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¿Puedes dormir cuando sopla el viento?

Un apuesto joven llegó a una finca a solicitar trabajo como jornalero. Cuando el viejo granjero que lo entrevistaba le preguntó por sus calificaciones, éste contestó muy confiado: “Yo puedo dormir cuando el viento sopla.” Esas palabras dejaron al granjero algo confundido. No obstante, le simpatizaba el joven de apariencia agradable, y lo contrató.
Días más tarde, una fuerte tormenta despertó bruscamente al granjero y a su esposa durante la noche. Comenzaron ellos a inspeccionar todas las áreas para ver si todo estaba bien asegurado. Encontraron que los cerrojos en la finca estaban bien sujetados. Una buena provisión de leña había sido colocada al lado de la chimenea. Todas las herramien-tas estaban bien organizadas en la cabaña de almacenaje. El tractor había sido movido hasta el garaje. El granero estaba cerrado adecuadamente y hasta los animales estaban tranquilos. El joven jornalero dormía plácida y profundamente. Todo estaba en orden. El granjero entonces comprendió el significado de las palabras del joven, “Yo puedo dormir cuando el viento sopla.”
Debido a que el jornalero fue fiel en desempeñar su trabajo cuando el cielo estaba claro, estaba preparado para cuando azotara la tormenta. Por eso, cuando ésta llegó y el viento sopló, estaba completamente tranquilo y sin temor alguno. Pudo dormir en paz.
¿Cómo podemos aplicar esta historia a nuestras vidas?
Cuando dejamos de hacer lo debido en el tiempo oportuno es lo que produce dolor de corazón en la puesta del sol.
Por: Autor desconocido

La Verja y su Enseñanza
Éste era un niño con un carácter muy fuerte. Un día, su padre, queriendo darle una lección, le entregó una bolsa con clavos dentro y le dijo, que cada vez que perdiera su temperamento, fuera hasta la verja que estaba en la parte trasera de su casa y, con el martillo, le enterrara un clavo.
El primer día, el niño le incrustó 37 clavos a la verja. Según pasaban los días iban bajando en número. Descubrió con este ejercicio, que le era más fácil controlarse, que seguir clavando. Llegó el día, cuando el niño se pudo controlar en todo momento sin dar rienda suelta a sus rabietas.
Muy contento, se lo comentó a su padre quien le sugirió, que de ahí en adelante, por cada día que pudiera controlar sus impulsos, fuera a la verja y sacara un clavo de los que le había enterrado. Los días pasaron y por fin el niño estuvo listo para decirle a su papá que ya había sacado todos los clavos.
El padre tomó al niño de la mano y lo llevó hasta la verja. Le dijo: “Has hecho bien, hijo, pero… obseva ahora todos los rotos que hay en la verja.” Esta verja jamás volverá a ser la misma. Cuando tú dices ciertas palabras con ira, y ofendes a personas, ésto deja una marca igual que éstas que vemos en la verja. Tú puedes herir a alguien con un arma y luego arrepentirte, pero no importa cuántas veces le digas que sientes haberlo hecho, la cicatriz en él, permanecerá. Una herida causada por una palabra ofensiva es tan horrible y dañina como una física.
Por: Autor Desconocido
 Bendecido para Bendecir
Un hombre tenía un sembradío de flores estupendas. Cada día salían de su cultivo centenares de paquetes para vender en la ciudad con las flores más bellas y fragantes que hasta entonces se habían visto en los alrededores de su territorio.
Año tras año, ganaba el premio de las flores más grandes y de mejor calidad y como era de esperarse, era la admiración de todos en la región. Un día se le acercó un periodista de un canal de televisión y le preguntó, cuál era el secreto de su éxito, a lo que él le contestó:
- Mi éxito se debe a que de cada cultivo saco las mejores semillas y las comparto con mis vecinos para que ellos también las siembren.
- ¿Cómo? – respondió el periodista. Pero eso es una locura, ¿acaso no teme que sus vecinos se conviertan en su competencia?
El hombre dijo: - Yo lo hago así porque al tener ellos buenos sembradíos el viento me va a devolver buenas semillas a mi cultivo y la cosecha va a ser mayor. Si no lo hiciera así, ellos sembrarían semillas de mala calidad que el viento traería a mi cultivo y cruzaría las semillas, haciendo que más flores sean de mala calidad. Así, todos somos bendecidos.
Lo mismo ocurre en nuestra vida. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien también, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros igualmente encuentren la felicidad, pues el bienestar de cada uno está unido al bienestar común.
Artículo tomado de: Reflexiones de Aliento Diario
 ¡Salta!
Cuando era niño decía a las personas que mi padre era el más fuerte del mundo. Salía afuera y vociferaba para que todos los vecinos escucharan: “¡Los brazos de mi papá son tan fuertes como un camión! Es el hombre más fuerte del mundo …”
En aquella época, crecía un árbol de cerezo en el patio; estaba en un lugar oculto. A tres metros de la tierra, una rama robusta formaba una horqueta horizontal, en la cual me tendía boca abajo a leer, meditar, o a estar solo. Ese era mi lugar de refugio. Ni siquiera mis padres sabían dónde me escondía. A veces papá salía y me llamaba pero no me veía entre el follaje. Me sentía tramposo. Entonces … vino la tormenta.
Un día, el viento arreció de tal forma que golpeó el árbol con mucha violencia; me arrancó el libro de las manos y casi me tira de la rama. Me aferré a la horqueta y quedé colgando de la rama con la cabeza en medio. Intenté subir las piernas, pero el árbol se sacudía terriblemente con el viento …
- ¡Papáaa! Papá me vio y vino corriendo a pesar del viento y mal tiempo. Sentí alivio al verlo pues pensaba que él subiría al árbol a rescatarme. Pero ese no era su plan en absoluto. Se paró justo debajo de donde yo estaba y extendiendo los brazos, gritó:
- ¡Salta! Yo te agarro.
¿Que salte? Mi padre estaba loco. Estaba a unos tres metros abajo, con sus dos brazos extendidos hacia mí, diciéndome que saltara. Si lo hacía y no caía en sus brazos, me golpearía en el suelo y moriría …
Pero el viento y la lluvia golpeaban contra el cerezo, lo doblaban y quebraban la horqueta. Saqué un pie; la madera crujió y se quebró. Tenía un miedo horrible. No salté; me rendí y me dejé caer. Me voy a morir, pensé. Pero mi papá… me agarró.
En una gran tormenta, el árbol que simboliza nuestro mundo estable, es sacudido, y por instinto, nos agarramos más a él; nos aferramos a los hábitos que nos han ayudado en el pasado: nuestro poder, la razón, los sentimientos … Perdemos mucho tiempo gritando: ¡No!
Dios siempre está presente y en control, y es Él quien nos dice: ¡Salta!
Artículo tomado de:
Historias de aliento para la familia

