate. El niño dice: -Papi no te veo, pero allá voy.

El niño se lanzó y lo rescataron. Entonces el padre lo abraza y llora con él, ambos muy contentos.El hijo comprende que aunque no vea al padre sus palabras son suficientes para confiar en él.

Así es nuestra vida; vivimos problemas parecidos a ese incendio y nuestro Padre Celestial nos dice: CONFÍA EN MÍ. Cierra los ojos y ¡¡TÍRATE!! Si nos lanzamos con FE, sin ver nada, salimos adelante. ¡Porque sólo Su palabra nos basta!

“Nunca te desampararé ni te dejaré.” Hebreos 13:5

Autor Desconocido

Los dos Cubos

En una aldea lejana y montaña adentro vivía una familia de campesinos cuya labor de la tierra era muy pesada ya que el agua para regar sus sembradíos se encontraba bastante lejos de su rancho. Cada día el granjero caminaba cerca de media hora al pozo más cercano de donde él extraía el agua.Dos cubos eran su compañía inmediata para traer agua a sus sembradíos. Uno de los cubos era optimista y jovial, el otro era negativo y pesimista.

Un día los dos cubos platicaban acerca de su existencia y uno de ellos dijo: "No hay vida tan desilusionante como la mía, dijo el cubo vacío mientras se aproximaba al pozo: " Siempre me alejo lleno, pero regreso a este pozo vacío".

El otro cubo que iba lleno mientras se alejaba del pozo le respondió: "Nunca ha habido una vida tan feliz como la mía; Siempre vengo al pozo vacío, pero me voy de él lleno".

El poeta inglés William Shakespeare dijo: "En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". No estamos de acuerdo con la primera parte de esta cita porque sí sabemos que hay verdad y hay mentira, pero estamos de acuerdo con la segunda parte: Todo es según el color del cristal con que se mira.

No es lo que nos rodea, sino lo que llevamos dentro de nuestro ser lo que determina cómo enfrentamos la vida. Por eso es que tener al Señor Jesús en nosotros y vivir en los principios de la Palabra de Dios, va a cambiar totalmente nuestra perspectiva de ver las cosas. ¡Mira cuánto Él llena y satisface! Aunque te vacíes para dar de beber a otro, siempre podrás regresar al pozo para volverte a llenar.

Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le pedirías, y él te daría agua viva. Juan 4:10

Por: Autor Desconocido

El Salto Olímpico

Un joven universitario se estaba entrenando para participar, a nivel olímpico, en una competencia de Salto Ornamental en natación. La única influencia religiosa que había recibido en su vida le llegó a través de un amigo cristiano. El deportista nunca prestaba mayor atención a los sermones de su amigo, aunque los escuchaba con frecuencia.

Una noche decidió bajar a la piscina de la universidad donde estudiaba. Las luces en el lugar estaban todas apagadas, pero como la noche estaba clara y la luna brillaba, él pensó que había suficiente luz para practicar. Se subió al trampolín más alto y cuando volvió la espalda a la piscina al filo de la rampa y extendió sus brazos para tirarse, vio su propia sombra reflejada en la pared. Quedó impactado al ver que la sombra de su cuerpo tenía la forma exacta de una cruz. En ese momento, en lugar de saltar, se arrodilló, y le pidió a Dios que entrara en su corazón y tomara el control de su vida. Mientras el joven permanecía quieto, el personal de limpieza entró al lugar y encendió las luces... ¡Habían vaciado la piscina para repararla!

Autor Desconocido

Comentario: El Espíritu Santo está presto para revelar a Jesucristo a todo aquel que se deje tocar en el día de su visitación, al que conozca en ese momento lo que es Jesús para su paz … el que reconozca el tiempo aceptable, creyendo con el corazón y confesando con su boca que Jesús es el Señor.  “He aquí, AHORA, el día de salvación.”  2 Cor. 6:2

La Obra Terminada

En estos días me encontraba en las tiendas y ví un tablillero que necesitaba para acomodar varios libros. Lo compré de inmediato y tan pronto llegué a mi casa, con un poco de ayuda, comencé a montarlo. Miraba las piezas, los tornillos, las tablas y las diferentes partes. De muchas de esas piezas conocía su función, pero había algo en particular que llamó mi atención, era un cordón que estaba amarrado a una de las piezas. Me preguntaba ¿para qué será eso? ¿Qué función tendrá? Pero como no sabía, lo dejé tal como estaba y continué mi labor.