La Caja de Regalo Un joven estaba a punto de graduarse de la universidad. Hacía muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo. Sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería. Según se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto.
Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamó y le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. Tenía en sus manos una hermosa caja de regalo. Curioso y de algo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una Biblia, muy hermosa y con su nombre escrito en letras de oro.
Enojado, le gritó a su padre diciendo: "con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia?" y salió de la casa.
Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenía una hermosa casa y una bonita familia. Al enterarse que su padre, que ya era anciano, estaba muy enfermo, decidió visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación.
Antes de partir para verlo, recibió un telegrama que decía que su padre había muerto y le había dejado todas sus posesiones, por lo cual debía salir urgentemente para arreglar todos los trámites de inmediato.
Cuando llegó, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto.
Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenía y encontró la Biblia que en aquella ocasión le había dado. Con lágrimas, la abrió y empezó a hojear sus páginas.
Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11 "Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuánto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos lo que le pidan?
Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta del lugar donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.
¿Cuántas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos, como nosotros esperamos?
Autor Desconocido

Amor Paternal
Trabajando en un centro médico, noté la presencia de un distinguido caballero y su pequeño hijo, quienes iban todos los días al centro de quimioterapia. El hombre llamaba la atención por su elegante modo de ves-tir y su frondosa cabellera plateada. Mientras lo observaba junto a su sonriente hijo de 5 años, era imposible determinar cuál de ellos estaba recibiendo tratamiento.
Un día, al pasar a mi lado, mi atención recayó en el niño. Le faltaba la gorra que solía usar, dejando al descubierto su brillante cabeza rapada. Miré al padre y ante mi sorpresa, él también estaba completamente pelado como su hijo.
–“Mira a mi papá.” –dijo el niño en tono alegre. –Se afeitó la cabeza para que nos viéramos iguales. ¡Nos va a crecer el pelo a los dos juntos!
Su padre sonrió simplemente, pareciendo más distinguido que nunca.
Artículo de: Readers Digest
 Más vale dar que recibir …
En los días en que un helado con sirop costaba mucho menos de lo que cuesta ahora, un chico de diez años entró a un restaurante y se sentó a la mesa. La camarera le sirvió un vaso con agua.
- ¿Cuánto cuesta un helado con sirop? - preguntó el chico.
- Cincuenta centavos. - le contestó la camarera.
El muchacho sacó algunas monedas del bolsillo y las contó.
- ¿Cuánto vale un helado solo, sin sirop? – preguntó.
Había gente esperando por una mesa y la camarera estaba empezando a impacientarse.
- Treinta y cinco centavos – le dijo ásperamente.
El muchacho volvió a contar las monedas.
- Tráigame el helado solo – le dijo.
La camarera le trajo el helado, puso la cuenta sobre la mesa y se retiró. El chico, al terminar con el helado, pagó en la caja y se fue. Cuando la camarera regresó y empezó a limpiar la mesa, se quedó atónita. Al lado del plato vacío, había dejado el chico quince centavos … su propina.
“ … Recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo:
Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos 20:35.
¿Estaríamos nosotros en la dispocisión de sacrificar un deseo por hacer lo que nos corresponde? ¡Qué lección recibió la camarera y cuánto valor adquirió en un momento la cantidad de … 15 centavos!
Autor
Desconocido

Hablemos … VIDA
Vivió Carla una experiencia que marcó para siempre su vida libertándola de un hábito que no había advertido hasta entonces y el cual causó mucho mal, no solamente a ella misma, sino a otros también.
No podía controlar sus impulsos de quejarse por todo, hablar en forma negativa y hasta hablar mal de los demás. Pasaba por alto las virtudes de otras personas y resaltaba lo que para ella eran sus defectos. Comenzaba con elogios y terminaba con un PERO, para traer entonces cosas negativas a todo el que le prestaba sus oídos.
Separaba tiempo para edificarse con temas que sustentaban su alma, pero luego se dejaba llevar por las insinuaciones del maligno para hablar lo que no debía, echando así por la borda y rechazando cualquier bendición que había recibido con anterioridad por no ser prudente en las palabras que salían de su boca. “La muerte y la vida están en poder de la lengua.” Proverbios 18:21
Hasta que un buen día, sintiéndose miserable, lloró hasta cansarse al pensar cómo había ofendido a Dios y cuántas vidas había dañado con sus comentarios viciosos. Pudo entender que ciertas peticiones que había hecho al Señor estaban impedidas de contestarse debido a ese hábito de hablar sin prudencia, pues se dio cuenta que la fe que necesi-taba para acercarse a Dios, le faltaba. “La fe obra por el amor.” Gá. 5:6. Arrepentida y dolida pidió perdón a Dios quien le mostró que … para amar a los demás, debía empezar por amarse a ella misma.
“La bendición del Señor es la que enriquece,
y no añade tristeza con ella.” Proverbios 10:22
Autor Anónimo
Comentario: Cuidemos las palabras que salen de nuestra boca; sean éstas siempre, la medicina, el aliento y la fortaleza que necesita el que nos escucha. ¡Hay tanto valor en las palabras sabias y llenas de amor, y hay tanta necesidad de compartir lo que edifica, sana y consuela!
¡Grande es el bienestar que se siente cuando hablamos lo que bendice, cuando hablamos vida! “El hombre se alegra con la respuesta de su boca; y la palabra a su tiempo, ¡Cuan buena es!” Proverbios 15:23.