Al terminar de construir el tablillero pude ver para qué era el cordón finalmente… Tenía una función bien importante. Como el tablillero estaba recostado en el piso, el cordón era para levantarlo, para sujetarlo por ahí y además, para asegurarlo en la pared. Era una pieza vital para que no se virara.

Lo que quiero compartirles con esta experiencia es que muchas veces hay cosas en nuestra vida que al igual que ese cordón no entendemos el porqué están ahí o porqué vinieron con el paquete. No entendemos la función de esa pieza. El único que puede entender su función es nuestro Dios, Él conoce porqué colocó ahí, en tu vida, esa pieza. Esta podría incluso ser, a final de cuentas, la que nos levante y sostenga.

Cada experiencia en la vida tiene un propósito. En cada prueba, en cada situación difícil, desarrollamos fortalezas que más adelante serán de gran ayuda para nosotros y para otras personas que estén a nuestro lado. Dios trabaja con nuestro carácter, con nuestra vida, sólo si se lo permitimos. Si nos adelantamos en este proceso podemos dañar la obra que Dios quiere terminar en nosotros.

En el día de hoy, confía en el Señor, no te impacientes, deja las piezas donde están que cada una de ellas tiene una función muy importante en ti. Aunque haya situaciones ocurriendo en tu vida que ahora mismo no entiendas, no te preocupes que lo importante es que Dios sí entiende y conoce lo que ha de hacer en ti.

Por: Camille A. Hortas

Estando persuadido de esto, que el que  comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6

El Valor de la Honestidad

Cuatro jóvenes compitieron esforzadamente para conseguir el puesto de Gerente del Departamento de crédito del Banco donde trabajaban. Luego de considerar los méritos de cada aspirante, la Junta Directiva tomó la decisión.

Le notificarían al joven agraciado sobre su promoción, la cual incluía un sustancioso aumento salarial, durante una reunión que se había programado para después del almuerzo.

Al mediodía, el joven que había sido elegido, se dirigió a la cafetería para almorzar. Uno de los directores se encontraba detrás de él, separado por varios clientes.El director lo vio seleccionar su comida que incluía una pequeña porción de mantequilla. Tan pronto como la puso sobre su plato, la cubrió con un poco de comida para ocultarla del cajero. De esa manera evitó pagar por la misma.

Esa tarde, según se había acordado, se reunieron los directores con el fin de notificar al joven que habían elegido, pero antes de hacerlo entrar al salón, se informó de lo ocurrido en la cafetería a todo el directorio.

Decepcionados todos, llegaron a la conclusión que si ese joven estaba dispuesto a mentirle a un cajero respecto a lo que había en su plato, también lo haría respecto a lo que había en las cuentas del Banco. Por lo tanto, unánimemente acordaron, que no le darían el puesto.

Un engaño es una mentira y ésta no se mide en grados. La mentira es mentira; la verdad es  verdad. ¡Y usted puede confiar en esa realidad!

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Ø      “Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los que piensan el bien.” Proverbios 12:20

Ø      “Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.” Salmo 32:2

Por: Autor Desconocido 

Círculo de Fe

La pequeña María, de 10 años de edad, vivía en un pueblo rural de Chile.Al morir su mamá, pasó a ser la ama de casa. Cuidaba de su papá quien trabajaba de noche en una mina de la localidad. Cocinaba y limpiaba y se aseguraba de tener lista la cena de su padre cuando éste salía para su trabajo cada tarde.