La Era de Piedra Elena habla por su teléfono celular con su mejor amiga, de todos y todo lo que ocupa su mente en el momento. Buscando escapar del mundo que le rodea, se concentra en la conversación, más y más, como si estuviera despidiendo a su amiga para no verla más. Pero esto se repite día tras día … ha hecho del aparato telefónico, su aliento de vida.
Martita, concentra todo su interés en su programa de TV favorito, sin dejar de intercambiar canales cuando los anuncios interrumpen su embelesamiento, mientras come cualquier cosa para saciar su hambre, sin tomar en cuenta al resto de la familia.
Pedrito, concentrado de manera preocupante y enfermiza, en el nintendo que se ha convertido en su amigo inseparable, y el refugio inmediato tan pronto hace la entrada a su hogar.
Luis, con los auriculares de su equipo portátil, cual aureola permanente sobre su cabeza, se deleita en escuchar música mientras se contorsiona al ritmo estridente de la misma. Parece estar hipnotizado ante el alboroto que le impide advertir que hay otros seres a su alrededor.
Carmen, encerrada en su habitación, disfruta de la sesión diaria de chateo con amistades y extraños a través de la computadora intercambiando vanalidades y asuntos sin fundamento alguno.
¡Cómo el supuesto progreso ha estado degenerando a gran parte de la sociedad! ¡Cuánto han cambiado los intereses, los valores y el estilo de vida de generación en generación! ¡Cuánto se ha lesionado el hogar, la familia y la convivencia diaria bajo un mismo techo! Todos miembros de una misma familia, pero tan distantes unos de otros como lo es la tierra del resto de los planetas. ¡Cada cual refugiado en su escondite sin que haya algo o alguien que pueda unirles! Porque … los principios y verdaderos valores brillan por su ausencia! El verdadero significado de hogar y familia es menospreciado e ignorado por lo que no se toma en cuenta ni se da al asunto la importancia que tiene.
Los adultos en su mundo, los jóvenes en el suyo y a los niños no les queda otro remedio que crear también sus fortalezas, sin saber nada de aquello que le conviene.
La ciencia y los adelantos tecnológicos han ido atrofiando la capacidad de los niños y jóvenes para crear, y de hacer de su tiempo libre, el mejor momento para edificarse y enriquecerse llevando a cabo aquello que suponga satisfacción verdadera. ¿Sabes por qué? Porque carecen de alguien que les instruya y se constituya en el modelo a quien puedan imitar.
¿Cuánta juventud le da a la buena lectura el valor que tiene? ¿De qué caildad es la música que se escucha en los hogares y/o en los automóviles? ¿Cuántos se disponen a descubrir sus talentos y habilidades para perfeccionarse en aquello que pueda suponer bendición y no maldición para los que le rodean? ¿Cuántos le dan rienda suelta a su imaginación considerando la inventiva para crear en vez de tomar cualquier cosa ya hecha con la cabeza de otro? ¿Cuántos son prudentes poniendo en balanza los pros y los contras para tomar aquello que edifica y desechar lo que degrada?
Lo edificante, lo positivo, los conocimientos sabios adquiridos, los buenos hábitos y las sanas costumbres, impiden que el ocio se adueñe del tiempo libre para inducir a hacer lo indebido y/o aquello que para nada abona al crecimiento espiritual y emocional saludable de una persona.
¿Cuántos padres y madres han reconocido que un hogar sin Cristo es como un barco a la deriva? ¿Cuántos ignoran que están lidiando con sus propias fuerzas contra potestades de las tinieblas que solo con Jesús pueden vencer? ¿Cuántos prefieren que sus hijos se pierdan antes que abrir la puerta de su hogar al Rey de Reyes y Señor de Señores?
_"Prefiero verte muerto antes que asistiendo a una Iglesia Evángelica." Esta fue la sentencia que un padre necio echó sobre su hijo, cuando éste le dijo que se estaba reuniendo con un grupo de jóvenes evangélicos.
Resultado de esa necedad y sus Consecuencias:
Lo que el hombre confesó con su boca, eso le vino. No mucho después, el joven, ante las amenazas de su padre, se apartó de la Iglesia, sucumbió a la drogadicción, y por causa de una sobredosis ... murió. Triste y trágica la experiencia vivida para una familia completa por echar de su hogar al que había llegado para impedir que eso ocurriera ... JESÚS de Nazaret.
Es la era que nos ha tocado vivir; es el tiempo que marca un futuro incierto, es la era de piedra en que tal parece que ni se siente ni se padece. Y esto, pasando por alto las más serias consecuencias que está enfrentando mucha sociedad por vivir la vida como si Dios no existiera. Gracias al Señor por los que aún se esmeran en vivir la vida como Dios manda.
¿Eres parte de ese grupo que camina con vendas en los ojos? ¿Estás dispuesto/a a cambiar de rumbo y dejar atrás tu vieja manera de vivir? Aún estás a tiempo … No dejes pasar el momento que puede significar … la oportunidad que, sin saberlo, has estado buscando. Extiende tu brazo, abre tu mano y alcanza lo que el Dios de amor te está ofreciendo. ¡Tu vida cambiará ... en un abrir y cerrar de ojos!
Artículo de
la autoría y propiedad de Maran-ata.net
Zaida C. de Ramón

Reconoce la Visitación de Dios En cierta ocasión se me pidió que fuera a visitar a una hermana en la fe cuya condición de salud, en el momento, era crítica. La idea era que me ofreciera a visitarle periódicamente siempre que pudiera. Hacía bastante tiempo, varios años, que no la veía, por lo que desconocía su estado en ese momento. Sin pensarlo mucho accedí y me comprometí a así hacerlo.
Llevé el asunto al Señor para que me dirigiera, me preparara y me mostrara el momento oportuno y preciso para allegarme hasta ese hogar. Unos días después de la llamada, al llegar a un centro comercial y salir del automóvil, tropecé con una varilla de hierro que había en el pavimento, lesionándome un tobillo. Esto impidió que pudiera salir por un tiempo pues no podía caminar y mucho menos conducir mi automóvil. Sin haber recuperado totalmente, tuve que viajar junto a mi familia a los Estados Unidos para acompañar a nuestra hija en el día de su graduación de la universidad.
Para entonces, ya había pasado algún tiempo y mi visita a casa de la hermana seguía postponiéndose. Ya recuperada completamente de la lesión en mi pie, esperaba el toque del Señor para, junto a otra hermana con la cual me había puesto de acuerdo, hacer la primera visita. Pero … sentí en mi espíritu, que el tiempo de yo ministrar a esa persona, ya mucho antes, había pasado, no en el tiempo después de la llamada sino, muchos años antes. Incomprensible para algunos, ilógico para otros, pero … razonable para Dios quien nos recuerda que sus pensamientos no son nuestros pensamientos ni nuestros caminos sus caminos. (Isaías 55:8)
Resulta que, cuando conocí a esta hermana años atrás, el Señor la sembró en mi corazón de una manera muy especial. Sentía urgencia en mi espíritu por ministrarle, y así lo hice una y otra y otra vez, muchas veces. En ocasiones pensaba yo si no estaría siendo imprudente con mis constantes visitas en las cuales compartía también, en ocasiones, con alguna de sus hijas. Recuerdo un día en que, el Señor me movió al lugar con el propósito de ministrar con alabanzas y cánticos. Fui recibida por su hija quien me indicó que su hermano estaba realizando cierta labor en el lugar, dándome a entender que no era el momento oportuno.
No mucho después a ese mismo hermano se le diagnosticó cierta enfermedad terminal y al cabo de un tiempo murió de esa condición. Poco a poco fui retirándome, entendiendo luego que el propósito de Dios para conmigo en ese lugar ya había concluído. Hice en ese tiempo lo que se suponía que hiciera, para la gloria de Dios. Mas tarde, la hermana se movió a otra congregación junto a su esposo, quien también murió no mucho tiempo después. Luego su salud fue deteriorándose poco a poco …
Tanto en mi experiencia con esta hermana como con tantas otras vidas, he podido advertir que, en muchas ocasiones, Dios usa su instrumento de manera preventiva más que remediativa, o sea, Él quiere tomar control antes que cosas ocurran. La situación se torna triste cuando vemos que no todas las personas están tan sensibles como para discernir la intervención divina y se resisten, pues en ese momento ven que sus asuntos están más o menos bien, estables y tolerables.
La satisfacción que se siente cuando la actitud es diferente, positiva y receptiva, es inmensa. He visto vidas que, en el momento de conocerle, su condición era desastrosa y triste por demás, pero al disponerse a recibir la palabra de vida en humildad y hambre de Dios, el cambio operado en sus vidas ha sido de 180 grados. "A un corazón contrito y humillado no lo desprecia el Señor." Salmo 51:17.
En esta experiencia yo aprendí muchas cosas pero en especial hay tres que jamás olvidaré:
- Mejor es no prometer, que prometer y no cumplir. No debemos apresurarnos a tomar decisiones y mucho menos comprometernos con otros sin antes buscar en oración la guianza divina.
- Hay que estar alerta y advertir el momento de la visitación de Dios.. Cuando Dios toca a una puerta, se le debe abrir enseguida porque, podría ser la única o la última vez.
- Cuando el Señor comienza a trabajar con una vida, ésta debe ser paciente, no sea que la obra quede inconclusa.
“Cuando Jesús llegó cerca de la ciudad de Jerusalén, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz!
Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.” Lucas 19:41-44
Artículo de
la autoría y propiedad de Maran-ata.net
Zaida C. de Ramón

Colocando
piedras en su propio camino 
Alicia ha pasado toda su vida en la esperanza de
ver su sueño hecho realidad. Desde siempre su anhelo ha sido poder compartir
con su madre y recibir de ella el amor maternal propio de esa relación. En el
afán de establecer contacto con su progenitora, Alicia, marcada por la
amargura, siempre asumió actitudes, que, en vez de acercar a su madre, la
alejaba más y más. Por causas fuera de su control, después de su nacimiento,
ésta tuvo que alejarse dejando a su hija bajo la
tutela de su padre, quien abonó al distanciamiento con su falta de
transparencia y honestidad creando así una barrera
imposible de traspasar.
Alimentando en su interior un deseo intenso de vengarse, Alicia tramaba y planificaba aún en contra de sus principios, pues no perdonaba aquel rechazo del cual toda su vida sentía que había sido objeto. Sin darse cuenta, se había sumido en un mar de confusiones que, buscando alcanzar lo que su corazón anhelaba, todo lo que hacía era tirar piedras en su propio camino, logrando que la confianza necesaria para establecer una relación se hiciera cada vez más distante, utópica e irrealizable.
No podía entender el proceder de su madre y prefirió llegar a sus propias conclusiones fundamentadas en las mentiras recibidas de su padre, por no disponerse a derribar la muralla que había erigido con su falta de sinceridad. No la movía el amor ni aún la carencia de éste, sino ira, amargura y sed de venganza, convirtiéndose en juez sin misericordia.
El sueño que acariciaba en sus pensamientos no era realmente el tener una relación materno-filial en el presente, mas bien, todo su esfuerzo mental y emocional giraba alrededor de la imposible idea de hacer retroceder las manecillas del reloj que marcaba sus días y llevarlo al pasado para hacer que el libro que guardaba su historia fuera … diferente. Nunca había podido enfrentarse a la realidad y aceptarla como su verdad; prefería fantasear creando la historia de su vida a su manera.
¡Cuán sencillas creó Dios a las criaturas y cuán enredadas y confundidas se han hecho las vidas de aquellos que escogieron una religión en lugar de una relación, no con persona alguna, sino con el Dios viviente! Cada ser humano tiene su propia historia y hay capítulos en cada una que, si en vez de memorias fueran páginas, ya muchas habrían sido echadas al horno más caliente que pudieran encontrar, donde fueran extinguidas para siempre.
Cuando, en vez de disponerse la persona a caminar mirando hacia el frente, prefiere hacerlo mirando hacia atrás, vivirá siempre dando vueltas alrededor del mismo entorno sin llegar a sitio alguno, tropezando y haciendo tropezar con las mismas piedras que ha decidido lanzar en su propio camino. Podrá alcanzar metas materiales, profesionales, y/o intelectuales pero, espiritual y emocionalmente ... quedó varado/a en el momento mismo en que decidió detener el reloj que marcaba su tiempo. ¡Cuán necesaria se hace la presencia y el señorío de Jesús con su amor y misericordia en los corazones quebrantados! Si solamente consideraran su condición y exploraran la necesidad de un cambio!
No se puede mirar ni edificar el futuro malgastando el tiempo presente con pensamientos y sentimientos del pasado. Este está escrito con tinta indeleble, la cual, aunque se intente con el mejor de los detergentes, no puede ser borrada. Cito a D. McNally cuando dijo: “El pasado no puede ser cambiado pero las acciones que se hagan hoy pueden cambiar el futuro.” Quienes viven el día de hoy mirando al pasado, jamás podrán disfrutar de un mañana que sea mejor que ayer.
Sigamos el consejo paulino para nuestro propio bienestar: “Olvidando lo que queda atrás, y extendiéndonos hacia lo que está adelante, prosigamos a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Fil.3:13-14.
No se puede cambiar la historia pero, sí, el corazón. Tu pasado no puede ser borrado pero, tú puedes ser cambiado. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí TODAS son hechas nuevas.” 2 Cor. 5:17.
Artículo de: Maran-ata.net