María amaba mucho a su papá y le preocupaba verlo tan abatido desde que su mamá murió. Cada domingo iba a la iglesia y trataba de que él la acompañara, pero éste siempre se negaba. Su corazón estaba muy vacío.

Una tarde, mientras María le preparaba la lonchera, le puso adentro un Nuevo Testamento que le había regalado un misionero de los que van casa por casa evangelizando. Oró para que lo leyera y recibiera el consuelo que ella misma había encontrado en el gran amor de Dios.

A la 1:10 A.M. María despertó bruscamente por un sonido estruendoso. La alarma de la mina comenzó a sonar, avisando a la gente para que corrieran con palas a salvar a los mineros que se encontraban adentro.

María salió corriendo hacia el lugar en búsqueda de su padre. Gran can-tidad de hombres sacaban escombros del túnel que había colapsado donde 8 mineros quedaron atrapados, uno de ellos, el papá de María.

Brigadas de emergencia trabajaron toda la noche hasta que llegaron a una pequeña caverna donde encontraron a los mineros. Desgraciadamente llegaron muy tarde; los 8 hombres se habían sofocado. Los rescatadores estaban devastados, pero mientras inspeccionaban el lugar, notaron que los hombres habían muerto sentados en un círculo. El papá de María tenía sobre sus rodillas un Nuevo Testamento abierto en la última página donde se explicaba claramente el plan de salvación. En esa página, él le había escrito un mensaje a su hija:

Mi amada María,

Cuando leas esto, estaré con tu madre en el cielo. Leí este librito y se lo leí varias veces a los compañeros mientras esperábamos ser rescatados. Nuestra esperanza se desvanece para esta vida, pero no para la próxima. Hicimos como nos decía el libro y oramos para recibir a Jesús en nuestros corazones. Te amo mucho, María, y un día, muy pronto, estaremos todos juntos en el cielo.

 

Por: Dick Eastman
Stories for the Heart

El Poder de la Oración

Un misionero contaba la siguiente historia en una visita que hiciera a la iglesia de su pueblo en Michigan…

“Mientras estaba en África, servía en un pequeño hospital. Cada 2 semanas viajaba en bicicleta a un pueblito para recoger víveres y medicinas. El viaje me tomaba dos días  por lo que, a mitad de camino buscaba donde acampar para pasar la noche.

En uno de esos viajes, fui al Banco a sacar dinero y luego recogí las medicinas y materiales que tenía en la lista, cuando, al salir, vi a dos hombres peleando; uno de ellos fue seriamente herido. Atendí sus heridas y mientras le ponía vendajes le hablé de Jesús. Al asegurarme que estaría bien, tomé mi bicicleta e hice el viaje de regreso como de costumbre.

Al mes siguiente volví a hacer mi recorrido para buscar materiales. Al llegar al pueblo, me encontré con el hombre que había curado. Me dijo que mientras yo lo atendía en aquella ocasión él vió que yo llevaba dinero y medicinas y que, a pesar de lo bien que yo le había tratado, se confabuló con unos amigos para seguirme a la selva y asaltarme durante la noche. Me dijo: -Planificamos matarte y robarte el dinero y las medicinas pero, mientras nos acercábamos al lugar donde acampabas, vimos 26 guardias armados que te rodeaban, custodiándote.

-Tienes que estar equivocado, le dije, -pues yo siempre salgo solo. El joven insistía en que los habían contado antes de irse, asustados.”

En ese momento, uno de los hombres de la congregación se puso en pie y después de preguntarle al misionero cuándo le había ocurrido eso, comenzó a narrar lo siguiente…

“En la noche en que eso te sucedió en África, acá era por la mañana. Yo estaba en el campo de golf, cuando comencé a sentir una urgencia de interceder a Dios por ti. Lo sentí tan intensamente que llamé a otros hombres para que se reunieran conmigo en la iglesia a orar.”

Se viró y le pidió a los hombres que oraron con él, que se pusieran de pie. El misionero los fue contando uno por uno… Eran 26, el número exacto de guardias armados que vieron los asaltantes protegiéndolo.

Tomado del Libro de Lynn Valentine: Miracles

¿Eres Dios?

Poco después de finalizar la segunda guerra mundial, Europa comenzó a recoger los escombros. Gran parte del viejo continente había sido devastado; estaba hecho ruinas. Tal vez lo más triste era observar a los niños huérfanos hambrientos por las calles de esas ciudades destrozadas por la guerra.

Temprano en una mañana sumamente fría, un soldado americano regresaba al campamento en Londres. Al doblar en una esquina en el jeep en que viajaba, vió a un niñito con su nariz pegada al cristal de una repostería. Adentro, el repostero estaba dándole forma a una gran cantidad de donas. El niñito hambriento miraba en silencio, observando cada movimiento. El soldado paró su jeep, se bajó y caminó hacia donde estaba parado el niño. A través del cristal pudo ver los dulces que hacían la boca agua según los sacaban del horno humeando. El niño salivó y dejó escapar un pequeño gemido mientras observaba al repostero colocarlos en la vitrina muy cuidadosamente.

El corazón del soldado se le quería salir del pecho al observar a su lado al huerfanito sufriendo por causa del hambre.

-“Hijo… ¿quisieras algunos de esos?”

El niño se sobresaltó.

-“¡Oh sí, me gustaría!”

El americano entró y compró una docena de donas, las puso en una bolsa y regresó donde estaba el niñito en medio de la neblina fría de esa mañana en Londres. Sonrió, sacó la bolsa, y simplemente le dijo: -“Aquí estás.”

Cuando se viró para irse, sintió un jalón en su abrigo. Miró hacia atrás y escuchó al niño preguntarle, “Señor, ¿tú eres Dios?”

Por: Charles Swindoll

Stories for the Heart

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No era Dios el soldado, pero sí, el que estaba detrás del gesto compasi-vo. Así hace en tantas ocasiones, no solamente para saciar el hambre física, sino también la espiritual. ¿En cuántas ocasiones nos ha movido para acercarnos a alguien que, en ese momento, está sufriendo de hambre y sed de Dios? La sensibilidad dispuesta hace la diferencia…

Dónde reside la Dignidad

Un carpintero tenía un hermano que era un músico famoso. Un día su hermano fue a visitarlo a la compañía constructora donde trabajaba. Al verlo el capataz le dijo al empleado:

-Debes estar orgulloso de tener un hermano famoso que el mundo entero conoce por su música. Enseguida quiso rectificar sus palabras pues pensó que quizá había menospreciado a su empleado y agregó con torpeza:

-Por supuesto, no todos en la familia pueden tener el mismo talento.

-Usted tiene razón. Mi hermano no sabe nada acerca de construir una casa. Tiene que contratar a otros para que le construyan la suya.

El músico, atento a lo que se decía sobre él, agregó:

-Tanto mi hermano como yo trabajamos con las manos. Yo sostengo un instrumento musical en las mías y él un martillo en las suyas.

No todos tenemos el llamado a transitar por la vida por el mismo camino. Si así fuera, ¡no cabe duda que encontraríamos muy concurrido nuestro sendero!

Booker T.Washington escribió en su libro, Desde la Esclavitud: “Hay tanta dignidad en labrar el campo como en escribir un poema. La dignidad reside en el corazón y en la actitud del hombre, no en la clase de trabajo que realiza.

Todo llamado es grande e importante si se lleva a cabo debidamente.

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros siendo muchos so- mos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”Ro.12:4-5

Por: Autor Desconocido

Regalo de Amor

Años atrás, un amigo mío castigó a su pequeña hija de tres años por malgastar un rollo de papel para envolver regalos. El dinero escaseaba en ese tiempo, y se puso furioso al ver que la niña trataba de envolver una caja para colocarla debajo del árbol de navidad.

A pesar del contratiempo, la niñita tomó el regalo al otro día y se lo dio a su padre mientras le decía: “Esto es para ti, Papi.” Él se sintió avergonzado por su reacción del día anterior pero, su ira volvió a salir al abrir la caja y ver que estaba vacía.