Nunca
es Demasiado Tarde
Una pareja exitosa y muy respetada le dio a su hijo
lo mejor de todo – la mejor escuela, automóvil y hasta una posición en su
propia compañía. Un día, su hijo fue arrestado por un desfalco de fondos en su
firma.
Durante todo el proceso
del juicio, el
joven se veía altivo, impasible y no arrepentido. Llegó el momento en que el
jurado trajo el veredicto:
“Culpable en todos los cargos”.
El juez le ordenó que se pusiera de pie. Éste se levantó, luciendo todavía
indiferente y muy seguro de sí mismo. Mientras miraba alrededor de la sala,
notó que sus padres también se habían puesto en pie. El joven se le quedó
mirando por largo rato. Observaba él que, éstos que acostumbraban a caminar
siempre tan confiadamente y con sus frentes en alto, ahora lucían encorvados y
sus cabezas inclinadas, con pesar en sus rostros.
Estos padres reconocieron que ellos eran, en parte,
responsables de lo que había sido de su hijo; por lo que se prepararon para
recibir,
como si fuera para ellos mismos, la sentencia
que el juez iba a darle a
su hijo.
Al observar a sus padres, cabizbajos y humillados,
el joven comenzó a llorar amargamente y por primera vez se arrepintió de sus
actos.
Aunque nuestros
hijos son los responsables de su propia conducta cuando son
adultos, nosotros los padres, somos responsables de enseñarle a
tomar las decisiones correctas en la vida desde que son
pequeños.
Considera esta
experiencia y haz tu parte ahora, para que luego puedas compartirla como algo
que una vez leíste y no como algo que viviste.
Artículo
tomado
del
Libro:
"God's
Little Lessons on Life for Women"

El
Estímulo es el Oxígeno del Alma
En
"Especialmente para una mujer",
Ann Kiernel Anderson escribió en su estilo único, acerca de su hermana: "Una
vez, cuando Jan era maestra de tercer grado, hace ya tiempo, un niño de ojos
vivarachos se paró al lado de su escritorio, la miraba, y mientras hablaba con
ella le daba vueltas a un mechón de sus cabellos; él pensaba que Jan era el
lucero que iluminaba la noche. Una y otra vez, por mucho que se esforzara,
hacía pésimamente sus tareas y exámenes.
Un día, Jan se puso de pie, lo miró y le
dijo: "Rodney, eres muy inteligente. Tú debes de hacerlo bien en la escuela,
en realidad, tú eres uno de mis mejores estudiantes. Antes de que pudiera
continuar diciéndole que él debía de hacer sus asignaciones mucho mejor ... él
la miró y le dijo: "¡Yo no sabía eso!"
Desde aquel momento, Rodney empezó a cambiar.
Sus tareas eran nítidas, mejoró su escritura; él era uno de sus mejores
estudiantes, todo porque ella se lo afirmó. Ella le dijo algo que nadie le
había dicho antes. Esto cambió su vida.
Nadie jamás se ha enfermado o se ha muerto
por recibir un elogio y estímulo sincero. Pero, ¿quien puede contar los
corazones heridos, las almas abatidas, y las mentes atormentadas producto de
su carencia?
Debemos aprovechar cada oportunidad para dar
ánimo. El estímulo es el oxígeno del alma.
"El hombre
se alegra con la respuesta de su boca;
y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es! Prov. 15:23
Artículo
tomado
del
Libro:
"El
Libro Devocionario de Dios para Mujeres"

Flores
de Bendición
Como las notas
escolares de Guillermo e Isabel eran mas o menos similares, se les pidió a
ambos que diesen el discurso de fin de año de su clase. Guillermo se sentía
muy orgulloso sobre sí mismo, por lo que, durante veinte minutos estuvo
hablando de sus éxitos y honores recibidos a lo largo
del año debido a sus propios esfuerzos. Terminó
su disertación enfatizando lo mucho que se merecía el honor de ser el
disertante aquella noche.
Isabel, una alumna callada y tierna, agradeció a
todos los profesores por haberla ayudado en su educación. Luego mencionó a sus
amistades y familiares que habían ejercido influencia en ella y la habían
alentado en los momentos de desánimo. –“Todas estas personas son las
verdaderas estrellas”, dijo. –“Ellas creyeron en mí cuando yo no tuve fe.
Ellas deseaban que yo triunfara cuando yo ni lo soñaba. Pero, más que nada, le
doy gracias a Dios que me concedió la gracia de llegar hasta aquí.”
Isabel continuó: –“Gracias a los amigos, a los seres
queridos y … con la ayuda de Dios, tú también puedes alcanzar tu sueño. El año
próximo voy a ingresar a la universidad para prepararme para enseñar. Aunque a
veces quise abandonarlo todo, estos héroes nunca me abandonaron a mí. Nunca
les podré pagar su generosidad y su bondad.”
Mientras una amiga empujaba la silla de ruedas de
Isabel para bajar de la plataforma, todos los estudiantes, puestos de pie, la
ovacionaron.
Oswald Chambers dijo: “Cuando Dios te bendiga con
algo, dale a Él un regalo de amor … si te guardas la bendición, se convertirá
en algo estéril. La bendición hay que devolverla a Dios para que, de la misma
forma que te bendijo a tí, otros también sean bendecidos.”
Como un jardinero
agradecido, Isabel había tomado sus “flores” de bendición y se las daba de
vuelta a quienes la habían ayudado a conseguirlas.
“Por lo cual, ¿qué acción de
gracias podemos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos
a causa de vosotros delante de nuestro Dios” 1 Tesalonicenses 3:9
Artículo
tomado
del
Libro:
"En
el Jardín con Dios"

"Si
mis circunstancias fueran diferentes ... ¡Yo sería diferente!"
(FALSO)
Recuerdo
haber hablado, algunos años atrás, con una joven madre. Esta tenía un niño
de dos años y unos gemelos de un año. Me comentaba con un suspiro: "
¡Yo nunca fui una persona impaciente - hasta que tuve a estos gemelos! "
Esta dama creía lo que muchos de nosotros hemos creído en algún momento -
que somos de la manera que somos por causa de las circunstancias.
Lo
que esto implica es que nosotros somos lo que nuestras circunstancias hacen de
nosotros. Quizás te has encontrado a tí misma(o) diciendo, "Tal persona
me puso tan enojada(o)! " Lo que estamos diciendo es: "Realmente yo
soy una persona buena, gentil, amorosa, con dominio propio y llena del
Espíritu. Pero ... no vas a creer lo que esta persona hizo ...! "
Estamos
diciendo, "Alguien o algo me hizo de la manera que soy." Sentimos
que si nuestras circunstancias fueran diferentes - nuestro ambiente, la gente
alrededor - seríamos diferentes. Seríamos más pacientes, más amorosos,
más felices.
Si
las circunstancias hacen de nosotros lo que somos, entonces todos somos
víctimas de las circunstancias. Y eso es precisamente lo que el enemigo quiere que
creamos, porque siendo víctimas, no somos responsables.
Pero Dios dice que somos responsables - no de los fracasos de otros, sino de
nuestras propias reacciones y de nuestras propas vidas.
La
verdad es que, nuestras circunstancias no hacen de nosotros lo que somos.
Ellas meramente revelan lo que somos. Esa madre desesperada que creía que
nunca había sido impaciente hasta que tuvo a los gemelos, no sabía que siempre había sido una persona impaciente; no había realizado cuán
impaciente ella era hasta que Dios trajo a su vida un par de circunstancias
para mostrarle cómo era realmente - de manera que entonces, Él pudiera cambiarla.
El
enemigo quiere convencernos de que la única manera en que podemos ser
diferentes es si cambian nuestras circunstancias. Entonces, algunos le siguen
el juego:
-
Si
solamente no tuvierámos que mudarnos ...
-
Si
viviéramos más cerca de nuestros padres ...
- Si tuviéramos una
casa más grande ...
-
Si
tuviéramos más dinero ...
-
Si
me hubiera casado ...
- Si no me hubiera
casado ...
-
Si
me hubiera casado con otra persona ...
- Si tuviera hijos ...
-
Si
no tuviera tantos hijos ...
-
Si
mi cónyuge se comunicara más ...
|
Nos
hemos decepcionado por creer que seríamos más felices si tuviéramos otra
serie de circunstancias. La verdad es que si no somos felices con las
circunstancias que se nos presentan ahora, no lo seremos con ninguna otra.
Martha,
la esposa de George Washington, expresó su convicción sobre este particular
en una carta que le enviara a su amiga, Mercy Warren:
He
determinado estar alegre y feliz en cualquier situación que me encuentre;
pues he aprendido también por experiencia, que la mayor parte de nuestra
felicidad o miseria depende de nuestra dispocisión y no de nuestras
circunstancias. Cargamos las semillas de lo uno o lo otro en nuestras
mentes, dondequiera que vayamos.
El
apóstol Pablo aprendió que podía regocijarse y estar contento y dando
frutos en cualquier circunstancia, porque su gozo y bienestar no dependían de
sus circunstancias sino del amor y fidelidad de Dios y la condición de su
relación con Dios. Por eso es que él pudo decir:
He
aprendido a contentarme, cualquiera sea mi situación. Sé vivir
humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado,
así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia
como para padecer necesidad. Filipenses 4:11-12
Pablo
entendió que puede ser que no podamos controlar nuestras circunstancias, pero
nuestras circunstancias no tienen que controlarnos a nosotros.
La
verdad es que podemos confiar en un Dios sabio, amoroso y soberano
para que controle cada circunstancia en nuestras vidas. El gozo, la paz, y la
estabilidad vienen de creer que cada circunstancia que toca nuestras vidas ha
sido primero filtrada a través de sus dedos de amor y es parte de un grande y
eterno plan el cual Él está forjando en este mundo y en nuestras vidas.
Artículo
tomado
del
Libro:
"Mentiras
que
las
mujeres
creen"
de
Nancy
Leigh
DeMoss

El
niño con nombre angelical
Gabriel, el niño con
nombre angelical, como le han llamado los medios de las
noticias, fue el protagonista de una de las hazañas que más nos
han conmovido. No es para menos, siendo esta historia un bálsamo en medio de
tantas malas noticias, que a diario, nos llegan.
Para aquellos que
no conocen la historia, resumiré brevemente los
acontecimientos: Yolanda, en su noveno mes de embarazo, iba para su casa tarde
en la noche con sus dos pequeños, Gabriel de 5 años y Oviel de 21/2. Esta se
quedó dormida mientras conducía, chocando el automóvil
con un puente en el carril contrario. Este paró contra dos de los muros del
puente que está sobre una quebrada, desprendiéndose estos y quedando el lado
de la puerta del chofer fuera del puente. Ella quedó inconsciente, con el
rostro sobre la bolsa de aire del automóvil.
“Mami, no te mueras que voy a buscar
ayuda.” Le
dijo Gabriel, quien, sacando a su hermanito del asiento protector, lo tomó de
la mano y comenzó con él una jornada por la carretera solitaria y obscura,
donde lo único que se escuchaba eran perros ladrando.
“No llores,
Oviel, que son los perros. Los monstruos no existen” ,
le decía Gabriel a su hermanito una y otra vez mientras lo halaba para seguir
avanzando por la obscura carretera. Llegando a la residencia mas cercana
comenzó Gabriel a llamar a Lala, a quien conocía, saliendo esta con su hijo de
18 años. “Mi mamá se
cayó al río” y “el carro de mami explotó”,
recordó Lala que le dijo el niño entre muchas otras cosas.
Inmediatamente salieron
el esposo y el hijo de Lala a auxiliar a Yolanda quien, después de caer al
vacío al abrir la puerta del carro, había logrado subir hasta la carretera,
donde la encontraron los rescatadores, en medio de un desgarrador llanto por
no ver a sus retoños.
¡Cuánta alegría para
Gabriel al ver a su mamá viva y caminando! Con la clavícula dislocada, un
brazo fracturado y un golpe en una pierna, pero, con vida, ella, sus dos hijos
y la criatura que estaba por nacer, quien no sufrió daño alguno, gracias a la
misericordia de Dios.
Diferentes grupos le han
reconocido a Gabriel su heroísmo y no es para menos; nosotros también
admiramos su inocente valentía. Pero, al igual que su mamá, tenemos la
certeza, de que el que estuvo detrás de este hermoso desenlace fue el
Todopoderoso Dios, quien toma el control, cuando se lo permitimos. ¡A Él damos
toda la Gloria, Honra y Alabanza!
“Seamos como los niños; de los tales es el reino de
los cielos.”
Artículo basado en
información
tomada
del
Periódico:
"El Nuevo Día"