Le amonestó, “¿Tú no sabes que cuando se le da un regalo a alguien debe haber algo adentro?” La niñita, llorosa, lo miró y le dijo: “Papi, no está vacía, soplé besos en la caja y la llené de mi amor; todo para ti.”

El padre se desmoronó. Abrazó a su hijita y le imploró que lo perdonara. Me dijo mi amigo que mantuvo esa caja dorada al lado de su cama por años. Cada vez que se sentía frustrado, él sacaba un beso imaginario de la caja y recordaba el amor de la niña que lo puso allí.

En cierto sentido, a cada de uno de nosotros como padres, se nos ha dado un envase dorado lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos. No hay posesión más hermosa que cualquiera pudiera atesorar.

Por: James Dobson
From Home with a Heart

Mi Tesoro

En cierta ocasión vi una taza de té en una tienda de antiguedades con un diseño exquisito. En el momento me deslumbró y la compré. De ahí en adelante me dediqué a buscar, en diferentes lugares, las piezas restantes  para completar el juego, pero sin éxito. No encontré ni una sola pieza.

Justo cuando comenzaba a pensar que pudiera ser una pieza única, ¡se me sirvió té en una taza idéntica en casa de una amiga! Abrí los ojos asombrada y mi amiga me dijo: “¿No es bella? Compré el juego en una venta especial. Desafortunadamente, le falta una pieza.”

Guiñé mis ojos pues sabía que mi tesoro pronto tendría un nuevo hogar.

Por: Paul Kortepeter

Milagro de Navidad

En una navidad, años atrás, nuestra familia vivió una especie de milagro. Éramos muy pobres. Mi mamá se esforzaba pero, criando tres niños, se sentía que estaba peleando una batalla perdida. Ese año había sido muy duro, pues, no solamente no recibiríamos regalos, sino que tampoco teníamos para abrigos de invierno ni para comida.

Muy deprimida, mi mamá se fue a una reunión de Alcohólicos Anónimos, y allí le dijo a todos cómo se sentía. Les dijo que para ella estaba siendo muy difícil permanecer fuerte y que ya se sentía agotada de tanto luchar. Todo lo que ella quería de ellos era sus oraciones y tener con quién desahogarse.

Cuando la reunión hubo terminado, un hombre se le acercó y le dio un abrazo. Le dijo que todo iba a estar bien y que lo más importante era que nunca dejara de orar y que nunca perdiera la fe. Él le tomó la mano y ella sintió unos papeles apretados entre sus manos. Creyendo ella que podía ser alguna pequeña ofrenda le dio las gracias.

Cuando él se fue, ella abrió su mano y encontró la cantidad de $300. Era lo suficiente para comprar comida, regalos y abrigos para la navidad. Miró a todos lados a ver si veía al hombre pero éste se había ido. Le preguntó a todos los que estaban en el lugar pero nadie había visto cuando el hombre la abrazó, y ni siquiera que lo hubieran visto en la reunión.

Jamás lo volvió a ver, pero éste, no sólo salvó nuestra navidad sino también la vida de mi mamá. Su bondad renovó sus esperanzas, fortaleció su fe, y tuvo un impacto en la vida de todos nosotros. Por eso… nunca pierdas la fe ni la esperanza; Dios siempre escucha la oración y, en su tiempo, también la contesta.

Por: Anónimo
Tomado del Libro de Lynn Valentine: Miracles

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“Entonces me invocaréis y vendréis a Mi, y Yo los oiré.”
 Jeremías 9:12

El Legado de Papá

Tengo una cajita de madera con una asa en bronce, sencilla, sin adorno alguno ni terminación lustrosa, ni está forrada en su interior. Las esquinas no cuadran y las bisagras de la tapa están empezando a chirriar. Pero es, una caja especial.

De vez en cuando la abro. Al levantar la tapa, quedan al descubierto recuerdos que me llevan a otra época y a otro lugar. Hay chucherías y una carta que, para el mundo no tienen valor alguno, pero para mí, son teso-ros invalorables. Esta caja me la regaló mi papá.