Integridad
Rosalie Elliott
había llegado a la cuarta ronda de una competencia nacional de ortografía en
Washington. A la niña de once años se le había pedido que deletreara la
palabra avowal. En su suave acento sureño, deletreó la
palabra, pero los jueces no podían determinar si para la penúltima letra ella
había pronunciado una a
o una e.
Debatieron entre
ellos por algunos minutos mientras oían la grabación una y otra vez. Sin
embargo, la letra crucial se escuchaba con acento borroso por lo que no podían
descifrarla.
Finalmente, el juez
principal decidió preguntar a la única persona que sabía la contestación. -"¿Era
la letra una a o era una e?"
Le preguntó a Rosalie. Para ese momento, Rosalie había escuchado la ortografía
correcta de la palabra. Sin embargo, sin dudarlo, contestó que ella se había
equivocado al deletrearla.
¡Exaltó los valores aprendidos en casa!
Toda la audiencia
se levantó y aplaudió, incluyendo
como 50 reporteros de los medios noticiosos que estaban en el lugar
cubriendo el evento. Rosalie perdió la competencia, pero se destacó
como una
triunfadora y más que victoriosa. Muy pocos recuerdan
el nombre de la persona que obtuvo el primer premio ese año, pero el nombre de
Rosalie Elliott siempre se menciona dondequiera que se habla de integridad.
La prueba de
integridad para cada uno de nosotros puede que no sea pública, pero debemos de
practicarla a diario en nuestra vida de familia y donde quiera que nos
movamos. ¡Cuánta satisfacción produce!
“Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién
morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla
verdad en su corazón.” Salmo15:1-2
Artículo
tomado
del
Libro:
"God's
Little Lessons on Life for Women"

¿En
la adversidad ... Cómo eres tú ?
"Será también el Señor,
baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia. En tí pondrán su
confianza los que conocen tu nombre, porque tú, oh Señor, no abandonas a los
que te buscan ." Salmos
9:9-10
En
una ocasión una hija se quejó a su padre sobre cuán difíciles eran las
cosas para ella. "Tan pronto resuelvo un problema", dijo ella,
"aparece otro. Estoy cansada de luchar con los problemas." Su papá,
un cocinero, la llevó a la cocina donde puso tres cacerolas con agua a fuego
alto. Pronto el agua comenzó a hervir. En una de ellas puso zanahorias, en la
segunda puso huevos, y en la última puso granos de café. Él dejó que se
asentaran e hirvieran sin decir una sola palabra.
La hija
esperó impaciente,mientras se preguntaba qué estaría haciendo él. Después
de un rato, él volvió y apagó cada una de las hornillas. Inmediatamente
sacó las zanahorias de la primera cacerola y las puso en un envase. Luego
sacó los huevos y los puso en otro envase. Por último, echó el café en
otro envase. Volviéndose a su hija le pregunta,
-
"¿Hija, qué tú ves?"
-
"Zanahorias,
huevos y café", le contestó ella.
Él le pidió que se acercara y
tocara las zanahorias. Ella las tocó y sintió que estaban blandas. Luego le
pidió que cogiera un huevo y lo rompiera. Después de quitarle el cascarón,
pudo ver y sentir el huevo endurecido. Finalmente, le pidió que probara el
café. Ella se sonrió, y gustó de su rico sabor.
Ella preguntó, "¿Qué
significa esto, Papi?" Él le explicó que cada uno de ellos había
enfrentado la misma adversidad —agua hirviente— sin embargo, cada uno
reaccionó en forma diferente. "La zanahoria estaba fuerte y dura, pero
después que se sometió al agua hirviente, se ablandó y se puso débil. El
huevo era frágil. Su fino cascarón protegía el líquido interior, pero
después de pasar por el agua hirviente su interior se endureció. Sin
embargo, los granos de café fueron únicos. Después de pasar por el
agua hirviente transformaron el agua."
Entonces él le preguntó ,
"Hija, Cuando la adversidad toca a tu puerta, ¿cómo eres tú?" 1
"Sólo
Él es mi roca y mi salvación, mi baluarte, nunca seré sacudido."
Salmos 62:2
Artículo de:
Eric Reed, Managing Editor "Leadership Journal".

¿Cómo
influye, en tu relación con Dios, la relación que hayas tenido con tu padre
terrenal?
Dependiendo de
cuáles hayan sido tus experiencias con tu padre y el concepto que de él
tengas, así podría ser la idea que te hayas formado con relación a Dios, el
Padre Celestial. ¿Consideras a Dios distante, duro e injusto? ¿Dudas de su
amor para contigo? O, ¿se te hace fácil acercarte a Él
con confianza para recibir todo su amor?
He escuchado
testimonios de personas que, habiendo aceptado a Jesús como su amante
Salvador, se les ha hecho bien difícil establecer con Dios una relación
paterno-filial; no pueden acercarse a Él y considerarle su Padre Celestial.
¿Por qué? No han sido liberados de los sentimientos negativos que han llevado
en su corazón por causa de su padre terrenal, por lo que no pueden concebir a
Dios como el Padre Celestial que está para amarles, protegerles, guiarles,
defenderles, enseñarles, disciplinarles, atenderles, y ¡cuántas cosas más!
En mi caso
personal, perdí a mi padre cuando solamente contaba con 6 años de edad. Su
presencia en mi hogar no había sido permanente por causa de los constantes
viajes, pues, pertenecía al ejército, pero el poco tiempo que pasó junto
a nosotros fue suficiente para hacer que yo creciera con un recuerdo hermoso
con relación a mi progenitor. Sus atributos y virtudes, a pesar de mi corta
edad, resaltaban ante mí, por lo que se hicieron determinantes en mi
formación. Fueron para mí tan visibles, que me marcaron positivamente para
siempre, siendo esto el estandarte que me sostuvo en las diferentes
circunstancias, que a lo largo del camino, han sido parte de mi vida.
Puede que esto
me haya ayudado a siempre pensar en Dios como un Padre lleno de amor. Antes
de conocerle, ya lo consideraba mi Padre Celestial. Él vino a
ocupar el lugar que dejó en mi vida mi padre terrenal, aunque yo no lo
entendía. "Aunque mi padre y
mi madre me dejaran, con todo el Señor te recogerá" (Salmo 27:10)
Cuando le conocí a través de Jesucristo, se estableció entre Él y yo una
relación hermosa y única y he podido disfrutar con confianza de todo el amor y
bendiciones que de día en día de Él recibo.
Nunca olvidaré
una experiencia en que, sin conocerle, me libró de un accidente de tránsito
estando yo embarazada de mi hija menor. Al entrar a una carretera principal,
me topé de improviso con una congestión vehicular, razón por la cual los
automóviles estaban detenidos. Al encontrarme con tal panorama sin esperarlo,
mi auto iba a impactar al que estaba al frente, por lo que, sin poder hacer
nada para evitarlo, clamé y dije:
"Padre amado".
Inmediatamente sentí cómo una fuerza tomó el volante y desvió el auto hacia el
carril de la derecha, acomodándolo milagrosamente, como solo Él podía
hacerlo. Yo no hice absolutamente nada, solamente
refugiarme en Él y, luego, agradecerle el haber
librado nuestras vidas de algo horrible. Lo hizo nuestro Padre Celestial,
quien cuida de nosotros siempre. Él siempre está presto para atenderme, asi
como lo está para atenderte a tí, no importando cual sea la opinión que puedas
tener de Él por causa de las marcas que haya dejado en tí tu padre.
La verdad
es que nuestro Padre Celestial jamás se podrá comparar al mejor padre
que haya pasado por esta tierra. Su amor y bondad sobrepasan demasiado lo que
puedas haber recibido de tu padre terrenal. Y si, por el contrario, tu padre
dista mucho de que puedas compararlo con otros, por el amargo sabor que haya
podido dejar en tí, ésto no debe influenciar en nada el concepto que puedas
tener de un Dios que te ama como nadie y que está para darte lo que tu padre
te negó, o para mostrarte que todo lo que tu padre te dio es solo sombra de lo
que El tiene para ofrecerte.
La
verdad es que no hay Dios como nuestro Dios y no hay padre como
nuestro Padre Celestial. "Mas
a todos los que recibieron a Jesús, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre,
ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1:12-13)
"Dame hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos"
Proverbios 23:26
Artículo de
la autoría y propiedad de Maran-ata.net
Zaida C. de Ramón
CARTA de AMOR de DIOS
Para: TÍ

El Consolador por Excelencia
Nuestro Dios y Padre Celestial es
inigualable, y su amor ... incomparable.
¡De cuántas maneras y en
cuántas circunstancias nos manifiesta su gran amor confirmando de día
en día que, para El, sus hijos somos Su especial tesoro! Una vez más
se ha mostrado a mí como el Padre amoroso y consolador, quien no pasa
por alto ni una sola vivencia que pretenda afectarnos para bien o para
mal.
En esta ocasión, como siempre suele hacer, de antemano preparó nuestras vidas y todo el ambiente que habría de rodearnos a mí y a mi familia, en uno de los momentos más tristes que pueda llegar a ser humano alguno ... la partida de este mundo de nuestra amada madre.
Conociéndonos
El como nadie, se encargó con anticipación, de preparar, establecer y
mover cada pieza y colocarlas todas en su lugar ... lugar propicio,
preciso y perfecto. En medio de la tristeza, pudimos sentir más allá
de la circunstancia que pretendía arroparnos ... el consuelo de saber
que nuestra querida madre estaba mejor que nunca, disfrutando de la
presencia real de Su amado Salvador.
Porque ... no está en mejor condición todo el que se va de este mundo, como muchos piensan, sino aquellos que, en vida y a tiempo, decidieron un día entregar su corazón al Rey de Reyes y Señor de Señores. Ese fue el caso con mi amada madre; un día dijo sí a Jesús y, en el momento crucial, El mismo la recibió en su seno con los brazos abiertos. De esto nos da testimonio el Espíritu Santo.
¡Cuánta
satisfacción produce el saber que hicimos nuestra parte! Nunca olvidaré las veces que me senté
junto a ella con la Biblia, para aclarar sus dudas e ir sembrando la
semilla buena y necesaria en su corazón, lo que la motivó e impulsó un
día a ir al altar y luego bautizarce en las aguas, como símbolo de
novedad de vida.
¡Cuánto disfrutaba ella dándole a las manos cuando cantábamos
alabanzas al Señor! ¡A Dios damos gloria y honra! Viviremos
eternamente agradecidos a un Dios que es real y hace todo hermoso y
perfecto ... en Su tiempo!
El
recuerdo de mi madre produce en mí, no tristeza, sino alegría y no me
canso de agradecer a Dios el que fuera ella el instrumento escogido
por El para darme vida y depositarme a través
suyo en este mundo.
¿Te
sientes tú igual que yo? Si tu madre o cualquier ser querido se fuera
ahora,
¿tienes
la seguridad de que va a estar en mejor condición de lo que se
encuentra en estos momentos? Si ese no es tu caso, comienza por rendir
tu propia vida al Señor y serás partícipe de una promesa que el Dios
fiel y verdadero honra a los que creen en El:
" Cree en el Señor
Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa."
Hechos
16:31. Si te
llamas cristiano(a), pero no estás haciendo lo que te corresponde, si
no estás llevando a cabo la gran comisión entre los tuyos, piensa que
tu ministerio comienza en tu casa ... y actúa.
"Vete a tu casa, a los
tuyos, y cuéntales
cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido de tí
misericordia ." Marcos 5:19
Artículo de la autoría y
propiedad de Maran-ata.net
Zaida C. de Ramón

Según lo Establecido por Dios
La ciencia no se detiene ... cada día serán más los logros alcanzados en las diferentes ramas. ¡Damos a Dios toda la gloria! ¿A quién se le iba a ocurrir, hace 20 años, que antes de nacer una criatura, los padres iban a saber el sexo? Con alegría y beneplácito es acogida esta noticia por muchos. Con anticipación se van preparando en todos los aspectos ...
Pero ... como la ciencia no es absoluta y los resultados tampoco, a veces fallan. Se han dado casos en que, creyendo en el pronóstico ofrecido conforme al famoso sonograma, se hacen preparativos ya sea en azul o rosa, y ... en el momento de la verdad ... hay un revés de colores y de emociones. No es el caso en la mayoría, pero en ocasiones, suele suceder.
Como algo fuera de lo común y lejos de lo que se acostumbra actualmente, hemos vivido la experiencia de ver a una pareja que determinó acogerse a lo que Dios había establecido … conocer si era varón ♂ o hembra ♀ en el momento mismo de su alumbramiento.
Me refiero a mi hija menor y a su esposo … Hablaron sobre su decisión con los médicos que la atendieron durante el embarazo y habían acordado con la doctora que la asistió en el parto., que en el momento de nacer la criatura, no se hablaría del sexo hasta que el esposo mismo se lo mostrara a mi hija. ¿Cosa fuera de lo normal? NO … Eso es lo completamente normal. Según lo planificado, asimismo aconteció. En el momento de la sorpresa, se dio a conocer que un hermoso varoncito ♂, había llegado al mundo. ¡La noticia esperada por todos! ♫ ♫
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