Una navidad, Papá hizo tres cajas para sus tres hijos. Él no era carpintero; algunas partes no están bien cortadas y las juntas no encajan a la perfección, pero para mí, un experimentado carpintero no lo hubiera hecho mejor. La perfección no está en su forma sino en la intención.

Mi caja fue hecha por manos callosas que conocían el trabajo duro, una mente que sabía lo que era la responsabilidad y un corazón que me amaba. En su interior, mi padre colocó una carta dirigida a mí. Ésta nunca será publicada o nominada para premio literario alguno. Es una simple carta que expresa la ternura que a mi papá se le hacía difícil enunciar verbalmente. En ella manifiesta su orgullo y amor por mí. De la  manera que sabía hacerlo, me decía que era feliz de tenerme como hijo.

Papá murió unos días después de aquella navidad. No dejó mucho dinero ni una casa grande; me dejó esa caja sencilla con un simple mensaje, pero, con ella… me dejó su amor.

A medida que pasan los años, esa caja ha ido adquiriendo más valor pa-ra mí. He llegado a percatarme de lo que en realidad simboliza. Es un recordatorio de que sólo los regalos del corazón tienen valor duradero.

Los lados lijados y barnizados representan el duro trabajo y la perseverancia con que debo luchar. La dureza de la madera simboliza la fortaleza necesaria para vencer las dificultades. Los defectos me demuestran que la perfección no está en la apariencia externa. Y, como la carta que guarda en su interior, la caja revela que la calidez y el amor, salen de adentro… del corazón.

Yo también tengo algunos bordes ásperos y juntas no muy bien encuadradas, pero, así como la amorosa carta llena el interior de la caja, sé que el perfecto amor de Dios me llena, haciendo de mí una pieza única.

Tomado de: Historias de Aliento para el corazón de la Familia

¿Para qué simular?

Un emperador convocó a todos los solteros del reino pues era tiempo de buscar esposo a su hija.  Todos los jóvenes asistieron, y el rey les dijo: “Les voy a dar una semilla diferente a cada uno. Al cabo de seis meses deberán traerme en un tiesto la planta que haya crecido, y la más bella ganará la mano de mi hija y por ende, el reino.”Entre ellos había un joven que plantó su semilla y ésta nunca llegó a germinar. Mientras tanto, los demás participantes del singular torneo no paraban de hablar y  mostrar las hermosas plantas y flores que iban apareciendo en sus tiestos.

Llegaron los 6 meses y todos los jóvenes comenzaron a desfilar hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. Nuestro héroe estaba muy triste pues su semilla nunca llegó a dar señales de vida, por lo que ni siquiera quería presentarse en el palacio. Sin embargo sus amigos y familiares lo animaron e insistieron tanto, que tomando valor, decidió culminar la competencia mostrando con sinceridad el fruto de su semilla.

Todos hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo con el tiesto vacío empezaron a burlarse. En ese momento el alboroto fue interrumpido por la entrada del rey. Todos hicieron sus respectivas reverencias mientras el soberano se paseaba entre ellos admirando los resultados.

Finalizada la inspección, se acercó a su hija y llamó, de entre todos, al joven cuyo tiesto estaba vacío. Atónitos y confundidos, todos esperaban la explicación de aquella acción, para ellos, incomprensible. El rey dijo entonces: “Este es el nuevo heredero al trono que se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dió una semilla estéril y todos trataron de engañarme plantando otras semillas, pero este joven trajo la más hermosa de todas las plantas… la virtud de la honestidad. Tuvo el valor de presentarse y mostrar su tiesto vacío, siendo sincero, genuino, real y valiente, cualidades que deben distinguir al esposo y futuro rey que mi hija se merece.”

Cuando nos acerquemos al Señor mostrémonos tal y como somos. A Él no lo podemos engañar, Él ya nos conoce. ¿Para qué simular?

“Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.” Marcos 4:22

Por: Autor Desconocido

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